Juan Carlos Jaliff dejó la Legislatura y develó secretos que guardó durante años
El exsenador Juan Carlos Jaliff fue entrevistado en MDZ Radio y habló de su extensa experiencia en la Cámara de Senadores. Repasó los momentos más duros que vivió siendo senador provincial y aclaró “que se siente en su mejor momento intelectual con 71 años de vida” por lo que seguirá colaborando desde su lugar en la política provincial.
Jaliff también se acordó de aquellos “haters” de las redes sociales que lo criticaron por sus años en el sector público y no por la calidad de sus trabajos a lo largo de ese tiempo. “Las renovaciones no solucionan los problemas de la política porque cuesta tiempo tomar experiencia para legislar. Porque tienen que entender, que desde nuestro trabajo, estamos haciendo las leyes que van a regir la vida de los mendocinos”, afirmó.
-¿Hace cuánto usted cumple funciones en la Legislatura?
-Llevo 4 años como vicegobernador y 12 años cumpliendo funciones como senador. Haciendo referencia a los años que pasé en la Legislatura, hay personas que me adjudican que nací en ese lugar, pero no es así. También ocupé cargos ejecutivos.
-¿Qué visión ha tenido del manejo del hacer política durante sus años como funcionario? ¿Hubo algún tipo de degradación de la política?
-Quizás pueda estar en la profundidad de los debates. De todas maneras, la Legislatura es la expresión de todas las opiniones de los mendocinos como consecuencia del voto. Siempre hubo de todo, por supuesto lo que más trasciende son las leyes donde hay cuestionamientos entre los partidos importantes de Mendoza: votar a favor o en contra. Asimismo hay muchas leyes que se sacan por consenso. De hecho ayer, en lo que fue mi última ley sancionada sobre la Conciliación Civil Obligatoria se votó por unanimidad. Antes de eso, se estudió a conciencia en las comisiones de Diputados y Senadores como la ley de juicios por jurados, que se transformó en ley la semana pasada en Diputados.
Otro proyecto, fue la ley de Boleta Única. Nunca entendí el motivo por el que el Justicialismo votó en contra. Inclusive se pudo haber votado, como otros partidos, a favor en general y luego manifestar algunas disidencias particulares.
-El problema estaba en el casillero 'votar lista completa' y el efecto arrastre que eso genera
-Antes debías ir con una tijera o regla y había que hacer una ingeniería electoral para poder votar. Ahora con una sola lapicera, marcando casilleros, el elector podrá armar su combo político electoral. No entiendo que un partido se niegue a darle la opción de simplificar el voto al elector que quiere votar a un espacio completo.
Actualmente, los legisladores deberían reclamar que este procedimiento se instrumente también en el código electoral nacional . De hecho, la ley del año pasado que prorrogó por un mes las elecciones PASO y las generales. Había un artículo que decía que el Congreso se iba a encargar de sancionar un proyecto de Boleta Única y eso no se cumplió nunca. Hoy el Congreso está prácticamente paralizado en Diputados.
-La Boleta Única es un proyecto en donde los políticos están de acuerdo de la boca para afuera, pero a la hora de avanzar siempre aparecen los recelos y las reticencias…
-Lo dije, alguna vez en el recinto. Ese concepto lo llamé “siperismo”. Si, pero... Todos están de acuerdo hasta que hay una objeción.
-¿Cuántas veces escuchaste en el Poder Legislativo sobre el proyecto de Boleta Única? ¿Por qué se dio en este momento y no antes?
-Lo escuché años y siguió años dando vuelta. Hasta que el gobernador Rodolfo Suarez decidió mandar un proyecto bien hecho con todos los detalles minuciosos para llevar a cabo una transformación electoral de esta magnitud. Tan grande como la ley Sáenz Peña y las PASO. Para Mendoza el proyecto de Boleta Única significa una de las leyes más importantes de los últimos 100 años para la provincia.
Cuesta que se aprueben porque, aparentemente, las leyes electorales no son neutras y en algunas coyunturas favorecen o perjudican. Pero en este caso, el sistema que se implementará será simple y sencillo. El electorado podrá emitir su voto de manera simultánea, es decir, que podrán votar dos personas a la misma vez, pero cuidando la privacidad del elector.
-¿Qué cosas vas a extrañar de los martes de sesión en el Senado?
Me levanté pensando que era mi último martes de sesión. También se extrañará el trabajo en comisión porque era un obsesivo del trabajo: me he quedado muchos fines de semanas trabajando porque se debía tratar una ley los días martes. Espero seguir estudiando estos temas con el fin de colaborar con el vicegobernador y en especial con mi bloque. Por eso cito una palabra del portugués que es “saudade” y significa algo más que añoranza a mis años como legislador.
-Ya tenías pensado no presentarte, pero te pidieron que estuvieras en la última elección para ayudar a los nuevos legisladores…
-Sí, fue así. De hecho hubo una gran renovación. Actualmente, en el Senado hubo una sola reelección de quién se le venció su mandato, que es Alejandro Diumejo y los otros tres que había se fueron a Diputados. Lo mismo está ocurriendo en la Cámara baja, ya que habrá renovaciones.
