Guzmán da batalla: el objetivo que tiene para pelear su permanencia
Resistir hasta mayo, superar la primera misión correspondiente al Facilidades Extendidas firmado el 25 de marzo pasado, hacerse fuerte con esa aprobación y relanzar su gestión más allá de las negociaciones de reestructuración de deuda. Esa es la estrategia que el Gobierno tiene pensada para Martín Guzmán, con la idea de sostener al hombre proveniente de la Universidad de Columbia, sobre el que Alberto Fernández casi no tiene reproches en su gestión técnica; todo lo contrario. Y sobre el que, obviamente, el kirchnerismo tiene todos sus misiles apuntados. Al punto de aceptar, según los rumores del fin de semana, la salida del ministro del Interior Eduardo "Wado" de Pedro a cambio de una salida amplia de funcionarios en la conducción de la Economía.
Guzmán se apoya en un dato que puede ser clave. Probablemente cumplirá el pacto con el FMI de proyectar un déficit fiscal final del 2,5% para este año. Sabe el ministro que si consigue este resultado, el resto de las variables (fundamentalmente la inflación), podrían acomodarse y hasta eventualmente aceptarse en Washington. Pero donde se sabe que la gente del FMI será inflexible, es en esa meta fiscal. Y, aparentemente, los primeros meses del año le darían la razón al ministro.
Según el Índice de Equilibrio Fiscal del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, que refleja la relación entre ingreso y gastos totales, tuvo una recuperación de 11,9% en febrero último respecto del mes anterior y de 7,6% con relación al nivel que había registrado en igual mes del año pasado.
“El avance respecto del año anterior se basó en un crecimiento más acelerado de los ingresos, del 61,5%, con relación a los gastos, del 50,1%”, señala el CENE en su último reporte. El mismo estima que en febrero hubo ingresos totales por $846.035 millones contra gastos por $882.929 millones. Estos datos serían fruto de un incremento real de la recaudación impositiva de casi 10 puntos porcentuales, suficiente para tranquilizar a los integrantes de la misión que llegará en mayo.
La misión que comandarán la secretaria Adjunta para el Hemisferio Occidental Julie Kozack y el responsable técnico para el país Luis Cubeddu, llegará a Buenos Aires en la primera quincena de mayo y se extenderá al menos por 10 días hábiles.
No es lo que esperaba el Ejecutivo. El Gobierno había hablado con los negociadores del Fondo de comenzar con las misiones en el segundo semestre (julio) y que sea el segundo trimestre del año el primer período fiscalizado. Esto le hubiera dado tiempo al equipo económico para mejorar los datos fiscales, monetarios y, fundamentalmente, inflacionarios; especulando con una reducción del último indicador bajando del promedio actual de más del 4% mensual a un nivel más cercano al 2%. Esto no se logrará en el período enero-marzo, con lo que los funcionarios argentinos le tendrán que explicar a los visitantes de Washington porqué el alza de los precios se ubica muy por encima del 50% anual y no en un nivel más cercano al hoy muy difícil 48%. En la revisión de Kozack y Cubeddu estará sobre la mesa el dato de la inflación de marzo, que se espera sea la más alta de todo el Gobierno de Alberto Fernández.
Otra consecuencia del adelantamiento de las misiones, fue que habrá una más hasta terminar el programa de repago del stand by firmado durante el Gobierno de Mauricio Macri, y que implica que el organismo cumpla con los vencimientos pactados en ese acuerdo durante dos años y medio. Como ese cronograma culmina en el último trimestre del 2024, la misión de mayo se sumará a las 10 ya pactadas; con lo que serán 11 los exámenes a cumplir. El Gobierno de Alberto Fernández deberá ser anfitrión de al menos siete (y no seis) de esas visitas. Para la administración que suceda a la actual, se descarta que habrá que llamar a una renegociación.
En Economía hay cierta tranquilidad. Si bien se reconoce que la suma de una nueva misión y el adelantamiento de la inspecciones no es una buena señal, y se trata de una pésima noticia local (habrá que pasar por el problema político interno de las fiscalizaciones del FMI antes de tiempo y en medio de las disputas locales); hay expectativas favorables.
Cree Economía que la única variable problemática es la inflacionaria, y que el resto de los números y porcentajes podrá manejarse con cierta solvencia; incluyendo la fiscal, la meta madre de todas las batallas que en febrero tuvo un incremento por fuera de lo esperado. Desde el albertismo económico se garantiza que se trata de un movimiento de adelantamiento de desequilibrios para tener una mejor performance en el resto del ejercicio. Se verá.
Lo cierto es que todas estas misiones y las visitas que los funcionarios de Washington concreten en Buenos Aires, serán nuevas polémicas entre el Ejecutivo y el kirchnerismo.