La complicada misión que tendrá Agustín Rossi para ordenar la herencia de la fiscal Caamaño en la AFI
“La gestión de Caamaño fue un verdadero desastre, nunca cumplió con la misión esencial de la AFI que es mantener informado al presidente, además sólo se dedicó a perseguir y maltratar a los agentes y funcionarios que quedaron de la gestión anterior, como si todos fueran macristas”, así analizan en fuentes de inteligencia la herencia que le deja la fiscal Cristina Caamano a Agustín Rossi luego de dos años y medio de intervención en la Agencia Federal de Inteligencia.
Cuando aún rezongaban contra la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, desembarco Caamaño y, según fuentes confiables, realizó una limpieza más dejando al organismo absolutamente desmantelado. “El desempeño de los macristas fue terrible por las persecuciones y castigos y encima luego llegó esta señora a seguir destruyendo”, comenta otro vocero. “La formación de cuadros de inteligencia lleva mucho tiempo y cuesta mucho dinero del erario público, pero siempre llegan funcionarios que no saben nada y sólo se dedican a echar gente y nombrar tropa propia sin preparación de ningún tipo”, se queja el vocero.
Uno de los datos más extraños de la gestión de la fiscal fue haber retenido como hombre de consulta permanente al agente Alejandro Colombo, quien luego de una larga trayectoria en la AFI se había transformado en la mano derecha de Arribas. “Colombo se dedicó a darle información privilegiada a Caamaño de los desaguisados en los tiempos de Arribas y Majdalani, por eso salvó su cabeza”, comentan voceros de la gestión macrista.
El cuestionado Colombo supo generar vínculos con el PRO desde que Mauricio Macri era jefe de Gobierno porteño. Según publicó la revista Noticias, fue nombrado por Majdalani como delegado de la AFI en Roma, designación que cayó muy mal en el entorno del papa Francisco porque el agente tiene una estrecha relación con Esteban “Cacho” Caselli. Tal fue la indignación de Jorge Bergoglio, Caselli es uno de sus principales enemigos, que finalmente tuvieron que reasignarlo. Arribas lo puso como director general de Reunión Exterior. Pero a cambio de darle información a Caamaño continuó en el organismo.
“Hoy en la AFI no hay ningún cuadro que tenga más quince años de experiencia, es tierra arrasada y la gente tiene la moral por el piso”, comenta el vocero de inteligencia. Evidentemente la tarea que le toca a Rossi no será nada sencilla. Tendrá que cerrar heridas y motivar al personal, caso contrario no podrá manejar en serio al organismo. “Su llegada no es mal vista ya que es la primera vez que nombra a un dirigente político con calle, luego de gestiones lideradas por improvisados y soberbios desde hace muchos años”, agrega otro vocero.
No son pocos los que esperan que Rossi se maneje como lo hizo en el Ministerio de Defensa, sin conflictos, ni persecuciones. El dato es objetivo ya que los integrantes de las Fuerzas Armadas nunca lo han criticado y consideran que se manejó con profesionalismo. La tarea que le toca es más complicada que el mundo castrense. Entra a un organismo demonizado y prácticamente sin recursos humanos competitivos. Además, apareció la sombra del general César Milani, del coronel Marcelo Granitto, actual asesor del primo del exministro en Defensa, y del coronel Pablo Quiroga, un personaje también de inteligencia, ambicioso y no muy popular entre sus colegas.


