Alberto Fernández y Cristina Kirchner comenzaron la división de bienes: el funcionario que se pasó de bando

Alberto Fernández y Cristina Kirchner comenzaron la división de bienes: el funcionario que se pasó de bando

Este martes se concretó el traspaso del secretario de Energía, Darío Martínez, a las líneas oficiales de Martín Guzmán. Ahora la duda está puesta en la continuidad de Federico Basualdo. Dependerá de lo que decida Cristina Fernández de Kirchner

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Son horas de definiciones en el Ministerio de Economía, ahora dentro del área de Energía, donde Martín Guzmán vivió el año pasado sus primeros y duros encontronazos con el kirchnerismo. Los anuncios de esta mañana sobre la flexibilización del acceso a los dólares para las petroleras que inviertan en Vaca Muerta (algo que no todo el mercado petrolero, incluyendo YPF y algunas compañías locales, comparten), tuvieron como imagen de conducción de la decisión una confirmación ya oficial sobre algo de lo que se hablaba en off, pero que desde hoy es una situación concreta. 

Se trata del anuncio que la Casa de Gobierno presentó en sociedad. El secretario de Energía Darío Martínez abandonó el kirchnerismo, y se sumó al "albertismo", mirando de reojo su carrera política como potencial candidato a gobernador por Neuquén. Y dejando a su suerte al subsecretario Federico Basualdo, quien se mantiene fiel a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.  

Así, la batalla final podría estar cerca. Antes del primero de junio el nuevo esquema tarifas debe estar reglamentado y puesto en funcionamiento, y las nuevas boletas de gas y luz comenzarán a llegar con los incrementos para todo el público que está en la mira del Gobierno. Esto es un alza de hasta 60% para la clase media y media alta y hasta un 400% (con un promedio de 200%) para el 10% de los argentinos con mayor poder adquisitivo. Y, tal como anticipó ayer el propio Alberto Fernández a la prensa que lo acompaña en su gira europea, el funcionario que no lo vea así y no acepte firmar las regulaciones de las tarifas, tendrá que renunciar.

Dicho de manera más concreta, Federico Basualdo; la titular del Ente Nacional Regulador de la Energía (ENRE), Soledad Manin; y el director del Enargas, Federico Bernal; deberían dejar sus cargos si no aceptan el nuevo esquema tarifario. Otra alternativa sobre la que se especula, es la alternativa que llegue la orden del Senado para que los tres funcionarios dejen sus cargos y abandonen el ministerio de Economía con el mismo leit motiv con el que Roberto Feletti renunció a su cargo de secretario de Comercio Interior: dejar solo a Guzmán para que quede como el responsable, a todo o nada, en el combate a la inflación; con métodos que para el kirchnerismo ya no son útiles ni defendibles.

Los tres funcionarios mencionados son tres representes puros y duros del kirchnerismo, y sólo abandonarán sus cargos en el caso que se lo ordene personalmente Cristina Fernández de Kirchner o Máximo Kirchner. Para que este conflicto llegue a su punto culminante, firma sí o firma no, sólo restan un puñado de días, hasta que en junio comiencen a aplicarse las subas de tarifas ya anunciadas en las no vinculantes audiencias públicas cerradas hace algo más de una semana. Dependerá todo de la decisión de la vicepresidenta, que tendrá que resolver entre tres situaciones: firmar, aceptar la salida de sus funcionarios de cabecera o señalarles que resistan hasta las últimas consecuencias y llevar el conflicto con el jefe de Estado hasta las últimas consecuencias políticas. Y poner en crisis el acuerdo con el FMI.

Lo cierto es que en las próximas horas Martín Guzmán pasará al ataque. El ministro de Economía, avalado personalmente por Alberto Fernández, tendrá dos semanas de acción donde avanzará sobre dos sectores clave para el dominio de la Economía: las tarifas de gas y luz. El anuncio pone a Guzmán al frente de la política energética del Gobierno, una situación que genera además una novedad política.

Con este movimiento, el ministro concreta públicamente la realidad de haberse convertido en el funcionarios que maneja el sector energético; un rubro que desde el comienzo de la gestión del Frente de Todos era jurisdicción exclusiva del kirchnerismo. Pero que ya no lo es a partir del "empoderamiento" de Guzmán.

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