Crisis opositora: las diferencias y la sed de poder no son sólo propiedad del Frente de Todos
Los permanentes escándalos y las discusiones que se producen en el seno del Frente de Todos permiten correr del centro del debate las mismas contradicciones y falta de coincidencias que subsisten en Juntos por el Cambio.
Como si fueran espejos, ambas fuerzas trabajan casi de la misma manera siendo oficialismo y oposición. Ambos saben que la unidad entre los partidos y los dirigentes que los integran es su mayor fortaleza, aunque uno quiera ir para un lado y su aliado, para otro. Lo preocupante es que, más allá de que todos se junten, los resultados, una vez en el poder, son muy malos.
La ventaja, siempre, la tienen los oficialismos, dueños de las cajas y los cargos que pueden aplacar y “dormir” hasta a los más rebeldes. Las formas elegidas cuando Mauricio Macri era gobierno fue distinta a la actual, ya que no incorporó a muchos más de los socios originales y, además, prohibía la designación de hijos y familiares directos en lugares claves de poder. Igual, su gobierno fracasó en todos los rubros.
La oposición tiene problemas preexistentes a su derrota electoral de hace dos años, y sólo la cordura política de algunos de sus integrantes hizo posible que no se haya jibarizado el espacio. Pero lo que frenó que ninguno haya agarrado su cartera tal cual Elisa Carrió lo hizo cuando rompió con Pino Solanas, fue el malísimo gobierno realizado por el Frente de Todos que los hace creer que, en dos años, están de nuevo gobernando el país y varias provincias que hoy maneja el peronismo como Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, entre otras.
En la provincia de Buenos Aires, en cambio, no está tan claro que la oposición pueda alzarse con un triunfo como sí se entusiasman en otros lugares. Por eso es que varios tengan la intención de seguir siendo “candidatos” aunque no hablen de eso.
No fue casual que esta semana Jorge Macri haya visitado tierra “enemiga” como lo es San Fernando para fotografiarse junto con varios concejales de la región, convocados por Agustina Ciarletta, la aliada de Alex Campbell, con quien el actual ministro de Gobierno de la Ciudad no se lleva nada bien.
A la par, Diego Santilli participaba de un encuentro con Rita Salaberry y otros dirigentes del PRO de Luján y General Rodríguez. Al diputado nacional recientemente electo, que ganó en la Provincia el año pasado, le cuesta tener una agenda propia ya que, como le pasó hoy, tuvo que acompañar a Horacio Rodríguez Larreta a Corrientes.
Mientras tanto, Diego Valenzuela, quien cambió su perfil de Twitter y se pone como periodista e historiador, un “ciudadano en la política”, empezara su propio programa de TV con el nombre Conurbano, tierra de oportunidades.
El intendente de Tres de Febrero, quien mantiene un perfil que el propio Durán Barba analizó en su momento para acompañar a María Eugenia Vidal para su reelección, quiere participar de la discusión provincial como protagonista.
La realidad le jugó una mala pasada. Mientras programaba su salida al aire se descubrió el escándalo de la cocaína adulterada en su localidad, en Puerta 8, y quince días después un asesinato en Villa Pineral rompió con la rutina local y conmocionó a la opinión pública.
Valenzuela había trazado un acuerdo con Néstor Grindetti y Julio Garro, sus pares de Lanús y La Plata, casi al filo del cierre de las PASO del año pasado en apoyo a Santilli. Ahora, los tres pujan, cada uno por su lado, para potenciar su propia figura y, si llegan, ser ellos los candidatos. Algo se rompió ahí y Hacemos, la línea que lanzó Grindetti, tuvo mucho que ver.
En cuanto a los radicales, la mayoría está viendo con suma desconfianza las movidas de sus referentes nacionales más importantes. Por ejemplo, no entienden la demora que muestra Gerardo Morales para convocar a la Convención, organismo madre del centenario partido, que fija las políticas a seguir y, fundamentalmente, el sistema de alianzas. Para ese lugar, Maxi Abad y la mayoría de los correligionarios bonaerenses quieren ubicar a Gastón Manes, quien acompañó, el año pasado, la llegada de Facundo a la política partidaria plena.
La falta de claridad de Morales sobre su proyecto político, ya que se lo observa muy cercano al Gobierno nacional, lo aleja un poco de ser un “faro” en el cual referenciarse, a pesar que hace poco que asumió como presidente partidario.
Sin candidatos propios que le permitan discutir de igual a igual con el PRO en la Provincia, por ahora siguen fortaleciendo acuerdos con Joaquín De la Torre y Jorge Macri. Mientras tanto, Gustavo Posse espera para arrancar, nuevamente, con la “ambulancia” y cargar a los heridos que dejen en el camino las disputas que ya se observan en todos los niveles.
“Seguro que si Facundo Manes dice “quiero ser gobernador” la discusión se termina y sería el PRO y la Coalición los que tendrían que meditar a quien presentan. Pero eso no está en discusión. Facundo es candidato a presidente o sigue como diputado”, aclararon tres fuentes cercanas al neurocientífico.
Sin embargo, también aclaran que “no está diciendo si no soy presidente me voy a casa. No. Está mucho más reflexivo, sabe que la política tiene otros códigos que él no maneja pero no sale a tirar tiros como al principio”, se entusiasman porque creen que con su aprendizaje y nueva tolerancia no tiene techo, “hasta que se le salga el fusible de nuevo”, se rie el confidente.
Silencioso, Martín Lousteau volvió a contactarse con sus antiguos aliados de Evolución bonaerense. “Nunca dejó de hacerlo”, aclaran en su entorno. Su proyecto presidencial sigue en pie, pero también creen que todo es una gran puesta en escena para el plato principal y seguro. Ser el sucesor de Rodríguez Larreta en la Ciudad.