Sequía: por qué hay que mirar a Chile para ver el futuro de Mendoza y de Argentina

Sequía: por qué hay que mirar a Chile para ver el futuro de Mendoza y de Argentina

Las medidas de emergencia que tomó Chile ante la evidente desertificación son una alerta que debe mirar Mendoza. La necesidad de políticas y organismos con objetivos claros.

Jorge Difonso

Hace poco mas de una semana, Chile decretó el racionamiento de agua en su ciudad capital, Santiago. De hecho, ya son más de 200 las comunas del país vecino que se encuentran en emergencia hídrica. Parece ser el inicio de decisiones de este tipo.

Con una constante sequía, que ya cumple 13 años, el desinterés en el cuidado de los recursos naturales, el abuso de algunos de ellos -en este caso el agua-, y las malas decisiones tomadas en la gestión hídrica, han puesto a Chile en una carrera hacia la desertización. 

Este proceso no se revertirá y además cambiará el paisaje trasandino y la forma de vida de 19 millones de personas que viven en Chile.

Chile, al igual que Mendoza, tiene un mismo generador de agua. Mendoza, al igual que Chile, viene sufriendo la misma sequía. No es exagerar afirmar que los resultados apunten a un futuro similar en el corto plazo. Un plazo tan corto que la sintomatología ya se hace notoria en nuestra región.

La reducción de nevadas, la disminución permanente de nuestros glaciares, el menor volumen en nuestros ríos y el mal uso que hacemos del agua, son una tendencia constante de este lado de la cordillera. Nos enfrentamos al mismo proceso de desertización, que ha comenzado con la escasez de agua que se hace altamente notorio en el sector agro-productivo y también en los hogares. Hay zonas urbanas en toda Mendoza que durante la temporada estival no cuentan con el suministro durante varias horas del día.

Es fundamental que los mendocinos nos sentemos a hablar de la problemática del agua. Desde el gobierno, deberán crear instrumentos y métodos que sirvan al cuidado del tan preciado bien, realizando la obras necesarias para garantizar ese cada vez más escaso recurso.

Tocará al sector productivo en tarea conjunta con el Departamento General de lrrigación el desarrollo de tecnología necesaria para la optimización de su uso, cada uno en su área de competencia. Tocará a la ciudadanía toda la toma de conciencia de una problemática que se hace gravemente notoria y que no tiene visos de mejora sino todo lo contrario.

El cambio climático se ha hecho presente y está en nuestras manos proteger los oasis que se crearon con tanto esfuerzo y que podemos perder irremediablemente. Es una imprescindible y urgente tarea que nos permita evitar repetir lo que sucede tras la Cordillera de Los Andes.

Una Mendoza seca impacta en la economía nacional también, con nuestra producción agropecuaria disminuida, con nuestros  espacios turísticos  resentidos, sin agua, la Argentina resulta perjudicada. La Nación no debe mirar para otro lado y aportar recursos concretos en este punto. La sequía debe abordarse como problema Nacional, no solo de los mendocinos. Son decisiones que deben tomarse sin dilación alguna.

Hoy la política hídrica nacional tiene un rango de Secretaría, un apéndice del Ministerio de Infraestructura, cuando debería ser un ente autárquico, con políticas de estado, independientemente del gobierno de turno, que gestione cuencas, monitoree  la  disponibilidad de los recursos hídricos, que priorice obras de infraestructura hídrica, que cumpla con los convenios  y protocolos  internacionales para prevenir la sequía, manejado por técnicos y profesionales no por políticos. Es decir, un organismo que detecte la demanda y la ordene con prioridades (consumo humano, riego agrícola, industria, etc.), con un férreo poder que le otorga la necesidad de cuidar el presente y el futuro de la población.

Todo si no queremos, en materia hídrica, que el hoy de Chile sea el próximo amanecer de nuestra provincia y región.

Jorge Difonso - Diputado provincial de Mendoza

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?