¿Cuál es la habitación más segura en el Titanic?

¿Cuál es la habitación más segura en el Titanic?

Latinoamérica está cada año más empobrecida, más dominada, más analfabeta e insegura. Los jóvenes de entre 25 y 40 años son sometidos contra su voluntad a buscar el camarote en donde tarde más tiempo el agua en llegar. ¿Es justo?

Javier Frachi

Graficar la situación actual en América Latina equivale a pintar sobre un lienzo gente moviéndose desesperadamente de una habitación a otra en el Titanic. Esa gente busca (buscamos) un refugio en donde el agua tarde más tiempo en taparnos la cabeza y ahogarnos como en las películas.

En los años 90 América Latina rechazó de plano la posibilidad de ser "la fábrica del mundo" acusando bajos salarios y trabajos denigrantes para un pueblo sofisticado, erudito y bacán. Luego de la caída de Japón como "el sol naciente", el resto de Asia decidió hacer un esfuerzo con vistas en el largo plazo: fabricar lo que sea a bajos salarios, adquirir conocimientos técnicos ("know-how", "saber hacer"), tecnología, reducir la cantidad de regulaciones y peso del estado para fomentar el emprendedurismo y alfabetización, y por último buscaron generar conocimientos científicos que más tarde permitiesen pegar el salto hacia salarios "altos". Después de 22 años lo han logrado.

China no es más la fábrica del mundo. Indonesia dejó de ser aquel país oscuro, lleno de criminalidad, drogas y analfabetismo (durante 15 años invirtió el 20% de su presupuesto en educación). Corea del Sur en 1960 era uno de los países más pobres disponibles en el mapa (salario básico era de U$S 60  y la mayoría de los trabajos ocurrían en el agro) pero el Presidente Park decidió confiar en el capitalismo como un proyecto de largo tiro. Tanto es así que el país salió fortalecido de la crisis asiática de los años noventa: se convirtió en un referente en tecnología, electrónica, educación e innovación científica. En otras palabras, Asia en general articuló el capitalismo para elevar sus sociedades y que cada individuo fuese capaz de desplegar su máximo potencial en vida.

En otras palabras, ningún país asiático aplicó las ideas revolucionarias del "Che", "Stalin" y mucho menos las de "Marx y Engels". Mientras en nuestros países perseguimos imitar a Fidel Castro y a Nicolás Maduro, Corea del Sur, China e Indonesia están creando la base de datos más relevante en material genético del mundo a la cual aplican inteligencia artificial permitiéndoles “editar” enfermedades en chicos antes de nacer.

La contra cara de Asia es América Latina. Cada año más empobrecida, más dominada, más analfabeta e insegura. Desde el año 2000 a la fecha la mayoría de los países latinos optaron por sistemas de gobierno socialistas o comunistas, en donde el Estado administra las relaciones personales y comerciales argumentando que la burocracia tiene mayores capacidades intelectuales o mejor información sobre el futuro que un privado a la hora de tomar decisiones. En pocas letras, hemos creado un clase social basada en la burocracia estatal y planes de asistencia.

Al año 2021 la producción científica de América Latina ha caído varios escalones respecto al año 2000. Es decir, durante 21 años administraciones fuertes han impedido que sus sociedades despunten algún tipo de potencial. Estados Unidos provee el 50% de la producción científica en el mundo, mientras que Rusia, con su sistema científico cerrado al intercambio de ideas, apenas llega al 3% de la suma total de publicaciones, citas, reconocimientos, etc.

Según la SCImago Journal Rank, organismo privado que cura una base datos sobre la producción científica, Argentina en el año 2000 se ubicaba en el puesto número 36 en la publicación de papers, citas y descubrimientos y más tarde tomó asiento en el puesto 48. Uruguay y Venezuela también han caído varios peldaños. Venezuela se ubicaba en el lugar 48 para hoy verse en el espejo con un número 98 pintado en la frente.

América Latina, de momento, se asemeja a un volcán en erupción. En México, cualquiera sea el color del gobierno se ve obligado a cogobernar con los narco estados. La violencia no toma respiro, la pobreza es alarmante y la corrupción fue declarada como un mal necesario. Colombia se debate entre votar para Presidente a una persona que en los años 80 asesinaba civiles porque no coincidían con sus ideales políticos y otro candidato que cree en alguna forma de capitalismo menos "agresivo". Perú, Ecuador y Chile insisten en que el Estado presente es mejor y más eficiente que personas adultas a las cuales llama "ciudadanos". Argentina desde hace 15 años fue tomada de rehén por personas que quieren imponer un modelo de vida con el que soñaban y leían, románticamente, en libros de los años 70 o en los casetes de Juan Domingo Perón.

Los jóvenes (entre 25 y 40 años) son sometidos contra su voluntad a buscar el camarote en donde tarde más tiempo el agua en llegar. ¿Es justo? ¿A quién le importaban "los chicos"? ¿Nos importa el futuro de "los chicos"?

*Javier Frachi es Analista de Mercados y Magister en Finanzas de la Universidad Torcuato di Tella

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