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Justicia sin imparcialidad no es justicia

Los argentinos merecemos una justicia imparcial e independiente y que quienes delinquen paguen sus culpas. Por el bien de nuestro amado país, de nuestros hijos y de todos los argentinos que trabajamos en pos de la transparencia y el bien común, así lo afirma la senadora nacional María Belén Tapia.
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En la última sesión especial del Senado de la Nación, el oficialismo en soledad, no sólo desoyó un fallo de la Corte Suprema de Justicia, quedándose con el lugar de la segunda minoría en el Consejo de la Magistratura, sino que cometió otro gran atropello al nombrar al juez Marcelo Bersanelli en la Cámara Federal de Comandante Luis Piedra Buena de la provincia de Santa Cruz. Exponente orgulloso de la “justicia militante”, antiguo funcionario kirchnerista y familiar de los Kirchner, quien actuó en más de una causa como abogado de la vicepresidente. Como ciudadana y senadora de la Provincia de Santa Cruz, soy conocedora de
la triste realidad que vivimos día a día, donde la justicia no existe por la intromisión permanente del poder político en el sistema judicial, es por ello de inmensa gravedad institucional lo acontecido.

La mirada que hace el Senado prestando o no el acuerdo a los jueces propuestos por el Ejecutivo, es política. En ese contexto, además de los requisitos que establece la ley y los procedimientos del Consejo de la Magistratura, cobra una especial importancia, la máxima tal vez, la garantía de imparcialidad de cada postulante. Porque la instancia judicial es nada más y nada menos que la “última instancia”, de la que dependen la vida, la libertad y el patrimonio de los argentinos. Si, en el famoso decir de Ulpiano “lo justo” es “dar a cada uno lo suyo”, son precisamente los jueces quienes deciden eso. Hoy, todos los argentinos, de cualquier sector político, somos conscientes del complejo entramado que existe entre el poder y la justicia, y de la urgente necesidad de transparencia e imparcialidad que se necesita en esa relación.

Cuñadas, Alicia Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner

Como dice Cristina Fernández de Kirchner: “La cuestión judicial en la cual estoy implicada, porque me han implicado, es un típico caso de Lawfer, de manual”. Con la misma mirada, lo que votaron los 37 senadores al nombrar a Bersanelli es el mismo caso, del mismo manual, con la finalidad de cooptar la Justicia militante al servicio del poder y así garantizar su impunidad. Lo que hicieron en Santa Cruz con Lázaro Báez, potenciado a nivel nacional, lo están haciendo con la Justicia con la reforma de la Corte Suprema armándola a su medida. Bersanelli siempre tuvo estrechos vínculos de parentesco con personas del poder a nivel nacional y provincial, vinculados al kirchnerismo.

Candela García es la madre de sus hijos, primos hermanos de los nietos de la vicepresidente; su hermana, Rocío García es diputada provincial y exministra de salud y ambiente de Santa Cruz, fue pareja de Máximo Kirchner en la época en que Bersanelli cumplía funciones para el gobierno de Alicia Kirchner. Bersanelli y Máximo fueron concuñados. Virginia García, excuñada de Bersanelli y Máximo, senadora nacional mandato cumplido por Santa Cruz, quien actualmente dirige la DGI (Dirección Nacional
Impositiva), es la encargada de la recaudación de los impuestos de todo el país y tiene la injerencia, por vía judicial, sobre la libertad y el patrimonio de los argentinos. María Belén García, también excuñada, es actualmente Ministra de Desarrollo Social de la Provincia de Santa Cruz. La Cámara que le dieron a Bersanelli tiene entre sus competencias la materia penal tributaria, lugar estratégico para ponerlo. El entrelazamiento de parentescos y de cargos es evidente y siniestro. Ocupan y han ocupado en todos los niveles del gobierno nacional y provincial, cargos dentro del poder ejecutivo y legislativo. Es evidente que a la familia le estaba
faltando la pata judicial, y hoy ya la tienen. No por nada la frase “Vamos por todo”.

Abuela, Cristina Fernandez de Kirchner y su familia

En la audiencia pública del Senado del 5 de julio pasado, Bersanelli mintió, como consta en la versión taquigráfica, ya que dijo: “no fui abogado de Cristina –en ese entonces senadora- sino que simplemente actué de manera circunstancial como tal, debido a la situación familiar de entonces”. Lo que no dijo, es que eso sucedió más de una vez, y en más de una causa. Y también agregó: “para mí, hubiera sido un honor ser su abogado”. Esta cuestión de que Bersanelli pueda ejercer como juez con parcialidad, no es
una suposición, ya lo demostró en el pasado y a cada momento. Cuando no hizo lugar al requerimiento de jubilados santacruceños que reclamaban sus derechos y falló en favor del kirchnerismo e incluso escrachando a quienes reclamaban sus justos derechos. Otro caso, fue el nombramiento propuesto por Alicia Kirchner, de Fernando Basanta en el Tribunal Superior de Justicia, quien no cumplía los requisitos mínimos exigidos para el cargo. Pero Bersanelli, obediente a los k, no hizo lugar a la medida cautelar que solicitó a la Legislatura abstenerse de votar dicho nombramiento.

En la sesión del pasado 8 de septiembre, en Santa Cruz, se nombró un juez de manera corrupta, callando las voces disidentes, inclusive se le negó la palabra al presidente del bloque UCR y se violó el derecho a la libertad de prensa, prohibiendo el ingreso del periodismo. Basanta, al día siguiente y en tiempo récord, tomó juramento y estrenó despacho. Lo que hacen en Santa Cruz,
lo están haciendo en toda la Argentina. Lograr que la justicia sea funcional a los planes de su poder y así lograr la impunidad K. Hoy vemos, a través de los medios de comunicación, los detalles de las causas judiciales de Cristina y cómo toda su familia se ve implicada en la trama. Por eso, es necesario hacer algunos paralelismos y “medir con la misma vara”, como dice la vicepresidente, así como en su defensa argumenta la imparcialidad de quienes la juzgan, presentando las fotos del juez Giménez Uriburu y el Fiscal Luciani en un partido de fútbol 5 en Los Abrojos, ¿Qué pasaría si se aplicara el mismo criterio para el nombramiento de Bersanelli?

En los mismos medios y en las redes de Cristina la vemos acompañada de Bersanelli, que incluso por momentos oficia de abogado, camarógrafo y secretario personal. ¿Cuántas fotos de partidos de fútbol, de asados, de cumpleaños, de vacaciones familiares, de asistirla en tribunales y quién sabe de cuántas situaciones más, podríamos encontrar como prueba de falta de
imparcialidad del exconcuñado de Máximo? Sin justicia independiente no hay libertad, igualdad, república, ni democracia. Para aquellos que apoyan este nombramiento, que apoyaron la reforma de la Corte, la trampa de tener una banca más en el Consejo de la Magistratura y que ahora gustan de pasearse por la Basílica de Luján, convirtiendo una misa tan significativa, en un triste acto político, que vuelan a Roma a sacarse selfies con el Papa Francisco, quisiera recordarles una frase que el propio Bergoglio, del cual ahora son devotos, repite con frecuencia, y que pertenece a San Agustín: “Un Estado sin Justicia... es una banda de ladrones”. 

Senadora Nacional María Belén Tapia

* María Belén Tapia, senadora nacional por Santa Cruz.