La marcha del 1F, con mucho ruido y pocas nueces
Con epicentro en el palacio de Tribunales pero con diferentes marchas en todo el país, distintas organizaciones políticas, sindicales y de derechos humanos se manifestarán a las 18 horas para exigir lo que se dio a conocer como lawfare. Además exigirán la reforma del Poder Judicial. Durante la movilización los convocantes leerán un documento. Recordemos que la propuesta de reforma enviada al Congreso por el poder ejecutivo tiempo atrás quedó con media sanción y no logró avanzar y fue la propia vicepresidenta la que dijo que no era la reforma que ella quería.
Si bien desde el Gobierno intentaron mantenerse distantes de la convocatoria, en las últimas horas el presidente Alberto Fernández durante una entrevista al canal C5N se refirió a la misma como “ una expresión ciudadana”. En tanto miembros de su Gobierno como Jorge Ferraresi, Juan Martín Mena, Cristina Caamaño, Aníbal Fernández expresaron su apoyo a la convocatoria.
Entre los convocantes están el juez Juan Ramos Padilla que se mostró muy crítico con el mismo poder judicial que él integra. También el dirigente Luis D’Elia, Hugo y Pablo Moyano, como así también Hebe de Bonafini.
No es la primera vez que se busca ir contra el Máximo Tribunal, ya lo hizo el fallecido presidente Néstor Kirchner cuando en cadena Nacional en 2003 a poco de asumir, pidió al Congreso alguna herramienta del juicio político contra algunos miembros del máximo tribunal, pertenecientes a la y famosa “mayoría automática" del menemismo.
En aquel discurso pronunció: ”Pedimos con toda humildad, pero con coraje y firmeza, que los señores legisladores, que el Congreso de la Nación, marquen un hito hacia la nueva Argentina preservando a las instituciones de los hombres que no están a la altura de las circunstancias".
Esas palabras derivaron en renuncias y juicios políticos y un cambio a la hora de la selección de magistrados de la Corte a través del decreto 222/03.
Tiempo más tarde se redujo la cantidad de miembros en la Corte de 9 a 5 y durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se impulsó la democratización de la justicia sin suerte y desde allí a la fecha cada propuesta ha ido fracasando.
En mayo de 2021 un grupo de juristas entre ellos, Lucila Larrandart, Eduardo Barcesat, Carlos Rozanski y el ex miembro de la Corte Raúl Zaffaroni pidieron el juicio político de Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda tras el fallo a favor del gobierno de la Ciudad en la disputa que mantenía con el gobierno nacional por la presencialidad en las escuelas. Algo que no prosperó pero que a todas luces generó ruido y que el tema estuviera en el tapete.
La marcha que se realizará este martes puede mirarse desde diferentes lugares y así llegar a la conclusión que la grieta está más presente que nunca y finalmente todo se politiza como se judicializa en Argentina. Ese lazo entre dos poderes es tan fuerte que cada gobierno que llega busca reformar la justicia para hacerla a gusto y piacere por más buenas intenciones que tengan pero hasta ahora sin lograrlo. Quienes marchan hoy dicen buscar una democratización de la justicia y quienes critican la marcha de hoy y convocan a una el 3 de febrero hablan de defender las instituciones y la independencia judicial. Varias asociaciones como la de magistrados, fiscales entre otras vieron con preocupación la marcha de hoy y lo expresaron a través de sendos comunicados. En el medio están los judiciales que critican una y otra marcha y se muestran neutrales sin adherir a ninguna y asegurando que es necesario “mejorar la justicia mediante un plan estratégico”.
Mientras tanto los jueces de la Corte saben que al día de hoy es muy difícil que prospere un juicio político en su contra porque no existe nada que pueda sustentar lo que vienen diciendo desde algunos sectores. Puede gustar una sentencia o no pero esta ajustada a derecho, no se ve un mal desempeño. Y además es muy complejo que el congreso pueda ponerse de acuerdo para lograrlo sobre todo con una oposición que no está a favor de esta marcha por lo tanto no votaría jamás ni le daría un triunfo al oficialismo. Porque en este país nos acostumbramos a que haya mucho ruido, que seguramente la marcha de hoy lo conseguirá pero pocas nueces, porque las condiciones no están dadas para una reforma profunda, al menos por ahora.
