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El Che Guevara, como nunca lo contaron: "Un idealista en un mundo sin ideales"

La vida del argentino que terminó como revolucionario en Cuba y encontró la muerte en Bolivia contada por uno de sus amigos íntimos, quien compartió la intimidad de la familia Guevara antes que la épica le ganara al personaje.

El Che lo llevó en sus hombros para que sus zapatos nuevos no lastimasen sus pies durante toda la extensa excursión a las sierras. Años más tarde, él iría a sus dos velorios separados por casi veinte años para despedirlo. Así era Ernesto, o los Guevara, según la memoria intacta de Horacio “Chacho” Ferrer, un cordobés de mirada calma y tono socarrón que se crió con el político y guerrillero argentino más famoso de la historia moderna y quien por primera vez le recomendó leer a un desconocido autor: Sigmund Freud. La vida y la revolución cubana los separó más allá del escueto vínculo epistolar de la época, las familias siguieron entrelazadas y el recuerdo del afecto que ambos tuvieron se mantiene vigente. Uno tomó un país para terminar una dictadura financiada por Estados Unidos e instaló la revolución que se presentó como el símbolo del cambio permanente y que duró medio siglo, el otro estudió medicina y se determinó una figura rutilante en el mundo del psicoanálisis. 

El Che intentó exportar el socialismo fracasando en África y América, ninguneó la política universitaria y encontró un continente oculto en un viaje junto al Osvaldo “Petiso” Granados, donde lo único que buscaban era dinero, trabajo y en la medida de lo posible, contacto con las mujeres. Chacho Ferrer compartió el barrio, los partidos, las tardes y las noches en lo de Guevara, donde el cariño y la visceralidad a la hora de discutir eran dos ingredientes infaltables. Un papá que juraba que mataría a Perón con el revólver en la mano generando carcajadas, una madre dura y mimosa, una banda de hermanos incondicionales entre sí y un rasgo en común entre todos: la pasión por debatir y la búsqueda de corregir lo que a su juicio eran injusticias. Chacho se sentó a compartir un rato de su vida con MDZ.

- MDZ: Vamos a hablar de ese Che que no se conoce tanto
- Ferrer: Todo lo que sea hablar del Che y no disfrazarlo de héroe y admitirlo como un político y como una persona que se jugó la vida por sus ideales, nos guste o no nos guste, porque en sí no hubo nada económico que lo llevara a hacer lo que hizo. Ni los hijos tienen beneficios, ni siquiera políticos, todos trabajan, todos. 

- MDZ: Un idealista.
- F: Un idealista en un mundo que se están acabando los ideales.

- MDZ: ¿Qué es lo primero nítido que te acordás del Che?
- F: De que era una casa, era por cierto, muy divertida. Una casa muy fuera de lo común, donde uno podía ir a quedarse un mes y nadie se daba cuenta que no había estado o alguno de los hijos podía estar tres meses en casa y tampoco nadie se daba cuenta que se había ido.

MDZ: Un papá y una mamá particulares.
- F: El viejo era profundamente antiperonista, decía que iba a matar a Perón, pero siempre charlatán y muy cariñoso, un tipo bárbaro, mientras Celia leía filosofía. De hecho, mi primer contacto con Freud es gracias al Che que me prestó un libro, eran open minded. Que nadie sabía que estaba el otro.

MDZ: No peronismo entonces.
- F: No, anti peronismo, anti clerical, anti ejército, anti pensamiento dirigido, todo heredado de la guerra civil española, mi padre había sido miembro del movimiento de la Reforma Universitaria. Claro, de absolutamente antiperonista.

- MDZ: Y ese Ché que era tan chico, ¿cómo veía eso?
- F: En el antiperonismo vivido no había vivido todavía la lucha social. Mi problema de él se paraba ahí porque todos mirábamos más a lo que había sido la Segunda Guerra Mundial. El nazismo, el franquismo, el fascismo. Eso era terrible que se expandiera por América.

