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Cómo creció la pobreza en Mendoza y el dato que el Gobierno prefiere obviar

Aunque hay dudas sobre los datos del Indec, no se animan a cuestionar las cifras de pobreza en Mendoza. Cuándo fue el punto de quiebre que generó un crecimiento de ese indicador y por qué al Gobierno no le conviene recordarlo.

Las casas ya están casi encima de la ruta en el circuito Papagallos - El Challao. Niños que juegan pisando la calle porque no hay vereda; decenas de perros a sus alrededores y un hilo de agua servida permanente que atraviesa el lugar. A pocos metros hay torres que se parecen a los panópticos de la cárcel. Son torres de vigilancia de una estancia privada que marcan un contraste cada vez menos disimulable en Mendoza.

Es un tour morboso para los visitantes de afuera que buscan acercarse a la montaña: no solo se van a encontrar con un lindo paisaje. Un recorrido por la “montaña cercana” al microcentro denota la nueva Mendoza. Ocurre en esa zona de Capital, pero también hacia el suroeste, en Godoy Cruz y también hacia el Este en Luján y Maipú. Las carencias estructurales de miles de mendocinos ya no son disimulables.

Sin embargo, no es lo más saliente de esa nueva realidad. La pobreza estructural ha crecido en Argentina en los últimos 30 años y sigue sumando familias excluidas. Pero ahora además, hay miles de familias que no tienen esa autopercepción de ser “pobres”, pero por ingresos sí lo son y que han cambiado sus condiciones y hábitos de vida. Así se explica que la provincia tenga un 44,6% de la población urbana con ingresos por debajo de la línea de pobreza.

Más complejo parece explicar que esa situación empeoró a pesar de que hubo un repunte económico y en el empleo. Como ya analizó MDZ, en Argentina y en Mendoza en particular se ha generó un fenómeno de pérdida de calidad de vida aún entre persona que tienen empleo. Hay trabajadores que tienen plena ocupación pero siguen bajo la línea de pobreza, o personas que luego de la pandemia no recuperaron un trabajo de calidad. Hubo recuperación, pero más tenue de lo esperado, con poca generación de trabajo en la actividad privada.

Una verdad incómoda

Los datos que el Indec reveló en la semana generaron algún estupor. La pobreza bajó en todo el país luego del 2020 y en algunos distritos de manera bastante drástica. Tanto que hay desconfianza. Mendoza fue a contramano y la pobreza afecta a más personas que en la etapa dura del aislamiento. En el Gobierno de la provincia analizan los datos, pero sobre todo los de otros distritos. No se animan a dudar de las estadísticas locales porque puede ser un arma de doble filo.

En el Ejecutivo transfieren responsabilidades hacia el Gobierno nacional porque allí se maneja la macroeconomía.  Pero esconden una información importante que los incomoda: la pobreza en Mendoza creció fuertemente entre 2017 y 2019, cuando había un “pleno” de gobierno de Juntos por el Cambio. Mauricio Macri era presiente, Alfredo Cornejo gobernador y casi todo el Gran Mendoza era, como ahora, del mismo signo político. Fue en ese período donde hubo un deterioro enorme del entramado social de la provincia, tomando los ingresos como variable. En 2017, el mejor año de la gestión Macri, el 27% de la población de Mendoza era pobre. En 2019 ya era el 42% y en 2020 el 42,4%. Desde entonces la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza dejó de publicar el dato propio de pobreza, aún cuando sí mantiene la medición del costo de las canastas básica y total (insumo usado para medir la pobreza e indigencia).

Las estrategias de supervivencia son diversas, pero precarias. 

Por eso, cuestionar el dato que el Indec tomó de la provincia puede ser en realidad  más incómodo que obviarlo. Entre las familias pobres, 8 de cada 10 tienen estrategias “precarias” para salir adelante. Es decir, que tienen una situación de debilidad y carencias que los obliga a buscar ayudas externas, endeudarse y otros mecanismos que no son sustentables. Gastar los ahorros, comprar en cuotas o fiado y hasta vender pertenencias son las tres estrategias más usadas.

Según los datos del Indec, Mendoza tiene los peores indicadores sociales desde el 2003. Claro, allí no se tiene en cuenta el vacío estadístico que hay por la manipulación y negación de los indicadores durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, sobre todo en su segundo mandato.