Consejo de la Magistratura: un soplo de aire fresco
En medio del preocupante y grave descalabro institucional que vive la Nación, ayer el país convulsionado recibió un soplo de aire limpio, fresco y esperanzador.
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El flamante Consejo de la Magistratura, reunido con 18 miembros de los 20 que lo deben integrar (luego de la sentencia de la Suprema Corte de la Nación que declaró inconstitucional la conformación anterior impulsada e impuesta por Cristina Fernández de Kirchner cuando era presidenta), excluyó al procesado juez federal Walter Bento de la lista de postulantes a para ser miembro de la importantísima Cámara de Casación.
En un hecho desafiante, que es indicador claro de la descomposición en que está inserta una parte de la Justicia y que la ha llevado a estar en el sótano de la valoración y confianza por parte de la población, Bento se inscribió en la lista de quienes aspiraban al preciado cargo, con el apoyo aprobatorio de la militante consejera Vanesa Siley que lo aceptó. Ahora, con el voto unánime de los 18 integrantes del nuevo Consejo, falta que juren los representantes del Congreso Nacional, excluyó al juez federal procesado de Mendoza de la lista de participantes del concurso.
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Una obviedad, un acto de legitimidad y una señal que puede generar ilusión y confianza, que el Consejo de la Magistratura enderece su accionar y que se convierta en el órgano institucional que con su labor colabore en recuperar la envergadura y respeto que la Justicia necesita y debe proyectar sobre la sociedad. Es imprescindible revertir el despropósito militante y políticamente intencionado conque el Consejo ha desvirtuado su trascendente tarea.
La necesidad de un cambio de rumbo
La propuesta de nombramientos de jueces por su afinidad ideológica y su abierta militancia y no por su valoración y capacidad ha sido una constante de los últimos tiempos. También la dilación, que podría asimilarse a un tipo de apoyo, en la resolución de los casos de inconducta o de corrupción de algunos magistrados, (el caso Bento es uno de ellos), es otra de las características que definieron el accionar del anterior Consejo.
Urge que se resuelva la situación de los consejeros representantes del Congreso de la Nación, luego de la maniobra tramposa implementada en el Senado, para que con la totalidad de sus integrantes el Consejo en plenitud comience con la necesaria y ardua labor reparadora de sus importantes responsabilidades.
Este inicio es prometedor. El despropósito de Walter Bento fue abortado unánimemente, con el voto aún de aquellos integrantes de la anterior conformación que venían acompañando a Bento y a su familia integrante también de la Justicia Federal mediante la dilación y burocratización del trámite de su caso. ¿Tiempos nuevos? La Justicia y la República lo necesitan con urgencia. Determinación y convicción transparente y democrática.
La situación es grave y esta resolución debe ser el principio de un accionar constante, justo, legal y legítimo del nuevo Consejo de la Magistratura de la Nación.


