Presenta:

Las complicaciones de Horacio Rodríguez Larreta para cumplirle al Círculo Rojo

Sin definir un armado nacional, Horacio Rodríguez Larreta sigue "alargando" la toma de decisiones sobre la estructura con la que contará en su proyecto presidencial. Sin sucesión clara en la Ciudad de Buenos Aires, tampoco participa mucho en las provincias. La incomodidad con Patricia Bullrich.
Foto: Twitter Rodríguez Larreta
Foto: Twitter Rodríguez Larreta

Cuando terminaba el año pasado, y había sorteado con cierto éxito el experimento electoral de "lado a lado", con la que Horacio Rodríguez Larreta había podido imponer y hacer ganar a sus candidatos Darío Santilli, en la Provincia y María Eugenia Vidal, en la Ciudad, desde los círculos de poder creyeron que ya había llegado el momento de "nutrir a su proyecto nacional de política".

Por eso se entusiasmaron con la llegada de Jorge Macri al Ministerio de Gobierno porteño y la posibilidad de ampliar la inexistente mesa política con el arribo de Emilio Monzó como parte del armado nacional. El propio Santilli , a quien todo le parecía un proceso tortuoso, porque es quien está al pie del cañón del alcalde porteño, tener acompañantes de "la política" que lo socorrerían le sonó lógico y necesario, ya que dejaría de ser el único que acompaña al aún no candidato presidencial en todas su recorridos por el interior del país. 

A dos meses de lo que podría haber sido su "empoderamiento partidario", nada de todo lo hablado y escrito oportunamente avanzó ni prosperó. Para peor, en el plano interno "apareció algo muy parecido al COVID para él, como lo es Patricia Bullrich, que no pide permiso y avanza".

"Canta truco, retruco, falta envido... Y nadie se le anima a decirle quiero para saber si miente o no. Pero hoy es la candidata que mejor mide y parece la más nueva a pesar de ser una de las más antiguas de nuestra especie", comenta un experimentado y conocedor legislador que participa de Juntos por el Cambio y conoce, como pocos, los humores y modales del PRO.

Sabedor de lo "cerrado que es el PRO" y de "su incomodidad para abrirse a otros dirigentes", esta misma fuente le acepta a MDZ que el alcalde porteño siga sin definir su armado político. "Así como está le sirve. No discute ni se enfrenta con nadie, todos lo tienen que escuchar y esperar... Si decide lanzarse ahora, lo terminan limando muchísimo", admite.

El PRO es "un partido que tuvo un fundador y cientos de seguidores. Pero con Mauricio Macri ganaron la Ciudad, llegaron a la presidencia y siempre actuó como papá protector. Ahora no está para hacerlos subir y eso les complica", agregó otro conocido del entorno del expresidente, quien aún no dijo nada si será o no candidato. "Si lo tratan con respeto, no molestará", aseguran en su entorno.

¿Qué será tratarlo con respeto?, preguntó este periodista. "Que no liquiden todo en función de una candidatura presidencial. Algunos creen que Martín Lousteau cerró su candidatura porteña para tranquilizarlo a Rodríguez Larreta, pero no es así. Martín quiere ser su sucesor, es así, pero los del PRO no lo aceptarán".

"Además, no tienen una estrategia, casi no hablan sobre lo que pretenden unos y otros. Entonces, Lousteau termina "pagando" su cercanía a los amarillos porteños cuando no tiene nada cerrado", agregó alguien que lo quiere aunque no trabaja con él. 

Otro referente nacional que no se encuadra en ningún "ismo" coincidió que "el gran problema que tiene Horacio es la aparición de Patricia. Ella va para adelante, no pide permiso, y parece contener mucho más votos" que el jefe de gobierno porteño, a quien suele llamar por su nombre de pila o su sobrenombre, "el pelado".

La tiirantez que se observa en el PRO es la que atraviesa a toda la política en general, donde los extremos tienen mucho más repercusión y aceptación que los que cultivan otros perfiles, menos estridentes y más amantes de la planificación. Para peor, mientras que no resuelven su interna, en el radicalismo también ya tiene un disruptivo. Facundo Manes, que pone en crisis el proyecto tradicional del más "tradicional" representado por Gerardo Morales. 

Como se está observando, hay movimientos cruzados que encuentran a dirigentes PRO con radicales con muchas más coincidencias entre sí que con sus propios dirigentes partidarios. Es así que puede haber "candidaturas cruzadas", compuestas por referentes de ambas fuerzas mezcladas entre sí. 

A pesar que los intendentes del PRO hayan vuelto a insistir con el deseo de que "el próximo gobernador sea un intendente", tal cual lo reclamó abiertamente Néstor Grindetti, de Lanús, hoy Santilli volvió a mostrar su intención de hacer valer su triunfo electoral del año pasado y se mostró con Gustavo Posse en una recorrida en San Isidro.