Acefalías internas y dudas: las consecuencias de un Gobierno en estado de parálisis
El gobernador Rodolfo Suarez tenía problemas para vincularse con la Nación por ser opositor y, de hecho, esa fue una de las características de la gestión: la tensión con Casa Rosada. Pues ahora es peor; no por diferencias políticas, sino por el estado de parálisis que vive el Gobierno nacional y que afecta a todas las provincias. Lo que antes eran demoras y especulaciones, ahora es solo una realidad concreta; nadie decide y no hay interlocutores. "Está todo paralizado", describen en Mendoza como síntesis del estado de estupor que se vive en la gestión que debería liderar Alberto Fernández.
-
Te puede interesar
La familia: último refugio del valor de la vida
No sería un problema si no fuera que de la Nación dependen más de la mitad de los recursos de Mendoza y las provincias, los fondos para obras, subsidios, autorizaciones para endeudamiento y también para canalizar recursos de organismos internacionales. Pero la lista sigue. No hay política de precios clara, tampoco se resolvió la estrategia con las tarifas de servicios públicos y se cortaron los vínculos con las provincias. Nuevamente: ya ni siquiera ahora es importante si hay o no mala intención, sino la ausencia total.
Como parte de la oposición, el oficialismo de Mendoza no queda afuera de lo que pasa a nivel nacional. La crisis del Frente de Todos puso también en tensión a Juntos por el Cambio. Hay quienes, por ejemplo, se animaron a recordar el recorrido institucional que debe haber cuando un presidente renuncia. La respuesta fue la piel erizada de más de un dirigente y llamado a la cordura: porque en ese sector no quieren quedar como desestabilizadores y porque, además, aún no tienen volumen político para enfrentar una crisis de esa magnitud. Allí es donde, desde el sábado anterior, buscan evitar los mensajes personales y acogerse a la idea de unidad. "La fragilidad es tal que en el Frente de Todos y el Juntos por el Cambio hablan con liviandad sobre posibles renuncias en un país hiper presidencialista. Hay quienes bordean la irresponsabilidad", explico un dirigente que vivió en carne propia las consecuencias de una crisis política en el Gobierno de la Alianza.
Acefalías internas
En el Gobierno nacional hay "acefalías" de gestión. Así, por ejemplo, la asunción de Silvina Batakis en el Ministerio de Economía dejó un hueco que aún no se llena. La funcionaria era la secretaria de Provincias en el Ministerio del Interior y el nexo más ágil con Mendoza y todos los estados subnacionales. Pues Alberto Fernández y Wado de Pedro aún no designan a su reemplazante por lo que los gobernadores no tienen con quien hablar. Batakis era quien tenía mayor diálogo, más allá de las diferencias políticas. Ahora no hay nexo. Por eso hay dudas sobre obras que el Ministerio del Interior debe seguir o autorizar, pues es el lugar donde tienen la lapicera para esas gestiones. Ocurre, según aseguran desde el Gobierno, con las obras de la doble vía entre Rivadavia y San Martín, y también con las autorizaciones para el financiamiento del Ecoparque y el Cerro de la Gloria. Ya están firmadas pero en espera las autorizaciones para el acueducto ganadero y la renovación de las cloacas en Tunuyán, último acto útil de Batakis en su anterior cargo.
Igual, la situación es tan grave que hay una especie de triage en el que se priorizan otras urgencias. "Por ahora es más importante dar alguna certeza política que autorizar una obra. Al menos saber cuál es el camino", explicó un allegado a un mandatario vecino a Mendoza. Es que, por ejemplo, ni siquiera hay precisiones sobre planes que eran "bandera" del kirchnerismo para frenar la inflación. A las provincias no han llegado directrices sobre qué hacer con Precios Cuidados. "No hay qué controlar porque no han mandado nada. Antes había listas y pedidos para controlar. No hubo nada en las últimas semanas", explicaron desde Mendoza.
Las mismas dudas hay respecto a las tarifas y la política energética, otra de las urgencias. Sí quedó claro que el sector lo sigue liderando el ala dura del cristinismo, pues no hubo cambios y siguen Darío Martínez y Federico Basualdo. Las dudas están en quienes "asesoraban" en paralelo. Es que en el tema hay influencers importantes, como el mendocino José Luis Manzano y otros empresarios ligados a la política.
Dudas
Hasta ahora en el Gobierno de Cambia Mendoza calibraban la estrategia entre la gestión propia con la impericia nacional. Las encuestas daban bien: el mal humor social se volcaba hacia Alberto Fernández. Pero la situación cambió por lo agudo de la crisis. "Todos caemos en lo mismo. Si esto se agrava, la gente no diferencia", aseguran ahora. En la gestión diaria en el oficialismo destacan que la visión conservadora que tuvieron con los recursos ahora toma valor porque hay "ahorros" para enfrentar alguna contingencia.
La caja provincial tiene 19 mil millones de pesos positivos solo este año, a lo que se le suman los remanentes de ejercicios anteriores que no se declaran en el balance de la Contaduría General de la Provincia. Por delante le queda a Suarez una negociación incierta: cuánto más deberá actualizar los salarios de los estatales en la negociación que se iniciará este mes y cuánto crecerán las protestas en las calles y no solo por salarios.
Ya está casi "cantado" que el Estado deberá absorber por demás los aumentos de los costos de algunos servicios, como el Transporte, para evitar más presión sobre la comunidad. Pero eso tampoco es gratis para las finanzas y el futuro. Los municipios también están incómodos. Tenían una situación de confort similar a la de Hacienda en la provincia, con ahorros millonarios en pesos; cuantas corrientes gordas y servicios modestos que no van más allá de lo obvio. La crisis golpea a sus puertas primero, pues son la primera barrera de contención.