Grobo, Ofelia, los jóvenes y el agro

Grobo, Ofelia, los jóvenes y el agro

Se trata fundamentalmente de centennials, jóvenes nacidos a partir del año 2000, que se caracterizan por haber recibido su primera socialización en un entorno digital.

Damián Fernández Pedemonte

Damián Fernández Pedemonte

Hay una relación entre la evolución de los discursos que circulan por la sociedad y la transformación de los medios. Me resultó muy interesante la conversación que Rosendo Grobocopatel, hijo del empresario agropecuario, mantuvo con Ofelia Fernández, legisladora porteña por el Frente de Todos. El debate fue transmitido en vivo por Twitch, la plataforma de streaming, muy frecuentada por los jóvenes, que empezó centrada en videojuegos, pero hoy se extiende a otros temas. Dura una hora y media, y se puede ver en el canal de YouTube de Rosendo Grobo. El segmento que me interesa ahora es aquel en donde hacen referencia al agro y esto porque los temas y las formas de tratarlos me recuerdan a los resultados obtenidos por la Escuela de Posgrados en Comunicación en una investigación de 2021: "Percepción de los jóvenes sobre el agro y los alimentos".

Los jóvenes auscultados en esa investigación son los mismos a los que fue dirigido el debate de Grobo y Ofelia en Twitch. Se trata fundamentalmente de centennials, jóvenes nacidos a partir del año 2000, que se caracterizan por haber recibido su primera socialización en un entorno digital, es decir que se informan, entretienen y comunican en permanente conexión con Internet a través de su smartphone. Son los más atravesados por las nuevas temáticas que ya afectan y afectarán cada vez más al negocio y al propósito del agro: las agendas del medio ambiente, el cuidado de los animales y los alimentos que aparecen espontáneamente entre las preocupaciones de estos centennials.

La plataforma en la que sucedió el debate tiene mucho más chance de llegar al público joven que cualquier otro medio, pero a la vez, su repercusión en los grandes medios levanta un tema que puede pasar inadvertido cuando se habla sobre él con los formatos habituales, a través de informes y datos con los que las audiencias, y no solo de los jóvenes, se pierden y se aburren. Bienvenido sea, entonces, el rebote de este tema entre medios nativos digitales y medios de comunicación tradicionales en este ecosistema híbrido.

En la investigación ya advertíamos que los jóvenes que se informan por las redes sociales, se enganchan con las conversaciones que se dan en ellas y las usan de insumo para sus propias conversaciones, son más sensibles a los testimonios y los relatos que a los datos y los reportes técnicos. Las redes son los canales más directos de comunicación con ellos, los pares los comunicadores más confiables y el storytelling, la forma más adecuada para alcanzar su ámbito de interés.

Ofelia Fernández expresa relajadamente y con códigos frescos la posición ideológica, que, según la investigación mencionada, atraviesa a la mayor parte de los jóvenes. Definitivamente, el agro ya pertenece a un tipo de actividad que antes era indiscutida para la sociedad, pero hoy es mirada con sospecha, principalmente por las nuevas audiencias. Medio ambiente, cuidado animal y nueva conciencia alimentaria son tres preocupaciones y militancias interconectadas, no siempre basadas en buena información ni pensadas en primera persona, con algunas dosis de ideología y de moda, pero presentes y tenidas en cuenta a la hora de formarse ideas sobre el agro y de tomar decisiones de consumo.

"Somos un país que produce alimentos, pero hay gente que tiene hambre", dijo en el debate Ofelia Fernández. "Es una vergüenza que haya problemas para llevarles un plato de comida a la gente. En esto hay un tema vinculado a lo ambiental. El uso de ‘agrotóxicos’ está estrictamente vinculado a maximizar la producción y las ganancias. En cambio, los productores rurales o sea los trabajadores de la tierra, organizados en distintas cooperativas, tienen la intención de satisfacer necesidades inmediatas. Es así que producen en transición a la agroecología y, a veces, más baratos”.

Afirmaciones que suscribirían la mayor parte de los jóvenes investigados. Junto a cuestionamientos referidos a una baja responsabilidad ambiental percibida, centrada sobre todo en el uso de agroquímicos y de transgénicos se advierten, según ellos, cambios en las formas de producción y buenas prácticas.

Rosendo Grobocopatel replicó: “No existe el término agrotóxico, ¿sabías? No es una definición formal, no existe: es agroquímico. Es como si yo dijera dipuvaga, en vez de diputada”. Y continuó: “Todo lo que hacemos tiene un impacto sobre la tierra y el ambiente, pero el ser humano siempre buscó mitigar ese impacto. Una de las formas fue en la producción agrícola, cuando se pensó cómo producir la mayor cantidad de alimentos con el menor impacto posible”.

“Fueron muchas cosas que se inventaron, entre ellas un paquete tecnológico que se le incorpora al campo: de la forma tradicional de labranza, en que se daba vuelta el pan de tierra y donde las máquinas tenían una cuchilla que entraba en el suelo y generaba mucha erosión, la solución que se encontró es sembrar donde ya está sembrado y, para matar las malezas, que usemos agroquímicos. Lo que antes se producía en un metro cuadrado, por ejemplo de tomates, para que comamos tres, se logró que sea para que coman 30?, agregó.

Una parte de los jóvenes consultados en la investigación, como muestra de contraste, tenía vinculación familiar o profesional con el agro, por provenir de familia de productores, estudiar agronomía o proceder de una ciudad con gran influencia rural. Estos jóvenes comparten las agendas y perspectivas de sus congéneres, pero a la vez tiene mejor información y experiencia directa sobre la producción agrícola y ganadera. Ellos les cuentan a sus pares que el agro es innovación y tecnología (“El agro es tecnología desde el sembrar. La semilla es una tecnología en sí…todo el tratamiento que tiene una semilla ya es re complejo”, expresaba un joven informante).

Estos "influencers" del agro, explican de manera asequible y atractiva para sus pares, como aquí hace Rosendo Grobocopatel, los avances en investigación y desarrollo del sector en materia de genética, por ejemplo, lo cual permite cambiar la visión sobre lo transgénico, que para ellos se inscribe en la lógica de lo tecno.

Vale la pena tomar nota de que, para los jóvenes, estos son los lugares y las formas para intercambiar puntos de vista contrapuestos sobre un tema tan relevante para la economía del país y para el bienestar personal como es el agro.

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