La fallida estrategia de Juan Manzur para contrarrestar a Cristina Fernández de Kirchner
La aprobación en Diputados del acuerdo de refinanciamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) requirió una serie de intensas negociaciones con legisladores y, especialmente, con los gobernadores de distintos espacios políticos para que acompañen el proyecto del Ejecutivo nacional. Uno de esos actores que intervino fue el jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien ahora se quedó con la difícil tarea de convencer a los senadores afines al kirchnerismo para que voten a favor y, en todo caso, se desacoplen de lo que podría llegar a ordenar Cristina Fernández de Kirchner a su tropa de seguidores.
Mientras la vicepresidenta mantiene un silencio sepulcral y mueve sus hilos en las sombras, Juan Manzur aplica una estrategia de convencimiento poco convencional que hasta ahora parece que no le ha dado buenos resultados. Según contó la periodista Maria Eugenia Duffard en el programa Verdad Consecuencia, del canal TN, el jefe de Gabinete "llamó a algunos encuestadores para que hicieran encuestas sobre lo que opina la gente del acuerdo con el FMI y fueran a convencer a los senadores kirchneristas".
"Uno de esos encuestadores visitó a un senador ultra K y le mostró que el 80% de los sondeos dan que la gente está a favor del acuerdo con el Fondo y no quiere un default", añadió.
Sin embargo, la respuesta del legislador no fue la esperada por el encuestador ni por Manzur: "Todo bien con las encuestas y el trabajo que hacen ustedes, pero nosotros hacemos política. Creemos que esta situación es muy parecida a la del 2001. La calle va a ser un desastre y nosotros no vamos a ser responsables. Esto es lo que te genera el FMI".
La postura de este senador de nombre desconocido refleja no solo la fractura en el seno del Frente de Todos que también se replicó en Diputados, sino que además expone la enorme dificultad que tendrá el gobierno de Alberto Fernández en la cámara alta para convencer a un sector del propio oficialismo para que acompañe el proyecto, aunque se descuenta la aprobación de la oposición.
"El pobre encuestador agarró sus encuestas y se fue un poco frustrado", cerró Duffard.