Asimismo, las renovaciones no solucionan los problemas de la política porque cuesta tiempo tomar experiencia para legislar. Porque tienen que entender, que desde nuestro trabajo, estamos haciendo las leyes que van a regir la vida de los mendocinos. Por ende, se necesita un mix de políticos, que por un lado, de una nueva impronta a la instituciones y por el otro, se deben mantener aquellas personas que tienen experiencia en la estructura legislativa. Hay muchos legisladores que tienen una impronta renovadora, pero esas ideas deben ser defendidas en el recinto y eso lo aporta la experiencia.
-¿De todos estos años a qué legislador extraña o cree que sumaría al debate hoy en día?
-Tuve un bloque con César Biffi, Armando Camerucci, Sergio Moralejo y Sergio Bruni, que son personas de gran trayectoria política. También, tuve la posibilidad de compartir con Patricia Fadel.
Volviendo a la anterior pregunta, las mayores democracias del mundo son casos como: Francia, Estados Unidos y etc. Estos países tienen legisladores que trabajan hace más de 30 años en sus parlamentos. Parlamentarios de carrera. Yo veo mediante las redes sociales que me cuestionan la cantidad de años que pasé como funcionario y no me critican la calidad de esos años de trabajo. No me cuestionan por los cargos políticos que asumí solo por el transcurrir del tiempo.
Tengo 71 años, pero te aseguro que intelectualmente estoy en el mejor momento de mi vida. Ya que, además de tener el conocimiento técnico, ahora tengo la sabiduría de la experiencia empírica. Esto me ha causado gracia en su momento, cuando era senador. Porque me pasó una vez que llegué tarde a la comisión no para sancionar la ley, sino para debatir sobre los puntos de un proyecto. En esa ocasión, no tuve tiempo, le pegué una leída a la corrida y me senté mientras había senadores que estaban discutiendo al respecto.
Entonces tomé el proyecto y en esa primera lectura, vi un artículo que estaba mal y todos se preguntaban cómo me había dado cuenta, si acababa de llegar. Esto demostró que sé donde mirar y que los años te permiten analizar sobre la estructura legislativa de una ley.
-¿Por qué existe la distancia tanto económica como social entre ciudadanos y la clase política?
-Soy abogado, me recibí a los 23 años y ejercí muchos años la profesión. Sí me hubiera ido a lo privado, me hubiese ido mejor que en la función pública, pero la política es mi vocación. Además, el imaginario social “mezcla” que todos los políticos somos iguales y no todos somos los mismos. También, la clase política tampoco se ha ganado el respeto de la gente.
-¿Cuál es el momento más difícil que sobrellevó siendo legislador?
-Uno de esos momentos, fue cuando se votó el ítem aula y estaba convencido de hacerlo. El después fue complicado, cuando pusimos la Conciliación Laboral Obligatoria recuerdo a los sindicalistas que me gritaban desde el recinto donde el público general puede asistir y yo les respondía “se les terminaba el negocio con sus abogados”.
Otro momento difícil, fue cuando presidí el proyecto de modificación de la ley 7.722. Se da la particularidad de que presidí la sesión en la que se aprobó la 7.722 y también la sesión en la que se modificó esa ley.
También es verdad que una vez tuve que ir enfermo, tras haber sido operado de la próstata. En ese estado de post operatorio estuve en el recinto porque debíamos acordar sobre un proyecto. Debo reconocer que ese día no estaba bien y Patricia Fadel me dijo “andate a tu casa, que vamos a votar lo que hemos acordado con vos” y ella me aseguró de lo que iba a pasar y me quedó marcado. Hubo quienes trataron de modificar ese acuerdo, pero ella se puso firme y dijo que se votaba lo que se acordó conmigo.
-¿Qué se siente ser reconocido por los exgobernadores provinciales y los legisladores de la opción?
-Para mí fue muy fuerte en lo emocional, fue impensada y una sorpresa tener el reconocimiento de mis pares. Además de la visita de Alfredo Cornejo, Roberto Iglesias, Julio Cobos y el vicegobernador Mario Abed. Sin embargo, el reconocimiento que más valor tiene es de aquellos funcionarios que no son de mi partido político.
-Vivimos en una grieta donde aparentemente hay dos polos, pero después vemos que hay diálogo entre ellos. ¿Qué pensás sobre la grieta?
-La grieta viene de abajo hacia arriba, producto de la forma actuar del kirchnerismo que empezó a generar la grieta y eso produjo el malestar de la gente. Por eso, el reclamo es de la ciudadanía con los legisladores a los que les exige no acercarse al otro extremo.Es difícil encontrar el equilibrio entre los actores. Personalmente creo que siempre hay que buscar el consenso y si no se logra, hay que intentarlo nuevamente.
Este año se da una situación especial, por primera vez, desde 1983 hasta la fecha, en ambas Cámaras legislativas el bipartidismo se vivirá en su máxima expresión. Esto se vive solamente en Mendoza y no existe en otro lugar del país.
Por último, lo que me llevo también después de tanto tiempo como político fue el reconocimiento que tuve por parte del periodismo. Algunos políticos dicen que no hay que ser amigos de los periodistas, yo tengo varios. Nunca se me hubiera ocurrido pedirles algo, si les compartí mi parecer sobre algunos asuntos, pero nunca intenté bajar línea.
Colaboró en esta nota Sebastián Peralta
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