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El temor que el peronismo le sigue teniendo a Máximo Kirchner

A diferencia de los intendentes del PRO, el peronismo de la Provincia de Buenos Aires no ha emitido un documento público en respaldo de las negociaciones del presidente Alberto Fernández y el FMI. Las razones por las cuales no lo hacen.
Foto: TELAM
Foto: TELAM

Hubo un episodio que pasó casi desapercibido para la opinión pública. Fue la semana pasada, en la que los intendentes del PRO de la Provincia de Buenos Aires se reunieron y emitieron un comunicado en apoyo a un acuerdo entre la Argentina y el FMI. No lograron el acompañamiento de los radicales, siempre temerosos de ser considerados de "derecha", tal cual lo describe brillantemente Juan Carlos Torre en su libro "Diario de una temporada en el Quinto Piso". 

El mensaje de los intendentes PRO bonaerenses no fue muy preciso en términos económicos y sólo pidieron que los alcances del acuerdo no afecten a los ciudadanos bonaerenses. Nada para una reunión de más de veinte dirigentes políticos con gran protagonismo político. Sin embargo, ese vago documento dejó al descubierto que el peronismo no dijo nada oficial con respecto a la negociación con el FMI y el presidente Alberto Fernández, ni tampoco les pidió a sus legisladores que aprobaran el entendimiento con el organismo de financiamiento internacional. 

Consultados varios jefes comunales del kirchnerismo peronista, sólo uno aceptó la invitación. Como todo fue en off, se respetará también la reserva de la fuente. Pero este referente del peronismo, que suele hablar con todos los sectores involucrados en el "frentetodismo", aceptó que "no hubo ningún documento. Sólo expresiones personales, pero nada más". 

"Es que si alguien dice de armar un documento, directamente desautorizamos al presidente del PJ provincial, que es Máximo Kirchner... Y si se hace eso, chau, tiene otra excusa para seguir ofendiéndose. Entonces, hacemos como que no pasa nada, pero pasa", graficó un experimentado asesor presidencial que ha sabido estar en las mesas que hoy conduce el hijo de los dos presidentes. 

Hay reuniones, encuentros y hasta fotos que certifican la continuidad de cierta armonía, como la que se tomaron, hace diez días, Juan Zabaleta y Wado De Pedro. Ambos tienen profundas diferencias pero hoy coinciden en que la renuncia a la presidencia del bloque del joven Kirchner no fue lo que necesitaba el gobierno en estos momentos.

De todos los actores de primer nivel del Frente de Todos, el único que expresó su apoyo a un cierre positivo en la negociación con el FMI fue Sergio Massa, otro de los que no pudo convencer al diputado nacional que no renuncie a la conducción del bloque. Cuando el gobernador Axel Kicillof se expresó, lo hizo más para criticar al gobierno de Mauricio Macri que en acuerdo con las negociaciones encaradas por Martín Guzmán, el ministro de Economía que está en la mira de Massa y los Kirchner. 

Para su desconsuelo, quienes tendrían que apoyarlo con fuerza, tampoco se muestran muy empáticos con él. Saben que deben "bancarlo" porque su salida abriría un hueco imposible de llenar por el presidente tal cual él pretendería. Pero quienes estuvieron en la tarde del temblor en la Casa Rosada, el 14 de septiembre pasado, saben que todo estaba en discusión tras la renuncia presentada por De Pedro y los ultra kirchneristas del gobierno.

Es que Guzmán, uno de los que más animados se mostraban por aceptarle la renuncia al ministro del Interior, al recibir un llamado telefónico, que todos creen que fue de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, reingresó a la reunión y se mostró mucho más amigable que cuando había tomado el teléfono. 

Desde hace varias semanas, algunos ministros volvieron a trabajar para construir una corriente no kirchnerista en la Provincia de Buenos Aires y en el resto del país. Para esto consultan a gobernadores e intendentes. Con alguna duda, fundamentalmente sobre la voluntad presidencial, que no existe, porque "no quiere ser él quien rompa el Frente", los jefes provinciales miran de reojo y hacen cuentas sobre si les conviene o no. 

Creyentes en las matemáticas, las sumas, restas y divisiones, saben que si sucede lo último en sus distritos, más de uno tendría que abandonar su sillón para entregárselo a la oposición. En cambio, más decididos se notan los intendentes, mucho más después de la renuncia de su presidente partidario a la conducción del bloque legislativo. 

"Todavía no hay nada. No hay ni fecha ni anuncios ni integrantes. Hay una idea, pero sabemos que todo puede volar por el aire porque no hay marco para la competencia interna. Es ruptura o nada, entonces, quedamos en nada", sostienen.

Las internas que habrá en el Partido Justicialista bonaerense el mes próximo, que el propio Máximo Kirchner quiso evitar haciendo las consultas pertinentes, darán la pauta sobre lo que viene. En los 135 municipios de la Provincia se elegirán las autoridades partidarias y, de acuerdo las negociaciones que se produzcan, se sabrá si hay pelea o no.