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Los movimientos sociales, atados porque dependen de Cristina Fernández de Kirchner

Los movimientos sociales vinculados con el peronismo y bautizados "los cayetanos", por su relación con el papa Francisco, saben que no pueden tensar demasiado con la vicepresidenta porque es ella la dueña de la mayoría de las voluntades de las personas que dependen de los planes sociales.
Foto: Twitter: @MovimientoEvita
Foto: Twitter: @MovimientoEvita

Salvo los movimientos sociales que dependen de fuerzas de izquierda como el Polo Obrero, el resto de los considerados "Cayetanos", por su cercanía al papa Francisco, saben que la mayoría de los adherentes a los planes que coordinan entre la CCC, UTEP, CTEP y Movimiento Evita, entre otros, tienen una altísima fidelidad política a Cristina Fernández de Kirchner

"Podemos hacer marchas, amenazar con armar una estructura partidaria y presentarnos a elecciones, pero hace cinco años quedó claro adonde van los votos", le dijo a MDZ un importantísimo referente del Evita que recordó la frustrada presentación política con Florencio Randazzo como candidato a senador nacional en competencia contra Unidad Ciudadana. Aquella pretensión terminó en un frustrante 37% contra 5%.

Andrés "El Cuervo" Larroque, el más agudo y disruptivo vocero del camporismo cristinista había advertido, al inicio del año, que el Gobierno que encabeza Alberto Fernández estaba siendo manejado por los que "perdieron en 2017 y sacaron el 4%". Fue lacerante esa definición, pero también real.

El Polo Obrero, que conduce en las calles Eduardo Billiboni, no está en este mundo piquetero y, cada vez que puede, Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, se pone a las afueras del kirchnerismo duro y clásico, allegado desde el peronismo tradicional de las bases del conurbano. 

Salvo Billiboni, todos los demás estuvieron la semana pasada con Alberto Fernández para pedirle que respete el trabajo de las organizaciones sociales. Más que nada, pidieron certezas ante el avance permanente de Máximo y Cristina Fernández de Kirchner para hacer mella en su coordinación de los planes Potenciar Trabajo. Aquí también subsiste una diferencia nada sutil entre la madre y el hijo presidencial en cuanto a las formas que deben seguirse para adecuar la relación de los "planes" con sus coordinadores. 

También todos advirtieron que el enfrentamiento directo que empezó a dar la vice contra el Movimiento Evita está relacionado con horadar su base electoral, conflictuar el apoyo que le brindan al presidente Fernández y volver a negociar con ellos desde otro lugar, de mucha más fortaleza. 

Para peor, lo sucedido con la CCC también los pone a todos los piqueteros con la guardia mucho más alta que de costumbre. Es que en un allanamiento a una de sus coordinadoras, en el marco de una causa iniciada al final del Gobierno de Mauricio Macri, le fueron encontrados en su casa particular US$50.000 dólares y $7.000.000 de pesos. Todo constante y sonante. Y si bien pueden encontrarse elementos que justifiquen la tenencia de ese dinero, activa todas las alarmas sobre los manejos espurios que pueden darse por la discrecionalidad del efectivo. 

La "demonización" que denuncian los líderes de las organizaciones sociales ya no pueden ir a buscarlas a las cuevas de la derecha ordinaria argentina. Lamentablemente para ellos, tienen que compartir el Gobierno con los que difundieron la información y buscan debilitar ante la opinión pública el trabajo que realizan. 

Para peor, todos analizan que lo que viene será mucho más duro y dramático para sus organizaciones, sus adherentes y para el país. Su destino volverá a tener que estar dentro del Frente de Todos y allí ya varios, entre ellas Cristina Fernández de Kirchner, avisaron que no los quería.

Salvo el caso de algunos casos particulares, que han demostrado poder territorial, como Mariel Fernández, en Moreno, u otros que no siempre se montaron en las jugadas extremas de sus jefes, como sucedió con varios dirigentes territoriales, legisladores y funcionarios del Gobierno nacional