Los gobernadores, azorados y desplazados, sólo piensan en sus distritos y buscan leyes a medida
"Era un encuentro de trabajo. No se puede hablar muchas cosas en reuniones como esta. Todo debe ser tratado con generalidades y ambigüedades en las que nadie esté incómodo", reconoció uno de los siete participantes del encuentro que hoy Sergio Massa tuvo con cinco gobernadores del Norte Grande y los presidentes de los bloques del Frente de Todos de Diputados, Germán Martínez, y del Senado, el formoseño José Mayans.
Oficialmente, Massa, Martínez y Mayans, con Gerardo Morales, Jorge Capitanich, Gerardo Zamora, Ricardo Quintela, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil arreglaron tratar, con cierta celeridad, el Tratado de Integración del Norte Grande, con proyectos de leyes Automotriz, Desarrollo Federal de Autopartes, Electromovilidad, Diseño en la Norma de Régimen de Promoción de las provincias productoras de Litio, Cannabis Medicinal para promover en el Norte la industria médica, la creación del Comité de Bajos Submeridionales, el Compre Argentino y la Tarifa Energética Diferencial.
"Son proyectos centrales para nuestras provincias. Y el año que viene no sabemos si tendremos sesiones, por lo cual le pedimos a Massa y a los presidentes de los bloques del Senado y de Diputados del peronismo que nos acompañen a tratar estos proyectos de manera urgente", expresó uno de los voceros de los gobernadores. Todos preguntaban hasta cuándo podía soportar el país semejante desmanejo institucional.
Sin embargo, las maneras eran por demás pudorosas, sabiendo de lo ásperos y directos que suelen ser la mayoría de los protagonistas presentes. En la reunión se contemplaron todos los temas coyunturales y neurálgicos aunque sobresalió la situación económica. Allí quedó claro que Martín Guzmán no tenía ningún defensor en esa sala.
Desde ahí, Sergio Massa fue a la Casa Rosada a acompañar al presidente Alberto Fernández en los anuncios que dio a conocer Martín Guzmán. Sentado al lado de su aliado en la Provincia, Axel Kicillof, sus caras adustas y hasta parcas resumían el estado de ánimo que tenían.
El acto en La Rosada, a la que asistieron los gobernadores peronistas que estuvieron más temprano en el Congreso, fue una demostración palpable de la desconfianza que reina en el Frente de Todos. Nunca fueron aplaudidos ni el presidente ni el ministro de Economía, sobre quien pesan las mayores críticas. Capitanich, el más incrédulo y mordaz, quiere que todo se resuelva de manera urgente.
Su experiencia como exjefe de Gabinete en los gobiernos de Eduardo Duhalde, primero, y de Cristina Fernández de Kirchner, luego, en dos momentos diferentes de la historia reciente, lo hacen conocedor de los humores del resto de la dirigencia política y de sus pares gobernadores en particular.