MDZ: ¿Qué es lo que lo transforma?
- F: El pase por Bolivia, a dedo, las minas. Tenían mil personas sin un médico, un enfermero. María Elena Walsh decía que aquel que dice que todo tiempo pasado fue mejor, no fue mujer ni trabajador, un mundo profundamente desigual.

MDZ: ¿Cómo era ese ámbito universitario donde él se forma?
- F: Había de todo, liberales, troskos, nazis, eran un ambiente muy variado.

MDZ: ¿Cuándo se despierta el Che político?
- F: En ese ámbito no se metía, yo estaba en lo que después fue Franja Morada, el Che nunca tuvo actuación política, consideraba que era algo de chicos de mamá, sin posibilidad de cambio.

MDZ: ¿Cuándo se encuentran los Ferrer con los Guevara?
- F: Cuando el Che enferma y lo tienen que tratar, se vinieron a Alta Gracia para que mi viejo pudiera atenderlo, que era especializado en pulmones. En ese momento habían cosas para aliviar un poco el asma durante una ataque, pero no muchas más.

MDZ: Estuviste en el velorio del Che casi veinte años antes de que muera el Che. 
- F: El Che es herido cuando desembarcan, él tenía una caja de medicina, de pinzas, le disparan y la bala pega en la caja de acero y lo roza. El tiro lo lastima y cayó sangrando y todos pensaron que había muerto. Yo fui con mi madre al velorio del Che a saludar a Celia, la madre. El padre no creía, habían pasado dos o tres días y el papá insistía con que no creería en nada hasta que no le mostrasen el cuerpo de su hijo. Lo negaba porque….lo negaba y se acabó. Luego a los días llamaron de la embajada para decir que el médico argentino Che Guevara estaba rumbo a la lucha a Sierra Maestra. 

MDZ: ¿Era más cabeza o más corazón? ¿Más garra, más simple o más intelectualidad?
- F: Era muy intelectual, muy libre pensador. Un ser muy libre, un ser muy libre, vivir para pensar, para buscar cosas nuevas, para pensar, digamos, en el fondo tímido que no le gustaba nada de lo que fuera social. Si se trataba de una familia, nadie tenía derecho de propiedad sobre ninguno de los hijos. Cada uno hacía lo que se le cantaba.

MDZ: ¿Y cómo era tu vínculo siendo él más grande?
- F: Era un hermanito menor, una vez me habían regalado botas para mi cumpleaños, siempre me encantaban los caballos, pero dijeron vamos a caminar a las sierras en Córdoba y yo me puse las botas. Caminé diez cuadras y no podía más, la ampolla más chica era una bolsa de agua caliente, me subió a los hombros y me llevó toda la caminata. 

MDZ: ¿Por qué pensas que cayó en la grieta y una parte de la biblioteca lo odia?
F:  El Che Guevara tendría que haber pertenecido a una familia de derecha, claro, Argentina. Una persona que habiendo podido por relaciones de médicos y da haber tenido una posición económica muy solvente, haber trabajado muy bien, además era un tipo muy inteligente y eligió una cosa donde la plata no existe y donde la derrota era lo más probable. 

MDZ: La rivalidad con Fidel, ¿parte del mito también?
- F: No se querían quedar en Cuba, juego de egos que para nada cuando hablás con los que los conocieron al off, no es cierto. Yo lo conocía a Fidel.

- MDZ: ¿Y hoy dónde estaría parado? ¿Dónde pensé que estaría parado políticamente en esta locura de grieta?
F: Yo creo que a la derecha no, no lo veo, no lo veo candidato de Juntos por el Cambio, con Patricia Bullrich no sé, tampoco con cierta gente de pseudo izquierda.

MDZ: Claro. Capaz estaría más cerca del MST del PTS. De Vilma Ripoll. De Luis Zamora, digo, gente más idealista.
- F: Más idealista es cierto. Ahora, no se hubiera quedado quieto y tenía valor y físico admirable. 

MDZ: Chacho, gracias por tu tiempo.
- F: No, al contrario, gracias por recordar momentos muy emotivos para mí.

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