Desmesura permanente: la exigua cifra que paga Alberto Fernández por ofender a todos los argentinos
Ayer la Justicia concretó la audiencia conciliatoria en el juicio que el presidente Alberto Fernández iniciara a la presidenta del PRO, Patricia Bullrich por sus apreciaciones acerca de la conducta de Fernández en relación a la compra de la vacuna Pfizer para enfrentar la pandemia. Bullrich puso en dudas la moral y la intencionalidad del presidente en su accionar para no adquirir la vacuna producida en Estados Unidos, de la que Argentina tenía prioridad para su acceso por haber participado en las pruebas clínicas a través del Hospital Militar, mientras aceleradamente se trataba de llegar a la fabricación de la necesitada vacuna.
En la audiencia conciliatoria no hubo ningún acuerdo por la falta de retractación de Bullrich a sus dichos. Incluso al finalizar el trámite la presidenta del Pro expresó que Fernández estaba temeroso. “Tuvo miedo el presidente al negarse a confrontarme cara a cara y mirarme a los ojos. Se escapó“, espetó la dirigente.
Gregorio Dalbón, abogado de Alberto Fernández, dijo que al no retractarse Bullrich, el juicio avanzaba al aporte de pruebas y, confiado, agregó que el presidente no iba a prestarse al show mediático que pretendía la demandada. Miedo por un lado y show mediático por el otro, según el argumento de las partes.
Independientemente de lo que suceda en el proceso judicial, hay dos hechos que impactan, sorprenden y llaman a la reflexión. La reparación económica que pretende Fernández por el supuesto agravio recibido es de 100.000.000 de pesos, 500.000 dólares al cambio paralelo.
Por su parte, el presidente ofreció 1.600.000 pesos, 8.000 dólares, como suma reparatoria para dar por finalizado el juicio que enfrenta por la fiesta clandestina realizada en Olivos para festejar el cumpleaños de su pareja, Fabiola Yañez, en medio de la prohibición absoluta decretada por el mismo presidente a realizar toda reunión de personas e incluso a todo tránsito ambulatorio, salvo las contadas excepciones permitidas. Vale recordar que el confinamiento absoluto se extendió en el orden nacional por alrededor de siete meses.
La reparación al supuesto agravio a que fuera sometido, Alberto la estimó en 100.000.000 de pesos. La reparación al agravio que produjo al incumplir su propia disposición de prohibición absoluta de todo tipo de actividad, incluso de despedir a familiares fallecidos y que ofendiera a millones de argentinos, por no mencionar a toda la población, el propio Fernández la valoró en 1.600.000 pesos. Algo habitual en la Argentina desmesurada y aparentemente incorregible. El daño por él mismo cometido como máxima autoridad del país lo valora en el 1.6% del que estima recibió personalmente por parte de la dirigente política del Pro.
Este disvalor e incordio aparece como uno de los tantos que a diario reciben los ciudadanos argentinos. ¿Tendrá derecho cada ciudadano ofendido a solicitar judicialmente una reparación por el daño sufrido? De ese “agravio constante y lacerante” al que se somete a la población, nadie se hace cargo.
Así estamos como país y como pueblo. Tristeza y recurrencia.

