La picardía de La Cámpora para no perder parte de un negocio millonario
Para muchos, las casualidades no existen. Quienes sostienen esta teoría tienen un nuevo ejemplo para aportar a la discusión y se encuentra en dos anuncios recientes en materia de transporte aéreo de pasajeros. Después de dos años, como consecuencia del cierre de los cielos por la cuarentena, vuelven los vuelos directos de Argentina a Italia.
Por un lado, la nueva empresa italiana ITA anunció, la semana pasada, que, desde junio, iniciará la ruta Buenos Aires-Roma que antes operaba Alitalia. Esta empresa estatal quebró en medio de la pandemia y, después de una reestructuración, dio a luz a la nueva compañía aérea.
Lo curioso es que, casi en simultáneo, se conoció la decisión de Aerolíneas Argentinas de retomar los vuelos a la capital italiana, después de más de dos años de parálisis.
A medida que se fueron liberando las restricciones sanitarias, la línea de bandera fue reiniciando sus vuelos al exterior a los destinos que operaba con anterioridad. Lo hizo a casi todos menos a Italia.
En todo este tiempo, los argentinos que querían viajar a Roma debían hacerlo a través de conexiones por otros países.
No había un motivo lógico para no reanudar ese servicio que, por cuestiones sanguíneas, tenía alta demanda. La colectividad italiana en Argentina y sus descendientes es de las más importantes fuera de Italia.
La única explicación es que, con la salida de Alitalia, no había urgencia para ofrecer vuelos directos a Italia. Había desaparecido la empresa que participaba de una ruta tan importante.
En el sector aerocomercial, asocian al anuncio de ITA con el de Aerolíneas Argentinas. “Es como el perro del hortelano, no come ni deja comer”, sintetizó un directivo de una aerolínea que opera en el país.
“Aerolíneas Argentina no tenía apuro de retomar los vuelos a Italia porque había desaparecido su competencia. Ahora, con la aparición de ITA, no quiere dejarle el negocio a una empresa extranjera”, agregaron desde una agencia de viajes.
Si bien es cierto que tanto la línea de bandera, como la nueva aerolínea italiana, venían anunciando, desde hace meses, el inicio de las operaciones a ese país, la coincidencia habla por sí sola. Las dos lo harán desde junio y, todo indica, que con tres frecuencias semanales. La demora de ITA se entiende ya que se creó a fines del año pasado y debió planificar todas sus operaciones.
El tema no es menor ya que, desde la asunción del actual Gobierno, en diciembre del 2019, hay una política de favorecer a Aerolíneas Argentinas en detrimento de otras empresas aéreas.
Hay que recordar que en campaña, el entonces candidato Alberto Fernández, había prometido devolverle “todos los cielos a Aerolíneas Argentinas”.
Era una respuesta a la política de mayor competencia impulsada por la gestión de Cambiemos, con la llegada de las “low cost” y la asignación de más rutas a empresas internacionales. Esto redundó en una baja marcada de los precios de los pasajes y provocó un récord de cantidad de pasajeros transportados. Se estima que un millón de argentinos volaron por primera vez.
Desde entonces, la línea de bandera volvió a estar manejada por La Cámpora que conduce Máximo Kirchner, como sucedió hasta el 2015 de la mano de Mariano Recalde. El actual senador sigue manejando los hilos de la compañía, a través del actual titular, Pablo Ceriani.
El líder sindical Pablo Biró es uno de los que impulsan la concentración total del mercado en manos de la compañía estatal. De hecho, la promesa electoral de Fernández la formuló en un acto junto a este sindicalista.
Esta es una caja muy importante para La Cámpora. La empresa es deficitaria y necesita el sostenimiento de subsidios. Sólo en 2021 recibió por parte del Estado $63.500 millones para operar.
Una de las preguntas que se hacen en el sector aerocomercial es por qué Aerolíneas Argentina no aprovechó la salida de Alitalia para reanudar rápido los vuelos a Roma, que significaría ingresos importantes para ayudar a paliar ese déficit. En cambio, lo hace ahora cuando vuelve a aparecer una empresa a ofrecer ese servicio.
Para una empresa privada, que tiene que rendir cuentas, hubiera sido una oportunidad de incrementar sus ingresos por la salida de un competidor. En una estatal, en la que la eficiencia no es la regla, se pueden permitir estas licencias.
A esto se suma que el Gobierno nacional dispuso, a través del decreto 879/2021, que Aerolíneas Argentinas tiene prioridad en la operación de rutas internacionales, cuando la compañía estatal tenga capacidad operativa para hacerlo. Si una empresa pide autorización para volar, el Estado determina si esa operación no puede hacerla la línea de bandera.
Esto fue denunciado, tal como adelantó MDZ, en una dura carta que la empresa Flybondi envió al Ministerio de Transporte en rechazo a este decreto que, además, implementa un sistema de bandas tarifarias. Esta medida, que empieza a regir en junio, va en contra de la posibilidad de competir en precios, lo que provocará una suba de los pasajes y mayor poder a Aerolíneas Argentinas como posición dominante del mercado.
Toda esta situación se produce con un mercado aéreo reducido respeto a los volúmenes que se operaba en 2019. La suba del dólar, el impuesto al turismo y la menor competencia que encarece los costos para viajar explican que los vuelos de cabotaje estén hoy 28% por debajo de los niveles de tres años atrás, mientras que para el segmento internacional la caída es de casi 70%.
Es decir, vuelan hoy al exterior sólo 3 de los 10 pasajeros que lo hacían en 2019. Como contraste, en el resto del mundo, el tráfico aéreo está prácticamente normalizado.