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Los amigos de Máximo Kirchner siguen tomando poder en la provincia de Buenos Aires

A pesar de las críticas recibidas en las últimas semanas por Máximo Kirchner y su agrupación política, La Cámpora, los allegados al diputado nacional hijo de los dos presidentes siguen ganando lugares estratégicos. La UOM Seccional Quilmes es su nuevo logro, derrotando al "Barba" Gutiérrez.

Hubo dos episodios que pasaron por "debajo del radar" en la última semana, mientras los medios estaban sobrepasados por la invasión rusa a Ucrania y la votación legislativa del nuevo entendimiento con el FMI, que marcó una derrota política para Mäximo Kirchner y La Cámpora. Ambos quedaron en minoría ante la mayoría del bloque del Frente de Todos.

Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires, pasan cosas y, a veces, pueden parecer mínimas, pero a la poste terminan siendo vitales para la continuidad del proyecto político encaminado por los Kirchner cuando desembarcaron en este territorio con la complicidad y acompañamiento de varios de los que hoy aparecen como sus críticos más feroces.

"Menos Curto (Hugo), que todo lo hace muy visceral, el resto de los que empezaron a hablar ahora criticando y descalificando al kirchnerismo y al pibe (por Máximo) lo hacen porque quieren garroñar algo, no lo hacen ni por convicción ni porque quieren refundar el peronismo", se quejó hoy ante MDZ un experimentado dirigente político que conoce a todos los protagonistas.

Quien habla, además, no cree en el esquema elaborado por el hijo de los dos presidentes, aunque tampoco siente admiración por Alberto Fernández. "Son como las carroñas que van a buscar lo que queda", relata sobre los nuevos detractores del actual presidente del PJ bonaerense.

Para este protagonista indiscutido de la política bonaerense, que supo ser amigo de Eduardo Duhalde y recibió en su casa en más de una oportunidad a Néstor Kirchner, lo que percibe también lo sienten muchos otros como él, que ahora toman con asombro las expresiones de Mario Ishii, Anibal Fernández y Mariano West. En el peronismo, los que tienen más de cincuenta años, se conocen todos.  

En Quilmes, esta semana, sucedió un hecho significativo y que le servirá a La Cámpora en el caso que pretendan ser los protagonistas futuros del Frente de Todos provincial, haya o no desdoblamiento electoral, o si pretenden reemplazar a Fernández como candidato presidencial. Adrián Pérez, que no tiene nada que ver con el exdirigente cercano a Elisa Carrió, le arrebató la UOM seccional Quilmes a Francisco "Barba" Gutiérrez.

"El Barba" conducía esa región que también integran Berazategui y Florencio Varela desde hacía 38 años y como West, Curto, Anibal Fernández e Ishii fueron fervorosos kirchneristas hasta que La Cámpora comenzó a desplazarlos de la centralidad del poder. Con colaboración de la intendenta camporista Mayra Mendoza, Pérez le ganó a Gutiérrez por poco más de 200 votos. "Guerra civil española", titularía otro local, Aníbal Fernández, autor de la frase "guerra de peluquería" en 2005.

En otro orden, donde cada vez se nota más la diferencia entre troyanos y espartanos, es en el gobierno de la provincia de Buenos Aires, en la que los amigos del hijo de los dos presidentes tienen ya a sus elegidos sobre los que siempre acompañaron al gobernador Axel Kicillof

Su última incorporación política fue Gustavo Menéndez, intendente en uso de licencia de Merlo que llegó a la presidencia del Grupo BAPRO de la mano de Máximo Kirchner, ya que el gobernador no le encontraba un lugar determinado y lo que le ofrecía, en primera instancia, no le satisfacía al merlense. 

El brazo ejecutor de muchos de los deseos de La Cámpora en el territorio es el jefe de Gabinete del gobernador, Martín Insaurralde, alguien que también traduce muy bien las necesidades y proyectos del peronismo tradicional con los de La Cámpora.

Insaurralde llegó al Gabinete tras la derrota de las PASO y por pedido de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, quien orientó a Kicillof a hacer lo que tantas veces le había pedido su hijo en charlas anteriores. Algunos prefieren decir que "lo obligó", pero eso ya pasa a la cuestión de la semántica. 

Como Insaurralde no es del esquema propio del gobernador, a varios observadores de la política bonaerense no les llamó la atención que haya elegido participar de Expo Agro un día después que lo hubiera hecho su jefe en el gobierno provincial. "No, no se despegó de Axel... Nada que ver", reaccionaron los amigos del lomense cuando le preguntan por qué no estuvo el martes, cuando sí fue Kicilof junto con Sergio Berni.

Además, Insaurralde fue con "amigos" como Mariano Cascallares, Juan De Jesús, y Menéndez, entre otros integrantes de una gran comitiva que terminó, también, haciendo pública su recorrida con un spot institucional difundido por los canales nacionales. 

"Esto es política, y pasan cosas como estas todos los días. No hay que dramatizar. Todos sabemos que necesitamos de todos, y el gobernador puede ser muy drástico en sus posturas políticas pero muy pragmático a la hora de articular con otros sectores", afirmó una fuente que lo conoce bien y cree que "el kirchnerismo no puede darse el lujo de perder la Provincia, que gobierna por primera vez en su historia".

Tiene razón. Ni Felipe Solá, ni Daniel Scioli, los dos gobernadores que tuvo el kirchnerismo en el poder, fueron propios. Los recibieron prestados del peronismo bonaerense y porteño. Hombres sin votos propios, se fueron construyendo en compañía de una fuerza que, diez años después los desechó a pesar de haber sido, también, máximos defensores de Néstor y Cristina