La cumbre de JxC ofrece un guiño al Gobierno por el FMI y apuesta a la institucionalización del partido
En el marco de las tensiones por el acuerdo con el FMI, y por las decisiones internas en el seno del Frente de Todos, la centralidad política pasó ayer jueves por la cumbre de Juntos por el Cambio en Olivos, el denominado "retiro espiritual". La reunión consistió en mucho más que un mirarse hacia dentro y ofreció definiciones concretas acerca de que evitarán el "default" y que, conociendo la letra chica, definirán cómo plantear el debate en Diputados, aunque lo más probable es que garanticen el quórum o terminen por abstenerse.
Lo más importante surgió hacia el interior, en concreto lo referido a la institucionalización de Juntos por el Cambio con las mesas provinciales que deben conformarse antes del mes de abril, y lo vinculado con la idea planteada por Gerardo Morales, y ratificada por el resto de los integrantes de la conducción nacional, de que los miembros fundadores sean parte de la mesa nacional, Ernesto Sanz y Elisa Carrió, además de Mauricio Macri.
También se confirmó el desembarco de Puerta y se estableció una hoja de ruta en términos de agenda proactiva de cara al futuro, con el narcotráfico como uno de los temas centrales en el marco de una emergencia de seguridad, que la oposición va a solicitar que sea declarada por el Gobierno.
Asimismo, JxC planteará en un congreso marco de la coalición, que muy posiblemente se celebre en el próximo mes de marzo, otra hoja de ruta de temas pendientes en la Argentina con la intención de retomar iniciativa política y plantear una agenda propositiva, todo ello atendiendo de manera especial a las diversas contradicciones internas del oficialismo, cuyo único objetivo fue conseguir la unidad para llegar al poder pero careciendo de un programa de gobierno, más allá de las dificultades objetivas vinculadas a la aparición de la pandemia.
Juntos por el Cambio recuperó centralidad e institucionalización, concentra la atracción política de ser una alternativa real de poder de cara al futuro, hace un guiño al "establishment" de no ser disruptiva y propondrá una agenda, cuyo núcleo duro de votantes le reclama, más activa en materia de seguridad y combate al narcotráfico, entre otras cuestiones.

