El kirchnerista fiel: el curioso recorrido de Celso Jaque que lo llevó a ser parte del directorio de YPF

El kirchnerista fiel: el curioso recorrido de Celso Jaque que lo llevó a ser parte del directorio de YPF

Celso Jaque fue legislador, intendente, gobernador, embajador y ahora director de una empresa estatal. Aunque fue repudiado por el Gobierno, mantiene influencia y aún le reconocen haber sido un kirchnerista fiel.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

El cuerpo de Celso Jaque temblaba como una hoja cuando llegó al palco. Había recorrido unos 300 metros insoportables, el teatro griego Frank Romero Day estaba repleto y él era protagonista de un hecho inédito. Silbidos, abucheos, insultos. Hasta un zapato voló en señal de repudio en aquella Fiesta Nacional de la Vendimia de 2008. Había llegado a ser gobernador luego de una campaña en la que caminó como "peregrino" de la política, pero basada en mentiras. La sociedad se lo hizo pagar con un repudio generalizado que lo obligó a pedir perdón varias veces. 

Ese hecho lo marcó, pero no lo retiró. El exgobernador logró mantenerse cerca del poder, cuestión que aún hoy ocurre y por eso está sentado en el directorio de YPF, la petrolera estatal que tiene otro recuerdo de Jaque por una serie de concesiones que esa empresa "heredó" de su gestión. Las paradojas de la política hacen que hoy Jaque sea director de una empresa sobre la que tomó decisiones vidriosas. Jaque es uno más de los eternos en el Estado. Incluso tiene el récord de haber pasado por todos los estamentos: municipio, legislatura, Congreso, Gobierno provincial, Cancillería y ahora hasta en una empresa estatal. 

El kirchnerista fiel

Jaque tiene bajo su brazo un capital importante: ser un kirchnerista fiel. Cuando era intendente de Malargüe recibió al patagónico Néstor Kirchner y ese departamento fue el único donde ganó cuando fue candidato a presidente en 2003. Mendoza votó más a Rodríguez Saá, Menem y López Murphy. De hecho, la provincia era territorio hostil para Néstor y Cristina, salvo en Malargüe. Por eso los fundadores del Frente para la Victoria se lo reconocían. 

Parte del patrimonio de Celso Jaque, según la última DDJJ que presentó. 

Jaque fue diputado provincial, intendente de Malargüe dos veces, senador nacional y llegó al Gobierno en 2007 con el apoyo de Néstor, Cristina, Mazzón y un aporte de dinero enorme que le permitió hacer una campaña brutal. La torpeza política de Cobos y la ruptura del radicalismo ejecutada también por Néstor, Cobos y Cornejo hicieron el resto. Ni Jaque se esperaba llegar al cargo y no tenía equipo para cubrir los 600 cargos políticos que requería. Allí, incluso, ejecutó algo curioso: trajo a funcionarios de Buenos Aires que lo habían acompañado en la gestión como senador. Eran parte de la "Fundación Contemporánea" (liderada por Simón Bestani), un grupo político con cierto perfil cristiano que llegaron a Mendoza casi sin conocer la provincia y que sirvió de semillero para otros sectores del PJ. De allí vinieron Rodrigo Ruete, hoy funcionario de Martín Guzmán en el Ministerio de Economía, y Diego Bossio, quien fue uno de los "mimados" por Cristina y hoy es crítico de la gestión. 

Jaque terminó su gestión con una pésima imagen. Gracias al "huracán Cristina" pudo pasarle el mando a otro gobernador del PJ. El premio consuelo que le dieron desde Casa Rosada fue la embajada en Colombia, donde se hizo fama de buen anfitrión. Con ese cargo es que accedió a tener cuentas en Estados Unidos. Luego cumplió el sueño de algunos "bohemios": se puso una librería en su pueblo natal y nunca logró recuperar algún prestigio político que le diera votos. 

Con Cristina en el poder, consiguió otro valorado puesto consuelo: director de YPF como representante del Gobierno nacional. Jaque entiende de negocios petroleros, o al menos de negocios inmobiliarios relacionados con la industria petrolera. Cuando era gobernador le puso la firma a una de las concesiones más polémicas que se recuerden.

Con su firma le entregó 7 áreas petroleras a las empresa del grupo Vila-Manzano Ketsal y Kilwer, a pesar de su escasa experiencia y respaldo. Lo hizo, incluso, saltando las restricciones impuestas por las normas que prohibían darle tantas concesiones a una empresa. Esas firmas habían inflado las promesas de inversión y, de hecho, nunca se cumplieron. YPF aún era privada y estaba gestionada por la familia Eskenazi. Allí vino una particular triangulación. Las firmas concesionarias se asociaron y se entrecruzaron con la petrolera creada por Omar Álvarez (que tampoco tenía capital para operar) y en segundo término fue YPF la que se hizo cargo. La mayoría terminaron siendo activos "basura" para la petrolera que pasaría a ser parte del Estado. Curiosamente el que inició el extraño negocio con las concesiones, ahora es directivo de la empresa, que justo hoy cumple 100 años. 

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