Grieta oficial: halcones y palomas pelean por la guerra antiinflación
Consolidada la grieta interna del Gobierno por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI); la transición política del Frente de Todos (FdT) ya se alista para la próxima batalla propia. Con las heridas por la firma del Facilidades Extendidas sobre la mesa, ahora la coalición se enfrenta a le elección de las armas por el combate a la inflación; donde claramente ya hay dos bandos: halcones y palomas.
Los primeros son, obviamente, los que militan en el kirchnerismo (en todas sus variantes), a la vez que dentro del Ejecutivo también aliados directos. Curiosamente, como contó este medio, también en el Palacio de Hacienda se cree que hay ideas extremas, fundamentalmente fiscales, que podrían ser de buen sentido para Martín Guzmán en tiempos de dólares flacos. Entre las medidas que defiende este grupo de duros, se incluye la suba de las retenciones a las exportaciones, pero no sólo para la harina y el aceite de soja (dispuestas desde hoy), sino además al trigo, maíz e incluso la soja; por ley, o por la fuerza.
También defienden la aplicación pura y dura de la ley de Desabastecimiento, la reglamentación de la ley de etiquetado y la ejecución sin más demora de la ley de góndolas. Critican a Alberto Fernández por el freno en el avance con estas armas, y la relacionan con otra muestra más de la falta de acción del titular del Ejecutivo.
Los mismos halcones critican que al comienzo de la gestión del FdT no se haya concretado la nacionalización de Vicentin, que se escuchen a gobernadores que frenan acciones directas (incluyendo al campo) y, otra vez, al acuerdo con el FMI donde se impone un freno a la acción fiscal para poder enfrentar un incremento de los planes sociales y las ayudas financieras directas a sectores sociales que más sufren el alza de los precios de alimentos.
Para los halcones, el diálogo hoy con empresas que incrementaron los precios entre 10 y 20% (o aún más), entre el lunes y el viernes de la semana pasada. Y ponen de ejemplo la acción directa de Roberto Feletti de agosto del año pasado, imponiendo primero precios máximos de 15 días antes de incrementos de precios para luego abrir negociaciones para un nuevo acuerdo con los privados; es la receta del éxito. Y todo lo que no avance en sanciones duras, es un guiño "a los especuladores y los formadores de precios", los que, son hoy "el verdadero enemigo", según la frase del fin de semana de un alto dirigente kirchnerista.
Frente a los halcones, están las palomas; las que en Juntos por el Cambio (JxC) serían considerados igualmente intervencionistas o los responsables del fracaso del combate a la inflación, por su oposición a la actividad de los privados. En esta línea se considera que no puede haber conflicto de alta densidad con los productores primarios, especialmente los sojeros, maiceros y trigueros; por cuestiones más políticas que económicas. Están convencidos también en esta línea los gobernadores justicialistas y los intendentes oficialistas que manejan zonas rurales, donde ven que la población local está en situación de levantamiento contra cualquier medida que se relacione con aumentos de retenciones, controles o prohibiciones de exportación; con una oposición de JxC con mucho maridaje con los dirigentes rurales que miran los cortes de ruta como opción primaria.
En parte, el ministro de agricultura Julián Dominguez milita en esta línea, asegurando al campo además que cualquier decisión vinculada a un incremento en las retenciones a la harina y aceite de la soja, son estrictamente temporales y vinculadas, no con problemas con los privados, sino con la invasión de Vladimir Putin a Ucrania.
Las palomas también consideran que no es el momento de enemistarse con las compañías productoras de alimentos, bebidas y artículos de consumo masivo, con las que en poco tiempo deberá negociar un acuerdo de precios y salarios de largo plazo. Son empresas además cuyas cámaras que las representan intervinieron de manera directa y activa a favor del acuerdo con el FMI; y que están dispuestas al dialogo. En la línea defensora de hablar y los buenos modales, se encolumna el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quién está en la mira del kirchnerismo desde siempre.


