Opinión

La necesidad de una reforma laboral productiva y equilibrada

Vivimos en un mundo nuevo globalizado, donde la educación, la inversión en capital humano y la innovación tecnológica son cruciales para el desarrollo económico, social y laboral de un país.

Juan Pablo Chiesa domingo, 20 de marzo de 2022 · 08:03 hs
La necesidad de una reforma laboral productiva y equilibrada
Foto: GETTY IMAGES

¿Por qué todos los gobiernos fracasaron a la hora de entablar una reforma laboral? Entre otros motivos, porque no entendieron que una reforma tiene que ver con una actualización de un cuerpo normativo que desde 1974 se actualizó solo una vez en el 2003, en lo referido a disminuir el periodo de prueba en la contratación inicial de 6 meses a 3. Situación que no modificó el problema del empleo en nuestro país.

A su vez, tampoco pensaron en la producción y el trabajo, nadie pensó en el derecho del y al trabajo. El derecho del trabajo o al trabajo es una rama del derecho que regula conductas humanas mediante normas legales que regulan a la relación de dos partes por igual, trabajadores y empleadores. Estas normas tienen una única finalidad: que no haya conflicto, que haya producción y estabilidad y se preserve a ambas partes, ya que unos y otros tienen derechos, pero también obligaciones.

Cuando realmente se piense en el equilibrio de una justa composición de intereses, sin inclinar la balanza para ningún lado, tendremos una actualización de nuestras añejas leyes laborales, el empleo crecerá y la producción tendrá los altos índices que corresponden a un país que tiene las intenciones de creer y de insertarse en el mundo del trabajo del futuro.

Veamos dos cuestiones de fondo: por un lado, en Argentina tenemos aproximadamente catorce leyes laborales, de las cuales dos regulan la actividad sindical, una regula la seguridad social y las demás la relación individual entre trabajador y empleador. El primer problema es la inacción y la poca fuerza que las leyes laborales tienen, porque actúan por separado y se necesita urgente una codificación. ¿Qué es una codificación? Es contar con un solo cuerpo normativo, llamado Código del Trabajo, que le va a dar respeto y eficiencia a las leyes laborales.

Por otro lado, dicho cuerpo normativo tendríamos que actualizarlo al siglo XXI, a los nuevos formatos digitales, a la innovación tecnológica y a la mano de obra calificada mediante la automatización, que terminemos con el mito de que destruye puestos de trabajo: no tiene fuerza ese dilema, la automatización y la mano de obra calificada mediante el conocimiento es lo que demanda el trabajo del futuro.

Para producir y generar empleo, se necesita de la tecnología, que hoy, es el pilar de las nuevas relaciones laborales y del trabajo del futuro.

Tenemos a disposición reformas de fondo: el Código de Trabajo, moderno, globalizado y pensado para el futuro. Pero ¿qué actualizamos y cómo lo hacemos?:

En todo el mundo, la principal fuente de ingresos de una población o de una familia, es mediante el trabajo. Ya sea dependiente, público, privado o independiente, autónomo o monotributo. Lo que es claro es que día a día, invertimos nuestro tiempo, conocimiento y esfuerzo físico en algún proceso productivo. La pregunta es: ¿Cómo generamos más producción?.

Se debe eliminar el conflicto laboral, sencillamente, terminar con el conflicto de partes, finalicemos con que el “empleador es malo y el trabajador una víctima”, los dos son trabajadores y lo que se busca es mejorar la calidad de vida para los trabajadores y para los empleadores, la mayor rentabilidad y total seguridad jurídica a la hora de contratar. Si el empleador es el único que genera empleo en el país, se le deben bajar los costos laborales, no asfixiarlo con presión fiscal.

Fundamentalmente, debemos volver a los acuerdos individuales entre las partes en cuanto al tiempo de trabajo, el desarrollo, la calidad de éste y hasta la eventual finalización, respetando los estándares mínimos de jornada de trabajo y de salario. La intromisión sindical o empresarial deteriora el avance del trabajo, debemos tener libertad de contratación sin mangoneo que anime al conflicto. La plena autonomía de la voluntad a la hora de contratar debe ser el pilar de la contratación.

Un mercado laboral flexible se refiere a leyes que acompañen al desarrollo económico y la producción, donde la libertad de los protagonistas reine por encima de intereses colectivos. Un modelo laboral inclusivo se refiere a tener en mira al trabajo como única política de inclusión social donde se termine con la división de clases, las grietas y se coloque al trabajo por encima de toda política de Estado.

En el mundo del futuro, la producción la medimos principalmente en términos de calidad. Basta de jornadas interminables. Un trabajador descansado y feliz, es productivo para el contratante. A su vez, se cambia el tiempo ocioso por tiempo de calidad productiva.

Por otra parte, es importante alentar conductas innovadoras, estando actualizado y pensando en el equilibrio del trabajo, impulsar la interacción entre la economía del conocimiento y la vetusta economía clásica.

Como vemos, los desafíos del mercado laboral del futuro son múltiples, por eso debemos pensar en políticas públicas que permitan ir hacia el camino del pleno empleo ayudando a quienes lo generan, y direccionando la capacitación y el crecimiento de los trabajadores, los emprendedores y el empleo privado.

 

*Juan Pablo Chiesa es abogado de la UBA, especialista en Derecho del Trabajo, Seguridad Social y Derecho Sindical. Magister en Empleo y en Políticas Públicas. Escritor y Docente. Presidente de Aptitud Renovadora.

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