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Tensiones corporativas y algunas ideas para sacar a Mendoza de la crisis

Hay coincidencia en el diagnóstico, pero culpas cruzadas y tensiones corporativas para buscar soluciones. La caída en la economía y la falta de empleo son los problemas más duros.

La provincia parece mejorar en algunos aspectos y hasta hay ahorros en el Estado y los municipios. Hubo un rebote de la economía; pero los mendocinos no mejoran su calidad de vida. Bajos ingresos, empleo de mala calidad y precarios y, en consecuencia, menos consumo, producción y riqueza. El diagnóstico es en parte compartido por todos los sectores y fue plasmado por el IERAL en su informe anual. Pero a la hora de analizar las causas y de proyectar soluciones, reaparecen algunos fantasmas para Mendoza: las tensiones entre el sector político y el empresarial y las diferencias por las visiones corporativas de uno y otro. Así, por ejemplo, desde el Gobierno apuntaron a que los empresarios “solo buscan reducción de impuestos” para su beneficio y los empresarios presionan para reducir el tamaño del Estado, del aparato político.

Pero fuera de esa discusión pequeña, la situación inquieta; sobre todo a quienes aspiran a gestionar Mendoza y que por una cuestión generacional les tocará hacerlo en el futuro con una provincia más pobre, en un país con la economía deteriorada y con un capital humano golpeado. La mayoría de los datos económicos pasaron a ser relativos por dos informaciones que subordinan todo el resto: la inflación, que afecta directamente a las familias con menos recursos económicos, y su consecuencia más directa, el aumento de la pobreza.  

En Mendoza una familia debe ganar al menos $78.609 para comprar los insumos básicos para vivir, sin contar el alquiler (que para una familia no baja de los 25 mil pesos). Solo para comprar los alimentos, es necesario tener ingresos superiores a $31.318. Con una "guerra perdida" de antemano contra la inflación, los datos del primer semestre donde se transparentará la cantidad de personas a las que no les alcanza para vivir, seguramente generará un shock. 

Gestión y visión

Las tensiones entre lo urgente y lo necesario muchas veces chocan. Es lo que le pasó, por ejemplo, al sistema educativo mendocino. Mientras el Gobierno prepara el relanzamiento de la nueva ley de Educación, en las escuelas hay niños que no tienen bancos para sentarse y no hay espacio físico para recibirlos (no hubo repitencia y la retención fue mayor). Así ocurre en varias áreas estratégicas del Estado.

Aunque no lo terminan de reconocer públicamente, hay una carrera bajo la superficie entre los aspirantes a gobernar la provincia. La mayoría viene de los “estados chicos”, de los municipios. Justamente se trata de lugares que viven con la paradoja de tener dinero ahorrado y en inversiones financieras, pero con carencias estructurales que, en muchos casos, son responsabilidad de la provincia. De nuevo con el problema educativo: los municipios, los mismos que tienen dinero ahorrado, escapan a la idea de invertir directamente en escuelas por temor a asumir una obligación que los desborde.

Para agregar valor, hay que cambiar la pregunta. Muchos dicen que “quieren ser”; pero pocos explican “qué van a hacer”.

Los dirigentes de Cambia Mendoza corren con la ventaja de estar en el poder; de partir con una estructura política que les evita el desgaste de armar en todo el territorio y poder aprovechar la inercia. Por eso hay dirigentes que tienen algunos ejes elaborados y otros que están en proceso de armado de planes de Gobierno. Es lo que ocurre con Tadeo García Zalazar, intendente de Godoy Cruz, Ulpiano Suarez, de Capital, Omar de Marchi, que trabaja un plan desde la Fundación Pensar, y hasta Daniel Orozco, quien se muestra con referentes del sector productivo.

En el PJ aún transitan el camino de arena para construir un proyecto de poder tras varias derrotas sucesivas y un problema de identidad complejo: no saben si recorren la “era pos kirchnerismo” o es un nuevo amague. Los intendentes tienen su propio foro y la senadora Anabel Fernández Sagasti respeta ese espacio, aunque aún hace sentir el rigor de tener los vínculos con Casa Rosada y Cristina.

