Dólar: el Gobierno anuncia nuevas medidas

Dólar: el Gobierno anuncia nuevas medidas

Obligarán que importaciones se hagan con fondos propios de las empresas. Cepo agravado y la batalla que Alberto perdió frente a Cristina. El peligro de impactar la actividad. El Banco Central tuvo que vender US$600 millones en junio. La advertencia del FMI en Alemania.

Rubén Rabanal

Rubén Rabanal

Todo indica que hoy por la mañana el Banco Central tomará la decisión de poner límites a la disponibilidad de dólares para las importaciones que realizan las empresas. El viernes pasado algunos directivos de corporaciones ya recibieron parte de la noticia. El anuncio de un endurecimiento del cepo al dólar, que básicamente es la medida que tomará el Gobierno, fue desmentido al menos desde hace 15 días por la Casa Rosada.

Dos realidades hicieron que finalmente se avance en más restricciones: la imposibilidad del Banco Central de recuperar reservas y la presión de Cristina Fernández de Kirchner que, aunque basándose en números que el propio ministerio de Economía cuestiona, denunció la existencia de un festival de importaciones.

Cristina habló de récord de importaciones aludiendo, en su versión, a un furor en las empresas por liquidar importaciones con anticipación ante el temor de una complicación en el mercado del dólar, ya sea por disponibilidad de divisas como por en encarecimiento por devaluación. En mayo las importaciones se llevaron US$7.800 millones del Banco Central. En junio se calcula que a ese número habrá que sumarle otros US$1.000 millones. El problema que olvida la vicepresidenta es que US$2.000 millones de todo ese cálculo corresponden a importaciones de energía. Bienes e insumos se lleva el resto y el peligro que deberá compensar de alguna forma Daniel Scioli en su nuevo ministerio de Desarrollo Productivo, es que  podría agravarse mucho más la parálisis que ya sufren algunos sectores por no poder importar insumos.

El mensaje al mercado nuevamente será negativo. El Banco Central intentará, de acuerdo al anticipo que circuló durante el fin de semana, que las empresas liquiden todas sus importaciones con dólares que posean en el exterior o que directamente los provean las casas matrices. Es decir, que lo hagan con sus propios dólares, tambien para la cancelación de deudas, o a través de crédito comercial en el exterior que el Banco Central intenta recomponer.  No es la situación de todas las empresas: muchas, sobre todo las de menor giro, no tienen fondos disponibles en el exterior o directamente solo cuentan con operación en el país. En esos casos se anticipa una parálisis que se sentirá en la economía. 

Los dólares disponibles quedarán exclusivamente para la compra de insumos esenciales o importación de energía. Hay que recordar que unitariamente el rubro de importación que más cantidad de dólares se lleva hoy es el gas natural licuado, el mismo que podría haberse reemplazado por la producción de Vaca Muerta si el gasoducto Néstor Kirchner se hubiera terminado.

El Banco Central ya tuvo que vender al mercado US$600 millones en lo que va a de junio. Está en medio de la liquidación de la cosecha gruesa por lo que el impacto es doble y, además, se aleja peligrosamente de la meta de recomposición de reservas que se acordó con el FMI. El Central, además, esta involucrado hoy en otro estrés financiero que se suma a los problemas existentes: la compra de bonos en pesos para mantener la cotización y evitar un desmoronamiento de la deuda aun mayor a los niveles de default actuales. El Central compra bonos para mantener el valor, para eso emite pesos, y luego entra la licitación. Con esa operatoria de salvataje esta superando los límites de asistencia al Tesoro que tambien se fijó en el acuerdo con el Fondo y multiplicando la cantidad de pesos en el sistema. El mercado del dólar lo sabe y por eso es una de las explicaciones para el rally alcista del blue en la última semana. 

El endurecimiento de la disponibilidad de dólares que se anunciará hoy representa otra batalla ganada por Cristina Fernández de Kirchner en la interna del Frente de Todos. Martín Guzmán aceptó la teoría del "festival de importaciones" que iluminó la vicepresidenta en el acto de la CTA por la presión política, pero en el propio Ministerio de Economía no están de acuerdo con el extraño cálculo de importaciones que sostiene el kirchnerismo duro. Fue una batalla perdida frente a Cristina que la Casa Rosada reconoce sin importar si la teoría del festival sea cierta o no.

Alberto Fernández, mientras tanto, participa en Alemania de la Cumbre del G7, otro viaje que mas allá de la importancia que tiene la invitación de ese grupo, no reportará réditos de consideración. En Bavaria Alberto Fernández se reunió con Kristalina Georgieva. La ocasión sirvió tambien para que el presidente le mostrara a la Directora Gerente del FMI la foto de su hijo Francisco, lo mismo que hizo en la Cumbre de las Américas con Joe Biden. Tras ese encuentro el Fondo le envió otro mensaje claro al Gobierno sobre como viene el cumplimiento de metas. A pesar de haberle aprobado la primera revisión con el desembolso de US$4.100 millones, el directorio del organismo le recordó a Alberto que no puede seguir subiendo sueldos, planes y jubilaciones sin ajustarse al programa acordado. El horizonte de un incumplimiento esta a la vuelta de la esquina, pero el Gobierno, incluida en esto Cristina Fernández de Kirchner, solo pelea para modificar quién pagará los planes y no cómo podrá financiarlos. 

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