Cristina Fernández de Kirchner suspendió un polémico homenaje que iba a recibir en el conurbano
La expresidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner le pidió al intendente de Merlo en uso de licencia, Gustavo Menéndez, que postergara el doctorado Honoris Causa que le iba a entregar la Universidad Nacional del Oeste que conduce orgánicamente el rector Roberto Gallo, pero que comanda políticamente el intendente de esa localidad.
La UNO no es exclusiva de Merlo, ya que contempla también que albergue las inquietudes y las necesidades educativas del distrito vecino de Ituzaingó, gobernado por Alberto Descalzo, uno de los jefes comunales que no siempre coincide con la estrategia de la vicepresidenta y ha sido vetado en dos elecciones consecutivas por el kirchnerismo duro.
Sin embargo, la hegemonía de Merlo en la UNO nació desde el mismo momento que Raúl Othacehe, el antecesor de Menéndez, bregó y obtuvo su aprobación en 2009, bajo la presidencia de la expresidenta que iba a ser homenajeada el próximo 8 de marzo, en conmemoración por el Día de la Mujer.
"La doctora nos pidió que lo postergáramos y fijáramos una nueva fecha", admitió un funcionario que estuvo al tanto de todas las tratativas para que la vicepresidenta estuviera en la sede de San Antonio de Padua, al oeste del conurbano bonaerense. Es que la vicepresidenta prefiere no tener que manifestarse en medio de la tirantez por el acuerdo con el FMI.
Anteriormente, Cristina Fernández de Kirchner recibió otros doctorados similares en universidades manejadas por referentes ultra kirchneristas como Avellaneda, Quilmes y La Plata, donde nunca informaron oficialmente sobre su diploma de abogada, que en Harvard dijo que le sirvió para tener el éxito que tuvo en materia laboral y económica.
La relación de Ménendez con el kirchnerismo y en especial con el representante de la vicepresidenta en la Provincia de Buenos Aires, su hijo Máximo Kirchner, siempre fue de desconfianza y tensión, que recién se empezó a disipar a fines del año pasado, cuando fue el hijo de los dos presidentes quien más trabajó para que Axel Kicillof le abriera la puerta del Grupo Banco Provincia antes del 9 de diciembre, fecha tope que tenían los intendentes para salir de sus municipios si querían tener una posible reelección dos años después.
Esa dificultad de los jefes comunales quedó subsanada con la modificación del decreto ley firmado por María Eugenia Vidal en 2019, votado por los legisladores peronistas y opositores, salvo los vidalistas, libertarios y massistas, pero pedido casi a gritos por todos los intendentes.
Menéndez había sido uno de los impulsores de la emancipación kirchnerista apenas asumió como intendente en 2015, cuando derrotó al histórico Othacehé. Para eso contó con la colaboración del Papa Francisco y el impulso que le dio al Pacto de San Antonio de Padua, que constaba de un catálogo de buenas intenciones que varios intendentes adhirieron y acompañaron.
Fue uno de los que mejor diálogo tuvo con la ex gobernadora Vidal durante su gestión y recién al final del gobierno de Cambiemos empezó a profundizar su diferenciación y se plegó al peronismo kirchnerista que terminó configurando el Frente de Todos. Además, era el presidente del PJ bonaerense por el cual Máximo Kirchner pugnó y consiguió conducir más allá de los reclamos judiciales interpuestos por quien alternaba con Menéndez en la conducción partidaria, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray.
Con esta reconfiguración política entre el intendente en uso de licencia de Merlo y el kirchnerismo también se reconstruye las alianzas entre los intendentes de la Primera Sección electoral, ubicada en el noroeste del gran Buenos Aires, de donde son oriundos los referentes más importantes del nonato albertismo como Juan Zabaleta, de Hurlingham, y Gabriel Katopodis, de General San Martín.
Claramente, si hubiera una interna entre los seguidores y aliados a La Cámpora contra los del nonato albertismo, se podría contar a Escobar, Luján, Mercedes, Malvinas Argentinas, Pilar, Morón y Merlo entre los más kirchneristas contra General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó y Navarro. Julio Zamora, en Tigre, puede considerarse un no alineado y Juan Andreotti, de San Fernando, es massista, con buenas relaciones con ambos sectores, como su jefe Sergio Massa.