Un peronista histórico calificó de traidor a Máximo Kirchner y se suma a la feroz interna del Frente de Todos
Mario Ishii volvió a hablar de traidores. Lo había hecho hace más de una década, cuando delante de Néstor Kirchner y Julio de Vido le prometió al expresidente que iba a empezar una cacería para determinar quienes habían sido los culpables de la derrota electoral de 2009 contra Unión PRO.
Ahora repitió una frase parecida, pero a diferencia de hace 13 años, tiene más definida la víctima. El traidor vendría a ser Máximo Kirchner y los diputados “que deben sentarse y votar lo que pide el presidente”. Son los camporistas y kirchneristas de todas las especies que se manifestaron contra del acuerdo con el FMI.
Afortunadamente para el hijo de los dos presidentes, al intendente de José C. Paz no hay que hacerle mucho caso. Todavía no encontró a ninguno de los que dijo que iba a salir a buscar hace una década y en el transcurso de todo este tiempo fue un fuerte aliado de cuanto Gobierno pasó por el poder nacional y provincial, tanto con Mauricio Macri como con María Eugenia Vidal.
De hecho también hizo buenas migas con todos los referentes políticos del massismo cuando Sergio Massa todavía seguía siendo una mala palabra para el peronismo kirchnerista.
José C. Paz también volvió a ser el lugar elegido para el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en su deseo de remontar una dura cuesta. Lo había hecho con posterioridad a las PASO, cuando el intendente también amenazó a los medios de prensa porque el pueblo les iba a hacer “tronar el escarmiento”.
Fernández, que encontró un nuevo mejor amigo en el interior del conurbano de la Primera Sección Electoral, donde Máximo Kirchner estuvo con su militancia en Moreno hacía tres días, y aseguró que éste es su primer mandato. Igual que el Primer Tiempo anunciado por Macri en su libro. Mensajes cifrados con poco anclaje en la realidad.
El oficialismo se transformó en una mesa desbalanceada donde cada vez que se apoya un nuevo elemento la misma se mueve toda. Hoy es el entendimiento con el FMI, antes la derrota electoral de las PASO, y en el futuro el posible desdoblamiento electoral de la provincia de Buenos Aires, que el kirchnerismo pretende que se vote en una fecha previa a la del Gobierno nacional.
El faltazos de los gobernadores alineados con el Instituto Patria en la reunión legislativa de ayer convocada por Sergio Massa fue otra señal. En el caso del gobernador Axel Kicillof, quien prefirió visitar Expo Agro, algunos admiten que lo hizo para no discutir en la cara con el ministro Martín Guzmán, quien no tiene demasiados amigos en el Gabinete nacional y ya le tacharon hasta la generala en el entorno de la vicepresidenta.
Nadie en el oficialismo tiene un elemento del que agarrarse para el optimismo. Sólo el acuerdo con el FMI lo inspira para un relanzamiento que despeje de dudas el horizonte inmediato. Suena poco para sectores que hacen de la lucha de clases una bandera permanente.


