ver más

Todos culpables. ¿A quién le habló Andrés Larroque cuando expuso el 4% que tuvo Alberto Fernández?

Cuando el jefe de La Cámpora bonaerense, "El Cuervo" Larroque, disparó con el pasado del presidente y su frustrada performance como jefe de campaña de Florencio Randazzo, también expuso a muchos de los que hoy participan de su propio espacio y del gobierno nacional. Tiros para todos y todas.

"Fue el jefe de campaña de un espacio que sacó el 4% de los votos" dijo con toda intención, buena o mala, vaya uno a saber, Andrés "El Cuervo" Larroque, en medio de la enfervorizada marcha en conmemoración al 24 de marzo de 1976 en la que se habló mucho más de la relación de La Cámpora y el ejecutivo nacional que del Nunca Más, aunque una agrupación motoquera llevara esa leyenda mientras cortaba el tránsito y ocupaba el rol que el estado porteño le dejó. 

En esa frase se refleja lo que representa para el kirchnerismo cristinista el presidente de la Nación. Un 4% del electorado. Lamentablemente, hasta en eso falta a la verdad y extrema su postura Larroque, que representa a La Cámpora. El Partido Justicialista, representado por Florencio Randazzo, y acompañado por el Movimiento Evita y un sector de Barrios de Pié, había conseguido 5,3% y Cambiemos casi los mismos votos que en la elección de 2019: 41,3% y Unidad Ciudadana 37,2%.

Desde el oficialismo albertista le contestaron sólo con llamados de unidad y la obligación de mantenerse juntos, vaya la paradoja, porque sino perderían en 2023. Muchos ya lo dan por descontado, y la primera es la vicepresidenta a quien, cuando se le mete algo en la cabeza, nadie se lo quita. 

Esa oración letal encierra una nueva realidad. "El 4% de los votos" más el 37% dan 41%. Un poco más de lo que terminó consiguiendo en la Provincia de Buenos Aires el Frente de Todos, con el massismo incluido, en 2019. Tienen que preocuparse por mucho más que por lo que habían aportado los conducidos por Fernández como jefe de campaña.

El proceso que siguió a la caída del Frente de la Victoria en 2015 fue consecuente con los fortísimos debates internos que se habían producido tras las tres designaciones de manera autónoma por la entonces presidenta que no le preguntaba a nadie, y mucho menos al Partido Justicialista de la que no se sentía parte. 

Ni Amado Boudou, ni Anibal Fernández - Martín Sabbatella para la Provincia y menos Carlos Zannini como vice de Daniel Scioli fueron elecciones correctas. Pero nadie se animó a discutirlas. Como la de Alberto Fernández ahora. Hasta los presuntos "beneficiados con la bendición", como Scioli y Fernández, dijeron nada ante los hechos consumados. 

El "4%" se fue gestando tras la derrota con la fractura del bloque del Frente de la Victoria en la Provincia de Buenos Aires, donde una minoría quedó junto con el kirchnerismo de La Cámpora y el otro, referenciado con los "intendentes", por el otro. En este segundo grupo estaban Martín Insaurralde, Gustavo Menéndez, Gabriel Katopodis, Julio Pereyra, Alberto Descalzo, Ariel Sujarchuk, Juan Zabatella, Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Pablo de Jesús (La Costa) y Eduardo Bucca (Bolivar), entre otros. A estos se sumaron el Movimiento Evita, tiempo después, y expresiones que anteriormente trabajaron con Daniel Scioli en el armado de la DOS, como Santiago Cafiero

Estaban todos mezclados. Fernando Espinoza, de La Matanza, y Fernando Gray, por ejemplo, hoy enemistados con La Cámpora, mantenían acuerdos con Máximo Kirchner. En 2017, en lo que parecía un camino a la "unidad", se formalizó la conducción del PJ bonaerense  con una conducción colegiada por primera vez entre Menéndez y Gray con Espinoza como presidente del Congreso. 

También a mediados de 2016 empezaron a conformar lo que se conoció como Grupo Esmeralda, por el domicilio en el que estaban las oficinas de Insaurralde, a pocas cuadras del Obelisco porteño. Allí nació la candidatura de Florencio Randazzo, con Alberto Fernández de jefe de campaña.

Las necesidades políticas y la potencia electoral que imponía la decisión de no bajarse de ninguna discusión política de Cristina Fernández de Kirchner hizo que sólo Katopodis terminara manteniendo su palabra y Zabaleta desligándose de cualquier participación en ninguno de los dos sectores. No pudo poner concejales en aquella ocasión, en la que en Hurlingham perdió contra Cambiemos. En General San Martín 

Entonces, ¿Cómo fue que un pésimo jefe de campaña con Fernández, que ya había fracasado hacía dos años cuando Sergio Massa le había encomendado ese mismo rol, termina siendo candidato presidencial?... Teléfono para la jefa de Larroque. 

Si el Frente de Todos es de todos, pero más que nadie de Cristina Fernández de Kirchner, ¿Cómo continuará?, si según el pensamiento del propio ministro de Desarrollo Social quienes estuvieron con Randazzo poco menos no sirven de nada...

Porque una cosa es el resultado de una propuesta electoral del "4%" y otra relacionada es cómo se gestó. Y en ese embrión está el Grupo Esmeralda, que conducía Insaurralde el socio más afín que tiene hoy el hijo de los dos presidentes, el jefe de gabinete del solitario Axel Kicilof.

Todos ellos, más otros que hoy participan dentro del esquema que se fotografió en la marcha por avenida Libertador, eran los fogoneros de la separación del cronograma electoral bonaerense del nacional, lo cual hubiera significado el fin del esquema electoral diseñado por la ex presidenta a mediados de 2019. La falta de decisión de María Eugenia Vidal más la miopía de Mauricio Macri hicieron todo lo demás. 

Larroque sabe, como las vicepresidenta y su hijo, que las lealtades son efímeras. Y a cada momento se lo recuerdan a sus socios del frentetodismo.