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Las grietas locales que salen a flote con la marcha contra la Corte

La marcha contra la Corte genera tensiones institucionales. Pero hay matices dentro de los tribunales federales y provinciales. Las consignas cruzadas que se verán hoy.

La marcha gestada desde el oficialismo nacional para presionar a la Corte Suprema es un hecho político que tiene impacto institucional, pues hubo agite desde el entorno del poder del Frente de Todos. Pero hacia adentro de tribunales y, mucho más en Mendoza, toma matices distintos y saca a flote otras grietas, visiones y pujas de poder.

El hecho simbólico de que pidieran custodia particular para el edificio de Tribunales provinciales marca algo de esa impronta: la marcha original apunta a la Corte de la Nación, pero en la versión vernácula de la manifestación buscan darle un giro hacia el poder construido por Cambia Mendoza, en particular por el exgobernador Alfredo Cornejo alrededor de la Justicia mendocina.

Pero hay más curiosidades. La agrupación Justicia Legítima es una de las promotoras de la protesta y la Corte local tiene un integrante fundador de esa organización, Omar Palermo, aunque políticamente su visión es minoría en el máximo tribunal. 

La grieta se notó en la previa. La Asociación de Magistrados emitió un duro comunicado ayer, repudiando la marcha y manifestando su preocupación por ese hecho. "Actos de esta naturaleza, inapropiados y riesgosos, debilitan la institucionalidad", dijeron en el comunicado que fue firmado de manera institucional por la presidenta Silvina Furlotti y el secretario Norberto Godoy. El mensaje no tuvo unanimidad en la Asociación y menos en Tribunales. Hubo jueces que votaron en contra, como Sebastián Sarmiento, y otros jueces y juezas que se ofuscaron en el primer día de trabajo luego de la feria. Muchos, incluso, están en contra de las dos cosas: no adhieren a la marcha, pero repudian el mensaje crítico de la "corporación". 

La máxima puja se da en la Suprema Corte, donde la tensión había llegado a puntos de difícil retorno pero que tuvo distensión el noviembre del año pasado, con la elección de Dalmiro Garay como presidente, tras negociaciones y pactos para evitar el derrape total. Los dos bloques, formados por Garay, José Valerio, Pedro Llorente y Teresa Day, por un lado; y Omar Palermo, Mario Adaro y Julio Gómez, por otro, solo acordaron una tregua para que el papelón no sea mayor tras la exposición pública de sus diferencias. 

La marcha no genera preocupación de fondo y descuentan que habrá un "cruce de veredas" para tratar de virar la protesta hacia lo local. Es real que la puja de poder existe y que el oficialismo político ha construido desde 2015 un esquema de capilaridad en todo el Poder Judicial. En el Ministerio Público y en los juzgados; incluyendo la Corte como premio mayor.

"Lo que llaman avance, en realidad es gestión y reformas. Eso es lo que hizo Cornejo", defienden los allegados al exgobernador.  "Hay diferencias que van desde la mirada sobre el funcionamiento de la justicia a nivel operativo, y la concepción ideológico-jurídica", explican quienes no están de acuerdo con la gestión de Tribunales. Organizaciones que presentaron oposición al gobierno de Mendoza, como Xumec, adhieren a la marcha pero con el doble discurso nacional y local. También jueces y juezas que se manifestaron en contra de las reformas implementadas por el exgobernador. 

El problema es el aire enrarecido y la generalización. El discurso bravucón para atacar a la Corte nacional esconde intereses particulares de los impulsores de la marcha (que hasta tiene que ver con causas judiciales puntuales) y envuelve a toda "la justicia". Pero puertas adentro los problemas son mucho más complejos.