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Cristina Fernández de Kirchner le renovó el crédito a Axel Kicillof, que sólo piensa en una cosa

Axel Kicillof ya empezó a planear un segundo mandato, pero para eso necesita, imperiosamente, que la economía nacional se encamine y que la inestabilidad frene de una vez. Con dudas sobre el desdoblamiento electoral, algo de lo cual muchos siguen hablando, el gobernador solo piensa en su reelección.
Foto: Télam
Foto: Télam

Cualquier persona que camine por la manzana de la sede del Gobierno de la provincia de Buenos Aires toma nota que hay un cambio de cara, al menos, en su centenaria edificación, que en algunos lugares parece una reliquia y, en otros, una pieza de construcción que reflejaba la grandeza argentina. 

Axel Kicillof, seguramente, jamás lo pensó así. Pero la recuperación de un espacio como ese, con la renovación integral del edificio, también trae un significado indirecto. Que no piensa en irse en un año de ese lugar donde, además de la administración provincial y las oficinas de sus ministros, también se encuentra, en el otro extremo, la residencia de la máxima autoridad provincial. 

Sin embargo, apenas uno interroga sobre este aspecto, quizás circunstancial, la respuesta brindada por los funcionarios a los que se le pregunta es que el mensaje que brinda es no solo de pertenencia, sino de continuidad. Nadie arregla una casa que no le gusta o en la que cree que va a estar poco tiempo. 

Si bien puede parecer un gasto suntuoso, para un riguroso con los números del gobernador, todo tiene un sentido. "El primero que pidió poner la casa en condiciones fue Axel. Como desde el primer día había dispuesto vivir en la residencia, también tuvimos que empezar a trabajar rápidamente en todas sus instalaciones", recordó uno de los encargados en el reacomodamiento de lo que es una manzana imponente.

"El lugar del gobernador estaba en buen estado, bien mantenido, pero sin usar. Era obvio que nadie usaba la residencia", recordó un asistente del gobernador que, además, también comentó que los empleados de la casa casi ni trabajaron desde las PASO que provocó la derrota de María Eugenia Vidal hasta la llegada de los nuevos funcionarios. "No vinieron más", aseguró uno de los empleados más antiguos. 

"La verdad que a partir de los primeros meses del año, pasada la tormenta de la derrota y los cambios que debimos hacer, todo fue más parecido a la idea original que tenía Axel apenas llegó a la gobernación", confió una de las funcionarias de mayor confianza. Es que los primeros dos años fueron casi todos tomados por la urgencia de la pandemia y lapidados por la dura e inesperada derrota electoral. 

Efectivamente, todo aparece menos forzado tras la ratificación brindada por Cristina Fernández de Kirchner para la reelección del actual gobernador. Es que apenas se cerraron un par de operaciones muy necesarias para el oficialismo, algunos insinuaron la posible realización de una PASO para competirle. "¿A quién van a armarle interna?", fue la primera pregunta que realizó la vicepresidenta, la jefa de todo lo que pasa en la provincia en el mundo oficialista. 

"Si nadie mide ni la mitad que Axel, déjense de joder", escucharon varios dirigentes, intendentes y hasta funcionarios provinciales que preguntaron si podían pelearle la gobernación. Uno de ellos fue el propio hijo de los dos presidentes, con quien siempre subsiste una tensión silenciosa.

Efectivamente, este respaldo lo alivió bastante a Kicillof, quien no quiere hablar ni siquiera en off con ningún periodista por temor a que sus palabras sean mal interpretadas o, directamente, utilizarse en su contra. La situación económica siempre lo pone como un parámetro para sabe cómo piensa Cristina Fernández de Kirchner, quien también es la persona ante quien solo se reporta. 

"Y sí... si te banca ella no necesitas nada más" aceptan quienes no lo quieren demasiado y lo consideran un "soviético" por su origen ideológico. Los peronistas tradicionales que aún subsisten en el esquema provincial aún no lo consideran propio y quizás jamás lo harán. Para Kicillof, se observa, eso no es un problema. 

"Cuando el año pasado nos pidieron ingresara Martín (Insaurralde) por Carlos Bianco, algunos pretendíamos renunciar. No podíamos tolerar eso, pero fue el gobernador el que nos calmó. Ahora, todos están incorporados a su esquema y ya nadie tiene espacio para enojarse", agregó esta importante fuente gubernamental. 

Del "otro lado" de la interna frentetodista, algunas cosas se ven igual y otras muy diferentes. La coincidencia general radica en que todos ven que al gobernador no le interesa generar nuevos amigos ni trazar relaciones personales directas. "Si me hablas de banda o afinidad, no, no la tiene", aceptan quienes lo quieren y quienes no.

Sin embargo, cuando se pregunta sobre las diferencias que los separa con Kicillof, las mismas aparecen en borbotones. "No confía en nadie, no le importa la opinión del otro, no convoca a nadie para preguntar o hablar si no es por algo puntual... En eso es igual al pelado Rodríguez Larreta", confesó un kirchnerista que pretendería que sea más amigable con ellos. 

La llegada de Insaurralde le sirvió a Kicillof para que "otro" atienda "la rosca" de la cual siempre pretendió desentenderse. "Efectivamente, los métodos que suelen convencer a la dirigencia no son los que más complacen al Kicillof", confesaron diplomáticamente en las cercanías del gobernador. Este es uno de los tantos prejuicios que aún no se rompieron en el oficialismo y que "en la diaria, en la gestión, pesa una enormidad", confesó uno de sus funcionarios de primer nivel. 

Sin un intendente, un concejal o un legislador que firmara una solicitada en su favor, "Axel sabe que necesita sólo de una persona. Y esa persona confía en él más que en nadie", insistió un legislador que vota todo lo que él manda pero que, a veces, le gustaría una charla más política que técnica.