La indigencia golpea la puerta de los empleados municipales, pero nadie dice nada
Uno de los momentos más tensos de la reunión entre Axel Kicillof con los intendentes y ministros de su propio espacio político la semana pasada, en su residencia de gobernador, fue cuando los jefes municipales le reprocharon los aumentos programados para los empleados estatales bonaerenses porque ellos no pueden igualar los valores de los sueldos de los trabajadores municipales.
El episodio surgió en medio de un educado pero firme reclamo que le realizaban los intendentes al gobernador por fondos nacionales que ellos consideran que no llegan como corresponde a las comunas que administran. En ese momento fue que Kicillof les informó que conoce minuciosamente los recursos con los que cuentan y que la mayoría de los quejosos tienen resguardados en plazos fijos que contienen, en promedio, recursos para pagar medio año de sueldos.
Lamentablemente, los municipios no oficializan los salarios de sus trabajadores y los gremios que dicen representarlos tienen una extraña y quizás extrema relación de dependencia con sus jefes, en este caso, los intendentes. Al actuar en muchos casos como un seguro de desempleo encubierto porque las funciones de los empleados son más que difusas, el derecho al reclamo queda diluido hasta la mínima expresión.
Por eso es que Rubén "Cholo" García, dirigente gremial ultrakirchnerista de Avellaneda no brinda la información requerida a pesar de conducir la Federación de Sindicatos Municipales de la Provincia de Buenos Aires, que despojó de la mayoría de los gremios distritales a la que conducía históricamente Alfredo Atanasoff. "El encargado de estadísticas está de vacaciones y esa información sólo la tiene él", le dijo a MDZ cuando se le preguntó.
Los salarios suelen iniciarse con un básico que no supera los $12.000 pesos y desde ahí se suman conceptos no remunerativos, premios y otros conceptos que hacen que los trabajadores municipales perciban, a fin de mes, alrededor de $55.000 pesos. A estos se les puede agregar horas extras, siempre dadas por estricto orden de relación personal y alejada del mérito. Los concursos para ingresar a cualquier empleo municipal son inexistentes y todo se hace por el favor a tal o cual persona, dirigente o familiar.
Por eso tres directores municipales de comunas del oeste y sur del Gran Buenos Aires se quejaron directamente a este periodista por el nivel salarial. No quieren exponer a sus jefes, con los que, como ya dijimos, tienen relación directa y hasta de amistad, pero ya no pueden seguir con ese nivel de ingresos que en algunos casos no supera los $120.000 mensuales.
Antes, cuando no todo estaba bancarizado y las regulaciones oficiales eran más laxas, era habitual la existencia de un sobresueldo efectivo dado en mano como "premio" por el secretario de cada área o directamente por el intendente para todos sus funcionarios que deben tener gastos extra curriculares para hacer política. Eso no existe más, o disminuyó considerablemente. Entonces, ya todos trabajan bajo protesta y el nivel de compromiso es casi inexistente. Este es el otro problema político que tienen los jefes territoriales para conseguir lealtades más duraderas.
Los concejales también ingresaron en este tobogán de ingresos. Al estar sus sueldos atados a cinco sueldos municipales básicos, en las localidades donde más atrasados están los salarios municipales básicos, como José C, Paz apenas supera los $100.000 pesos de bolsillo. Los que mejores ingresos tienen apenas doblan estos valores, que son muy buenas dietas comparadas con otros trabajos más fuertes y activos, pero que con los gastos y demandas de quienes los rodean siempre tienen que estar atentos a otros ingresos no siempre registrados, lo que también los ata a las demandas de quienes los financian.
En el interior bonaerense esto es más dramático. Los promedios de ingresos no son mayores a los $37.000 pesos, algo que ratificó el dirigente gremial municipal de Vicente López, Víctor Pirillo. "Ahora algunos municipios brindan aumentos de casi 100%, pero es porque estaban atrasadísimos. Con eso apenas llegan a los que ganan en otros lugares".
Las nóminas salariales de todos los municipios se divide entre los empleados registrados formalmente, que hoy casi el 70% de los trabajadores son contratados mensualizados o directamente monotributistas. Estos oscilan con ingresos de $20.000 a $80.000 pero sin vacaciones, beneficios sociales y tampoco aportan al Instituto de Previsión Social, IPS, con lo cual la financiación del organismo cada vez se pauperiza más.
Con estos valores los trabajadores y empleados municipales de la provincia de Buenos Aires oscilan entre la indigencia y la pobreza. Solo por conceptos adicionales un 35% supera el mínimo vital y móvil dispuesto por el Gobierno nacional pero todo se nutre de adicionales y conceptos casi "anabólicos" para llegar un valor superior a los $50.000 pesos mensuales.

