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Cocaína envenenada: descartan la teoría de la guerra entre narcos

La fiscal Mónica Cuñarro entiende que la cocaína envenenada fue una falla en la elaboración y descartó que sea intencional, desde su punto de vista y experiencia.
Ya hay 20 muertes por caína adulterada. Foto: Reforma
Ya hay 20 muertes por caína adulterada. Foto: Reforma

Mónica Cuñarro es fiscal y fue la creadora de la primera unidad especializada en narcotráfico y crimen complejo de la Procuración nacional, también responsable de la primera de la primera Comisión Nacional sobre crimen complejo y narcotráfico y el tema sociosanitario. En una extensa nota para No Tan Millennials, el programa de MDZ Radio dijo que lo ocurrido en el Conurbano bonaerense con la cocaína adulterada es una tragedia sin precedentes y descartó la intencionalidad de los hechos. 

Mónica Cuñarro descartó la teoría de que haya sido intencional el envenenamiento de la cocaína, a partir de una guerra entre bandas. "Nadie quiere vender un producto y que su consumidor muera". 

Dijo que "de por sí consumir cocaína no hace bien, sea que le pongan efedrina o anestesia de caballo. Pero quien vende no quiere matar el cliente, porque se queda sin el negocio. La gente que está detenida ahora es el eslabón más débil". "¿Cómo llegó rápidamente la policía y sabía donde se vendía?, ¿la policía no lo sabía de antes?", cuestionó retóricamente. 

La fiscalía pidió a los consumidores que entreguen la cocaína que hayan comprado, sin hacerles preguntas, para analizarla.

Enfatizó en que "en Argentina jamás hubo una tragedia como esta. Estamos hablando de 20 personas con nombre y apellido y sus familias muertos por intoxicarse al comprar un producto de los que se pueden comprar en cualquier lugar, y vamos por 80 intoxicados de los cuales 21 están en estado crítico con asistencia respiratoria. Esto es una tragedia sin precedentes en Argentina, lo más cercano es la de la fiesta electrónica de Time Warp en Capital Federal, con 6 muertos y 24 intoxicados y una anterior de unas cajas de cartón de vino que le pusieron un precursor e intoxicó y mató a algunas personas".

Con un claro enfado, la fiscal se quejó de que en Argentina "el que compra algo de esto es un delincuente para la ley actual y también quien hace el comercio en pequeña escala y mezcla cualquier cosa. Son delincuentes del escalón más bajo de lo que tiene que ver con el narcotráfico".

Es por eso, que Mónica Cuñarro quiso destacar que la fiscalía que interviene en el caso "lo primero que decidió hacer fue, en vez de punir al que va a comprar, pedir en forma urgente que todo comprador llevara a la fiscalía el producto que compró, que no se les iba a preguntar nada pero que lo entregara para que este producto salga del mercado y evitar que esta tragedia siga escalando, porque no se sabe hasta dónde va a llegar". 

Entonces, "la gente se acercó y la fiscalía lo mandó a peritar. Esa pericia para ver con qué se armó ese producto va a llevar un tiempo porque los cromatógrafos y los laboratorios que hay están saturados al 80%, por lo que le van sacando en la vía pública al transportista, a la mulita, es decir, al eslabón más débil".

Aquello, "en vez de dedicarnos a lo que deberíamos en la parte penal: que son el narcotráfico y los crímenes asociados: contrabando, piratería del asfalto, robo de autos, explotación sexual, juego ilegal, extorsiones, coacciones y venta de armas en el mercado negro, que son compradas como tomates", concluyó.