La Corte Suprema enciende una luz de esperanza en la selección de jueces
Se enciende una oportunidad de brindar transparencia a la selección de jueces. El proyecto de la Corte Suprema debe ser tratado sin dilaciones ni artilugios que lo neutralicen.
La Corte Suprema enciende una luz de esperanza en la selección de jueces.
Hace largo tiempo que la designación de jueces está teñida de manipulación política. El proceso de selección se amañaba en las entrevistas personales. Postulantes que no habían conseguido buenas calificaciones en los exámenes escritos y orales , eran promovidos a puestos superiores luego de las entrevistas personales.
Especulación indebida a requerimiento de políticos inescrupulosos que degradan la institucionalidad y el prestigio de la Justicia, elevando a la calidad de jueces a postulantes cuyas virtudes no son técnicas, sino por su condición de militantes, adherentes ideológicos y muchos dispuestos a los requerimientos del poder.
Justicia a medida de los intereses políticos.
La Corte Suprema envió un proyecto al Consejo de la Magistratura para modificar la selección de jueces recalibrando el peso de las entrevistas personales, discrecionalidad utilizada para “reescribir el orden de mérito” como señalara el cortesano Rosenkratz. Los puntos de las entrevistas se limitan al 10%.
La propuesta de la Corte Suprema
El nuevo proyecto fue presentado en un acto el lunes pasado con toda la pompa judicial y la presencia del presidente de la Corte, que no firmó el documento, argumentando que el también es presidente del Consejo, donde debe tratarse la iniciativa. Si acompañó, avalándolo, la presentación en el Palacio de Tribunales.
Pero el Consejo de la Magistratura hizo de las suyas. El proyecto fue girado, como uno más, al iniciar su camino a la Comisión de Reglamentación. Comienza la dilación, dandole tratamiento ordinario a las luces de algo que requiere agilidad. Este primer paso no fue del agrado de los impulsores.
Es dable mencionar que la propuesta de la Corte suscitó amplias expresiones de apoyo de diversos sectores, sobretodo porque pone límites a la arbitrariedad selectiva.
El camino iniciado debe ser observado por el cuerpo social argentino con especial interés. Si inicia un largo tránsito y peregrinaje por las diversas comisiones, quedará en evidencia la vocación de “status quo” del Consejo, donde recalan más de diez proyectos en el mismo sentido, sin lograr avances en el último año.
La Justicia necesita recuperar prestigio y confianza. Su imagen ocupa los últimos lugares en la percepción ciudadana. Esta es una oportunidad, donde el vapuleado Consejo, puede dar una clara señal de vocación de transparencia y servicio en pos de selección de jueces capaces y probos.
Sería un primer paso de gran trascendencia. Debe acompañar el Poder Ejecutivo enviando al Senado la postulación de magistrados faltantes, que es de aproximadamente un tercio de lugares sin nombramiento. Un verdadero despropósito.


