La estrategia de Máximo Kirchner para poner paños fríos con los movimientos sociales

La estrategia de Máximo Kirchner para poner paños fríos con los movimientos sociales

Tras una serie de reuniones filtradas a los medios a través del rechazado "off", La Cámpora habilitó a los diputados nacionales del Movimiento Evita, la CTEP y la CCC a que se discutan tres proyectos centrales, uno de ellos reclamados por Cristina en el acto de Avellaneda de hace diez días.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Todos los diputados nacionales que responden a los movimientos sociales, conocidos como "los Franciscos", por su cercanía al papa Francisco y que provienen de organizaciones piqueteras y de la economía popular, como se autoperciben, presentaron hoy al mediodía tres proyectos de ley en conjunto, uno de ellos en sintonía con lo que pidió Cristina Fernández de Kirchner en su acto de Avellaneda, hace diez días, para implementar un salario mínimo vital y móvil que supere el actual ingreso universal.

Monotributo Productivo, Salario Universal y Prórroga de la Ley de Emergencia Territorial Indígena son los proyectos consensuados y que serán presentados hoy en el Congreso después del mediodía, al parecer, consensuados con La Cámpora y el presidente de la Cámara, Sergio Massa. 

El martes de esta semana, Máximo Kirchner escuchó y expuso sus puntos de vista ante Leonardo Grosso, el diputado nacional del Movimiento Evita, en medio de un nuevo estrés político dentro del Frente de Todos tras las consideraciones de la vicepresidenta contra las organizaciones sociales y la manera de "tercerizar la ayuda social".

Los dos diputados nacionales se conocen desde hace años, y según lo que se sabe hasta el momento, ambos comparten más objetivos que los que ahora afloran con las diferencias sobre la incidencia del Movimiento Evita en el manejo de los planes Potenciar Trabajo. De hecho fue el hijo de los dos presidentes quien los instó a que impusiera su candidatura a concejal en la última PASO en General San Martín para incomodar al entonces albertista Gabriel Katopodis. 

Máximo Kirchner no quería que la mujer del actual ministro de Obras Públicas e Infraestructura de la Nación, jefe político del territorio, colocara a su mujer, Nancy Capelloni, como cabeza de lista. "Ves, siempre son los mismos. La mujer, la hermana o la hija de", se quejaba, justamente, el hijo de los dos presidentes. 

"Es una típica que utilizaba Néstor Kirchner. Te fajaba, te dejaba casi sin aire y sin opción, y luego la charla volvía a darse pero con otros temas en el medio y una tensión insoportable que obligaba al otro a negociar desde un lugar desventajoso", recordó un viejo operador del expresidente que reconoció que los métodos no cambiaron aunque sí las formas, mucho menos políticas. 

La información sobre el encuentro entre Máximo Kirchner y Leonardo Grosso se filtró por una de las usinas de La Cámpora. Extraño. La vicepresidenta siempre se queja de que sufre operaciones en su contra a través de este método de filtración informativa, que en la última oportunidad provocó la salida de Matías Kulfas del Gabinete. 

La reunión entre ambos diputados nacionales se realizó pocos días después de un encuentro en Ballester entre el local, Grosso, y Juan Grabois, y referentes de otros movimientos sociales, en el que el referente del Movimiento Evita se sorprendió por la consideración que tenía para con él el mediático dirigente social. "Nunca me lo dijiste", exclamó el diputado nacional cuando escuchó que es "uno de los pocos, casi el único, al que llamo cuando estoy muy caliente y estoy a punto de decir una barbaridad", fue uno de los tantos comentarios que soltó Grabois aquella noche. 

"Es una lástima lo que dijo Cristina. Hay un error conceptual en su expresión y lo he hablado con él", habría confesado Grabois, quien también aceptó que "cuando nosotros discutimos entre nosotros somos muy malos. No sabemos parar y nos decimos cualquier cosa. Leo, por suerte, es el puente que todos tenemos para apaciguar conflictos".

Además de coincidir con esta mirada, Grosso, quien ante MDZ había calificado a la vice como la dirigente más importante del país, también dio su punto de vista. "Quienes niegan a Cristina o le imputan todos los errores que hacemos están equivocados. Y eso no quita que se haya equivocado con lo que dijo. Pero no podemos ser rehenes de impulsos personales para dirimir la cuestión política", opinó. 

Los dirigentes sociales saben que este juego de pegar y esperar que ejercen Máximo Kirchner y su madre es parte de una estrategia premeditada. Aislar a Emilio Pérsico, el gestor de las políticas sociales y organizador más templado de todos los militantes de la economía popular. 

La pelea también los interpela de manera directa a la mayoría de los dirigentes sociales que consideran que es Cristina Fernández de Kirchner la eje central del proyecto popular y nacional y a pesar que existan diferencias y posicionamientos diferentes en múltiples temas, es la que encarna, ante la sociedad, la voz y la defensa del sector que ellos también consideran como propio.

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