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Comienza el juicio por el derrumbe del boliche Beara

El hecho ocurrió en 2010. Allí perdieron la vida dos mujeres y más de 50 personas resultaron heridas. Hay 18 acusados entre empresarios, exfuncionarios y policías.

Pasaron 11 años y 5 meses desde aquel fatídico hecho cuando el 10 de septiembre de 2010, en el boliche Beara del barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, los exintegrantes del grupo “Ráfaga” llevaban adelante un recital y el entrepiso del local colapsó por la cantidad de gente y los saltos, derrumbándose sobre la planta baja. Producto de ello fallecieron Ariana Beatriz Lizarriaga (21) y Paula Leticia Provedo (20) y más de 50 personas resultaron heridas.

Aquel episodio dejó en claro que la negligencia y corrupción que quedó al descubierto luego de la tragedia de Cromañón no se había desarticulado por completo o no se había aprendido nada de aquel suceso que se cobró la vida de 194 personas. Beara había sido habilitado como restaurante, local de eventos privados y despacho de bebidas pero no como boliche. 

A más de una década del suceso, el Tribunal Oral en lo Criminal 7 dará inicio al debate oral esta mañana. El juicio se llevará adelante todos los lunes y miércoles ante los jueces Gabriel Vega, Gustavo Alterini y Alejandro Noceti Achaval y el fiscal Oscar Ciruzzi. Está previsto que se desarrolle de manera virtual y por un lapso de unos cuatro meses.

Entre los implicados están los responsables del boliche y del local de al lado, Juan Carlos María Yun, Agustín Dobrila e Iván Andrés Fliess, socios en la empresa “El Viejo Sabio S.A.”, que explotaba comercialmente Beara y también el local “Caramel”. Los tres están acusados por los delitos de “homicidio culposo agravado por el número de víctimas en concurso ideal con lesiones culposas y leves y cohecho activo en concurso real”. Esa última imputación incluye el presunto pago de coimas de su parte para lograr la habilitación de Beara.

También deberán responder Leandro Camani y Matías Pantarotto, ambos gestores de “El Viejo Sabio”, quienes se ocuparon del trámite de habilitación y de los presuntos pagos, acusados por los mismos delitos que los socios. Asimismo el maestro mayor de obras Gustavo Amaru, quién dio el aval para la habilitación, imputado por los homicidios y las lesiones así como también por el delito de “falsedad ideológica de documento público”. 

El co-organizador del recital de aquella noche Maximiliano Fratino está considerado entre los responsables por las muertes y heridos.

Por otra parte, el ex responsable de la Dirección General de Habilitaciones y Permisos del Gobierno de la Ciudad, Martín Diego Farrell, llega al debate acusado de los delitos de homicidio culposo agravado por el número de víctimas en concurso ideal con lesiones culposas y leves y cohecho pasivo en concurso real. Se trata del funcionario que intervino directamente en la habilitación. Con respecto al ex director de Habilitaciones Especiales Pablo Damián Saikauskas, los delitos únicamente alcanzan al local Beara. Misma situación enfrentan el ex jefe del Departamento de Esparcimiento, Norberto Cassano; el arquitecto responsable de Verificaciones y Habilitaciones, Isaac Rasdolsky, y el inspector del Área de Esparcimiento, Carlos Gabriel Mustapich. 

En otro orden, la ex directora de Fiscalización y Control del Gobierno de la Ciudad, Vanesa Ileana Berkowski, está acusada por el delito de “incumplimiento de deberes de funcionario público”, por no haber fiscalizado la situación.

El encargado de Beara Agustín De Gracia quien le pagaba a los policías las coimas, está imputado como partícipe de cohecho activo. En tanto el comisario de la Policía Federal Argentina Rodolfo Cabezas, y los integrantes de esa fuerza Gustavo Flaminio, Luis Acosta y Julio González fueron considerados responsables por los delitos de “homicidio culposo agravado por el número de víctimas; lesiones culposas graves y leves; y cohecho pasivo”. De acuerdo a la acusación, los cuatro recibieron sobornos mensuales entre 2007 y 2010 por parte de los dueños de los locales Beara y Caramel.