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Por qué Rodolfo Suarez festeja una victoria doble con la aprobación de la boleta única

La ley para usar la boleta única en Mendoza es el primer proyecto político propio que logra transformar en un hecho el gobernador. Por eso podría intentar acelerar otras ideas. Por qué le exigían "mejor trazabilidad" política. Qué cambia.

El gobernador Rodolfo Suarez tuvo un éxito doble con la aprobación del sistema de boleta única como mecanismo de votación en Mendoza. Por un lado, consiguió algo que le había sido esquivo en toda la gestión: transformar una idea en un hecho; que una propuesta propia se apruebe. Pero además el cambio del mecanismo de votación no era una prioridad para el resto del radicalismo, e incluso había resistencia, por lo que también logró internamente un hecho político importante. Justamente uno de los cuestionamientos que le hacen sus correligionarios al gobernador es la falta de trazabilidad política de sus ideas, la carencia de un plan para pasar del dicho al hecho.

Ahora Suarez podría intentar volver a acelerar con otras reformas que quiere que tengan su sello. La de máxima es lograr la reforma de la Constitución; la idea intermedia es que se retome el debate y se apruebe una nueva Ley Provincial de Educación

Suarez logró convencer internamente, hacer el recorrido y conseguir la aprobación, sin el apoyo de la oposición. La boleta única es el primer proyecto "suarista"; aunque hasta esa autoría le discuten, con alguna razón, desde el PRO. Omar De Marchi fue el primero en recordar, a modo de chicana, que su partido había propuesto ese cambio antes. 

Mendoza tiene un récord particular. Es la provincia que más reformas políticas y electorales ha tenido y también la que más ha incumplido. Presionados por demandas sociales, como ocurrió en 2002, y apurados por reformas nacionales, como ocurrió en 2013, la provincia intentó aggiornarse, incluso de manera torpe en varias oportunidades. Desde la ley 7005,  hasta la última reforma de 2017, los mendocinos no han votado con las mismas normas. Internas abiertas que no se realizaron nunca, voto electrónico que tampoco se aplicó, boleta única que fue ninguneada y, lo que sí se mantiene, ausencia total de control de los gastos y recursos de campaña.

La Cámara de Diputados, en plena sesión. 

Lo que cambia y lo que no

La boleta única genera un cambio drástico que apunta a igualar las condiciones de elegir y ser elegido. Al estar todos los candidatos en una sola boleta, se igualan las chances de elegir para los votantes y de ser elegidos para los candidatos sin depender de la logística partidaria para tener presencia, distribuir y reponer boletas. El modelo mendocino es parecido al cordobés, con algunas improntas propias. Entre otras cosas, se podrá votar "por lista completa" poniendo una tacha. Ese fue el punto de debate más fuerte y tanto el oficialismo como la oposición tomaron como base la subestimación del electorado. El Gobierno porque piensa en que es complejo explicar. La oposición porque considera que los electores pueden ser engañados. 

El modelo mendocino no elimina el efecto arrastre en los cargos legislativos. No hay sistema de preferencias para diputados, senadores y concejales. Se vota "lista completa". Es decir, allí seguirán armándose las listas de candidatos con las estrategias políticas que ocurren ahora, con líderes que arman según conveniencias y pujas de poder. Esa "pequeña lista  sábana" es otra de las cosas que no cambia y es un guiño a los aparatos partidarios. Algo clave será el orden en que aparezcan los candidatos en las boletas, pues será la única forma de jerarquía arbitraria que habrá. La ley prevé que eso se sorteará. En elecciones generales la primera opción será para los cargos ejecutivos, luego los legislativos, seguidos por los comunales y finalmente, cuando sea necesario, para convencionales constituyentes. 

La duda estará en la reglamentación y cuándo se aplicará. Es que deben solapar el sistema con la ley que establece las fechas de elecciones y los "usos y costumbres" mendocinos. Uno de ellos es la adecuación de las fechas de elecciones a las conveniencias partidarias. Si todos desdoblan, el año que viene habrá 6 instancias electorales. Dos para cargos departamentales (último domingo de abril y primer domingo de septiembre), dos provinciales (segundo domingo de junio y último domingo de septiembre) y dos nacionales (agosto y octubre). Cuando hay elecciones conjuntas con la Nación, se ha aplicado siempre la ley nacional que mantiene la boleta sábana. Si se aplican las dos normas, deberían convivir los mecanismos de votación: cuarto oscuro y boleta sábana para uno, cubículo y boleta única para otro. A nadie le convence eso, pero no por la complejidad, sino porque se amengua el efecto arrastre.