Por qué motivo Máximo Kirchner no cree en los "Plan B"
"Máximo no quiere que se desdoble la elección provincial. Córtenla con esas operetas y dejen de leer Clarín", se le escuchó decir a uno de los concejales que mejor conoce el día a día y el pensamiento del jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, quien nunca adelanta sus pasos pero tampoco muestra otra ruta a la hora de definir el curso a seguir.
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Cerca del gobernador Axel Kicillof ya tienen una certeza que despliegan sin titubear. Es la única que tienen, quizás. El kirchnerismo "por primera vez gobierna la provincia de Buenos Aires en toda su historia y eso no lo podemos perder". Mal pensados, algunos analizan que esta frase escuchada de la boca de una de sus principales espadas mediáticas tiene como objetivo esmerilar la posibilidad de que Martín Insaurralde, su jefe de Gabinete, sea su reemplazante en 2023. "No es de los nuestros, no es propio", martirizan a pesar que reconocen que es el principal aliado de Máximo Kirchner en su construcción bonaerense.
Hay un elemento que más allá de los comentarios y del proyecto que presentó Joaquín De la Torre, desde Juntos, para elegir las autoridades bonaerenses en otro día que la elección nacional es insoslayable y no hay manera de revertir. Los senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires se votan el mismo día que todo el país. Desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde las 08.00 hasta las 18.00 del día elegido por el presidente Alberto Fernández, todos los ciudadanos elegimos a un diputado o senador nacional.
Está claro que Cristina Fernández de Kirchner será, hasta el momento, la candidata a senadora nacional en la lista del Frente de Todos. Si bien ella cree que no se lo merece porque el lawfare la persigue, necesita estar al amparo de alguna decisión judicial que la obligue a esperar en prisión por su sentencia. El Senado de la Nación es su única cobertura. Diputados, como se vio en varias oportunidades, no es garantía. Preguntar por Julio De Vido.
Más allá de las versiones y las noticias que aparecen públicamente, no hay ninguna definición sobre qué hacer en el actual escenario electoral. Conspira también que no haya una conducción clara en el Frente de Todos, más allá de la independencia que empezó a tener La Cámpora sobre el futuro del Gobierno nacional.
En la Provincia, a pesar de que todo está bajo la órbita de la vicepresidenta, no significa que no haya diferencias. Las últimas apariciones públicas de Kicillof junto con Kirchner no cierran las viejas heridas preexistentes, como tampoco lo hizo la cena que compartieron dos viejos amigos, hoy alejados, como Martín Insaurralde y Sergio Massa.
Ninguna de las iniciativas centrales del gobernador Kicillof pudieron ser tratadas en lo que va del año. El futuro laboral del procurador general Julio Conte Grand no tiene ninguna amenaza a la vista y su amigo Federico Thea, actual secretario general de la Gobernación, no pudo conseguir el mínimo de los consensos para ser el próximo presidente del Tribunal de Cuentas, organismo que revisa las finanzas públicas.
La desconfianza es tal para los propios oficialistas que no quieren que un referente tan cercano al gobernador le esté mirando las cuentas cotidianamente. "Es como dicen ellos. Nos meten al FMI adentro", dice uno de los intendentes de la Provincia. Para él, Thea será eso. Un revisor trimestral de sus cuentas públicas.


