Más solo que nunca, Alberto Fernández piensa qué será mañana
Todos se quedaron más que sorprendidos y preocupados tras el acto en el que Alberto Fernández llamaba a un acuerdo multisectorial en la que sus palabras parecían salir con delay. Sergio Massa, casi petrificado, no sabía a quién mirar. Todos le hacían una mueca. Estaba en el centro de la conferencia y, tal cual se comentó, su cara lo decía todo.
En ese momento muchos de los asistentes volvieron a interpretar que nada iba a cambiar. "Está todo roto", dijo, resignado, uno de los pulmotores del nonato albertismo. "Al final tenía razón el cuervo (Andrés Larroque). Vamos a quedar siendo el 4%", aseguró otro al que no le gustó la convocatoria que acababa de recibir para reconocer a los trabajadores ex combatientes de Malvinas en el Congreso de la Nación.
Massa tenía planeado realizar un acto más importante para conmemorar y reconocer a más de una docena de empleados legislativos que combatieron en la Gesta del Atlántico Sur. Justo Máximo Kirchner, su aliado más allá de algunos arrebatos del hijo de los dos presidentes, había presentado un proyecto en el que reconocía otros nuevos servicios para quienes lucharon en el archipiélago y hoy siguen penando con la atención del PAMI.
Con mucho sigilo, se prefirió hacer un acto más chico, casi íntimo, donde ya la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner había comprometido su participación. "Es una foto que seguramente iba a ser tapa de todos los diarios del domingo", especularon todos los que sospechan de las casualidades.
Fue por eso que a más de uno le sorprendió la invitación que le llegó vía WhatsApp. "Nos avisan hoy a la 1 (PM), la mayoría de nosotros no sabía nada", le dijo a MDZ uno de los que está a tiro de participar pero, por lo cercano de la invitación, y porque se identifica más con el 4%, no tiene muchas ganas de ir. Ya tuvo como aliados a los participantes de la foto y ahora sabe que, más allá de la buena y leal relación que mantiene con todos, no cree que se deba seguir jugando en el límite de la ruptura.
"Todos sabemos que Cristina más diez da Cristina. Y que ella más Sergio termina dando ella", le dijo un histórico operador que, por supuesto, lo quiere mucho más a él que a ella. Por eso es, quizás, que el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación todavía no conteste y mire para otro lado cada vez que le preguntan sobre la conformación de una Asamblea Legislativa que determine un cambio definitivo de rumbo.
Las experiencias de Santa Cruz no ayudan a aumentar la confiabilidad de la familia Kirchner como aliada. Ni Sergio Acevedo, ni Carlos Sancho terminaron nada bien con Néstor y Cristina como aliados a la distancia. Daniel Peralta fue el único que terminó su mandato, pero con media provincia paralizada. La "Tía Alicia" se salva por ser parte de la familia nacida y criada en el sur.
Desde La Cámpora dejan trascender que ya no forman parte de la suerte de la gestión de Fernández y ratifican que ninguno de los suyos se irá. Ni siquiera toman en cuenta el corrimiento de algunos de los funcionarios más discutidos en los últimos tiempos y que se referencian a Máximo Kirchner.
"La verdad es que Alberto (Fernández) tiene que darse cuenta que debe hacer algo. Sacar a algunos de los que piden que saquen y también mover a los del otro lado que sabemos que tampoco hacen nada", le dijo a MDZ uno de los que suele marchar en defensa del jefe de Estado. Sin embargo, es muy poco probable que esta "tregua" analizada pueda dejar a alguien camporista fuera de su lugar. El poder ya no está en la Casa Rosada.
Por eso no solo se aferra a sus funcionarios más discutidos. Tal cual dijo uno que no está en la mira del pase a retiro, "en estos momentos, bajo presión, nadie cambia nada. Si aflojaran algo, dieran tiempo, el tipo va a hacer los cambios. Pero así es imposible", reconoce.
En las cercanías del Instituto Patria, amantes de los procesos latinoamericanistas ven con singular atención la situación que se dio en Perú y Chile, donde los frentes tradicionales y los partidos políticos se dinamitaron de tal manera que hubo cuatro candidatos que compitieron en igualdad de condiciones. Y, los que llegaron al 20%, o un poco menos inclusive, terminaron siendo presidentes por el sistema del ballotage. Roto el Frente de Todos, y por ende el de Juntos, creen, el kirchnerismo se emancipa con posibilidades de estar en la segunda vuelta, especulan.
Cristina Fernández de Kirchner también se entusiasma con el triunfo de Lula Da Silva para cambiar "definitivamente" el mapa de la región. Sin embargo, el embajador en Brasil, Daniel Scioli, está dando alertas en sentido contrario, o al menos, informando que Jair Bolsonaro había reducido bastante las diferencias originales.
Si en algún momento resuelven la traumática situación del Frente de Todos a nivel nacional, deberán ver qué harán en la Provincia de Buenos Aires, donde Martín Insaurralde ya transita todo el territorio armando reuniones lanzado como candidato nuevamente. La duda radica en que Axel Kicilof cree que será él quien reelija y entonces la tensión es cotidiana y permanente. Un gobernador con su jefe de gabinete compitiendo es tan grave como lo del presidente con su vice.
El intendente en uso de licencia de Lomas de Zamora le pregunta a quien tenga enfrente sobre la posibilidad de escindir el cronograma electoral bonaerense del nacional. A muchos les entusiasma la idea, inclusive, y en primer término, a los de Juntos, que podrían conseguir un acuerdo parcial y territorial con los liberales de José Luis Espert y Javier Milei. Acá no hay ballotage.
Acá también reina la desconfianza. Aún no han podido ponerse de acuerdo dentro del oficialismo sobre la distribución de las comisiones legislativas de diputados. Igual que en la Nación. Massa e Insaurralde no quedaron nada bien y quizás en estos días pueda haber algún tipo de nuevo entendimiento. Kicillof, pragmático, hará lo que más le convenga a la vicepresidenta.
Ella es la única que no puede faltar el día de la elección. Por eso las dudas del desdoblamiento. Salvo que fuera gobernadora o se juegue todo con Wado De Pedro en reemplazo del gobernador, aunque la historia demuestra que los votos no se delegan, salvo que fuera Perón.