Ideas

Las nuevas generaciones del oficialismo apuntan a algunos ejes comunes para generar riqueza y mejorar la calidad del empleo. Allí hay dos claves: nueva dinámica económica en la actividad privada y nuevos vínculos con el empleo público. Aunque en Mendoza el peso de los trabajadores del Estado no creció como en el resto del país, es un sector relevante puertas adentro y puertas afuera por la magnitud.

García Zalazar, por ejemplo, plantea la necesidad de un nuevo estatuto del Empleo público para ingreso y ascenso dentro del Estado. Y la innovación es uno de los ejes de lo que, cree el intendente, debe impulsar Mendoza. “Todo obviamente depende de la coyuntura y la macroeconomía”, aclara. En esos ejes está la industria del conocimiento, la biotecnología y el agregado de valor a las manufacturas de origen agrícola. Mendoza tiene una nueva realidad ambiental por el cambio climático, que se siente con la falta de agua. Allí hay una necesidad, pero también un eje para invertir. Por eso todos coinciden en la necesidad de un gran plan de obras de eficiencia hídrica y energías limpias que permita, además, generar trabajo. No es una idea abstracta, pues está en discusión qué hacer con los 1.023 millones de dólares destinados a Portezuelo del Viento (en caso de que no se haga) y un plan hídrico provincial es una de las ideas. Zalazar agrega, además, ejecutar incentivos para la construcción de viviendas y nuevos alojamientos turísticos como forma de impulsar el empleo. “Con esos ejes se cubre el 80 por ciento de la demanda de empleo actual”, asegura.

El intendente de Capital, Ulpiano Suarez, coincide con parte del diagnóstico. “Estamos abocados 100% a la gestión municipal, pero no somos ajenas a la agenda provincial. Entendemos que Mendoza necesita acuerdos amplios y planificación para fijar una estrategia de desarrollo integral de sus fuerzas productivas en el corto, mediano y largo plazo”, asegura. Allí, plantea tres ejes para un plan de mejora de la economía y el empleo: Infraestructura para el desarrollo, Modelo educativo orientado al desarrollo y una revisión del rol del Estado como articulador. “La prioridad es generar crecimiento  desde el sector privado y la mejora de la competitividad”, explica.

En su plan también aparece otro eje que parece imprescindible: la innovación y la tecnología. Claro, depende en gran medida de la inversión en capital humano, una idea que requiere sembrar a largo plazo. "Hay que orientar el sistema educativo hacia la producción, vinculando a estudiantes y empresas", asegura.  También aparece la inversión en infraestructura pública e hídrica y el cambio en el rol del Estado. " Es necesario consolidar un rol de fomento a la inversión privada. Un Estado articulador, amigable con la producción y trabajando sobre ejes definidos de ordenamiento territorial de mediano y largo plazo", agrega el intendente.

Los dirigentes radicales toman como punto común el alivio de la carga de impuestos. Mendoza ha encarado la rebaja de Ingresos Brutos desde hace años, pero desde el sector privado relativizan el impacto. "Mendoza sigue siendo una de las provincias más caras y de mayor peso tributario", se quejan. 

La senadora Anabel Fernández Sagasti hoy aparece más concentrada en el eje nacional. Pero en el Frente de Todos es la dirigente que más avanzó en la elaboración de un plan provincial, con un equipo económico y social. Por eso había propuesto en el corto plazo la creación de programas de primer empleo y ahora, como legisladora, tomó una idea que también había surgido como sugerencia en la Mesa del Hambre y desde el observatorio de la Deuda Social (de la UCA): la creación de empleo social útil para personas desocupadas. El Programa Nacional de Empleo Mínimo Garantizado apunta a generar, con ayuda del Estado pero insertados en áreas formales, trabajo inmediato. La senadora también apunta al alivio fiscal de los sectores productivos, pero le juega en contra el contexto nacional, pues el Gobierno de Alberto Fernández creó más impuestos. 

Por ahora la búsqueda de soluciones ha quedado enroscada en la trabazón de tensiones corporativas. El gobernador Rodolfo Suarez creó el Consejo Económico y Social para debatir y poner sobre la mesa algunos de los problemas estructurales que tiene la provincia. Algunas de las ideas surgidas de ese foro fueron elevadas el Ejecutivo