Máximo Kirchner no soporta más a Alberto Fernández y le volvió a hacer un fuerte reclamo
Este sábado, Máximo Kirchner volvió a presentarse para reclamarle al presidente de la Nación, Alberto Fernández, que atienda su reclamo, por lo menos, para encarar el futuro año electoral con la decisión que pretende su madre, Cristina Fernández de Kirchner, al reclamar que las decisiones dejen de ser tomadas casi en soledad por el mandatario.
Al participar del Encuentro Nacional de Salud convocado por el ministro de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, en Gualeguaychú, el hijo de los dos presidentes no lo trató de aventurero como lo hizo en la anterior oportunidad pero sí le pidió a Fernández que amplíe la mesa política que toma las decisiones en el Gobierno nacional, como si su madre no influenciara y el ministro de Economía, Sergio Massa, al cual el joven Kirchner apoya fuertemente, tuviera un plan aportado por el presidente y no uno absolutamente consensuado con la vice, como el que está ejecutando, más allá de algunas particularidades.
Massa no habla tanto con el presidente como sí lo hace con Cristina Fernández de Kirchner antes de cada anuncio. Quizás porque lo que él propone esté más próximo a lo que planteaba Fernández a través de Martín Guzmán o para aplacar las quejas que siempre surgen del Instituto Patria, no se puede decir que el ministro de Economía “se corta solo” o trabaja sin conversar con el propio Máximo Kirchner.
El problema del jefe de La Cámpora no es otro que Fernández. No lo soporta, no lo quiso y siempre fue de la idea de tomar las riendas del Gobierno directamente, cuestión que fue desechada por su madre y el actual ministro de Economía.
En el discurso que dio en Gualeguaychú, el presidente del PJ bonaerense utilizó palabras como “si se puede” y consideró que “el cambio somos nosotros” para detallar, luego, lo bien que se vivió en el período 2003 – 2015, sin contemplar lo más importante. El esfuerzo realizado dos años antes con la ruptura de la convertibilidad y el gobierno de Eduardo Duhalde, a quien nunca nombra a pesar de haber sido quien decidió que Néstor Kirchner lo reemplazara. De hecho, el primer kirchnerista heredó el ministro que reemplazó a Jorge Remes Lenicov luego de la gran devaluación posterior al 2001, Roberto Lavagna.
Máximo tampoco cree, como lo hace su madre, que el actual sea un Gobierno propio, a pesar que forman parte de las principales áreas del poder y sus dirigentes aliados formen parte de todos los ministerios en lugares de relevancia.
Tan es así que Kirchner dijo que “nos da tristeza tener el país como lo tenemos, mucho más luego que supimos entre 2003 y 2015 que era mentira que no se podía”.
"Basta de ir para atrás, démonos la oportunidad de volver a soñar, incorporemos más sectores de la sociedad. No importa el nombre y apellido, porque lo que importa son las ganas que tenga el pueblo de afrontar lo que haya que afrontar para volver a tener una patria libre, justa y soberana", dijo Kirchner.
En un nuevo mensaje directo, aunque no habla con el presidente sino que le manda mensajes en cada discurso que brinda, subrayó que “no necesitamos mesas tan chicas para problemas tan grandes, necesitamos mesas cada vez más grandes, más participativas, que integren. Y entender en la discusión y el debate que no todos tenemos por qué pensar igual, pero sí siempre con la responsabilidad de encontrar un punto de acuerdo".


