La apertura del caos: el Congreso, otra vez testigo de la grieta y el escándalo
Minutos antes de la llegada del presidente de la Nación, arribó al Congreso la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, mostrando una gran sonrisa y dando saludos a los periodistas. Mientras, los diputados y diputadas estaban a la expectativa de cómo sería la foto de la entrada de Alberto Fernández junto a Cristina. Esa imagen del presidente con CFK mostrando sonrisas y yendo a la par, resultó ser un punto a favor para el oficialismo, que sigue tratando de despejar los rumores que hay sobre una ruptura dentro del bloque del Frente de Todos.
Una vez ubicados dentro del recinto, sin dejar que el presidente todavía hubiera tomado la palabra, varios diputados de la oposición levantaron la voz para hacer escuchar sus reclamos ante el actual modus operandi del oficialismo dentro del Congreso. Silenciando a los funcionarios del PRO y pidiendo permiso para comenzar su discurso, el presidente tomó la palabra y empezó por defender su gestión transcurrida en 2021.
Dentro de la Cámara de Diputados se vieron diferentes banderas de reclamos que parecían no haber sido escuchados por parte del Gobierno nacional. Entre ellas, se encontraban la bandera de Ucrania, imágenes haciendo alusión a los incendios en Corrientes, carteles mostrando disconformidad con el acuerdo entre el FMI y el Gobierno, y frases que reclamaban una Ley de Humedales YA, entre otras.
En un momento del discurso, Alberto Fernández se animó a comentar sobre la situación de la guerra de Rusia y Ucrania para volver a reafirmar la postura comunicada por Cancillería de “un fuerte rechazo al uso de la fuerza y que ambas partes arreglen sus diferencias limitando su accionar a lo que dicte las cartas de las Naciones Unidas”. Un inesperado gesto por parte del mandatario fue pedir un minuto de silencio por todas las víctimas fatales dentro del conflicto bélico. Dicho momento resultó ser objeto de múltiples críticas por parte de funcionarios de bloques disidentes, no por el gesto en sí sino por las actitudes que se mostraron por parte del presidente y la vicepresidenta durante un minuto que tendría que haber sido de seriedad y compadecimiento por las víctimas fatales y sus familiares que tienen que transitar su pérdida.
Entre las críticas más comentadas por parte de los diputados y diputadas presentes, se comentó que durante el minuto de silencio, Cristina Fernández de Kirchner se mostró sonriente y aprovechó el momento para dar saludos a la distancia hacia sus más allegados y para peinarse. Alberto Fernández no pareció ser mejor que ella, ya que mientras muchos legisladores daban su pesar a la terrible situación en Europa del Este, el presidente se mostró sonriente por momentos y aprovechó para intercambiar palabras con la vicepresidenta.
Otro de los momentos que más llamó la atención dentro del recinto fue que mientras el presidente hablaba sobre el problema de la inflación dentro del país, Cristina realizó un gesto bastante inoportuno. Mientras Alberto dio a conocer la difícil situación que atraviesa el país en torno a la creciente inflación, la vicepresidenta realizó una llamativa mueca y terminó su gesto levantando las cejas, mostrando disconformidad con la situación. Este gesto causó confusión dentro de los diputados del oficialismo.
La parte del discurso que pareció hacer saltar la térmica de la oposición fue cuando se mencionó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, como “una deuda insostenible contraída, por motus propio, por el expresidente de la Nación, Mauricio Macri” y la acusación del presidente sobre conductas ilegales por parte de los integrantes del PRO durante el mandato de Macri, en torno a la deuda contraída con el FMI. Esta última acusación fue acompañada de un pedido para avanzar con la querella dentro del Poder Judicial e investigar a fondo “las causas que no parecen esclarecer por parte de la oposición, acerca del motivo real y el fin que se le terminó dando al dinero que fue prestado por el FMI”.
En ese momento, no sólo se duplicaron los gritos que interrumpían el discurso del presidente, sino que uno de los referentes más importantes del PRO, Cristian Ritondo, terminó tomando la contundente decisión de abandonar el recinto. Este fue seguido por la mayor parte de la coalición de Juntos por el Cambio, dejando casi la mitad del bancas vacías y generando un clima tenso y de repudio por parte del oficialismo presente. Por otro lado, los integrantes de la coalición opositora que se mantuvieron en el recinto, no se quedaron callados. Sino que aprovecharon distintas partes del discurso del presidente para alzar la voz y comunicar sus quejas.
Finalmente, en una de los últimos párrafos que el presidente leyó de su discurso, volvió a acusar a la gestión de Mauricio Macri de haber realizado prácticas ilegales y fraudulentas. Dando a entender que había una cierta complicidad del poder judicial con el poder económico que más convenga.
“Lo que sucede en el Poder Judicial es grave. Los responsables (haciendo referencia a miembros del PRO) deben rendir cuentas al respecto y no oponerse al proyecto de ley de reforma al Poder Judicial. El funcionamiento de la Corte Suprema de la Nación debe ser analizado por el poder legislativo. Hay que poner fin a las malas prácticas del Poder Judicial. Hubo serias intromisiones del servicio de inteligencia por parte del PRO. Estas prácticas oscuras de escuchas ilegales y armado de causas para causar encarcelamientos sin sustento jurídico es inaceptable”, explicó Alberto Fernández durante su discurso.
“No hay espacio para el espionaje político, cada uno dice lo que se le da la gana”, aclaró el presidente de la Nación.
En el mismo marco, es que Alberto Fernández terminó anunciando, más adelante, el tratado de la ley de violencia institucional. En el mientras tanto, muchos de los diputados y diputadas que habían abandonado el recinto, se pronunciaron en contra del accionar del presidente por medio de sus redes sociales. Una vez terminada la sesión, la gran mayoría de los diputados abandonó rápidamente el salón y sólo algunos funcionarios del oficialismo se acercaron a dar declaraciones sobre las palabras del presidente. Los pasillos del Congreso se llenaron rápidamente y los ataques de un bloque a otro terminó siendo el centro del escenario.