Aunque no lo nombran, Máximo Kirchner, Pablo Moyano y el peronismo reclaman por Guillermo Moreno
Delante del jefe pocos se animan a decir algo. Conocen que su temperamento le suele hacer jugar una mala pasada. Pero en varios mini grupos de las extensas mesas en las que ayer se juntaron los dirigentes peronistas de la provincia de Buenos Aires, sin que llegara hasta los oídos de Máximo Kirchner, expusieron la necesidad de que "vuelva Guillermo Moreno" para "apretar a los empresarios que nos quieren voltear".
Esta es la sensación y hasta el sentimiento de buena parte del peronismo institucionalizado, no solo el kirchnerismo o dirigentes sindicales que se ven representados en las expresiones extremas de Pablo Moyano, quien ayer se lo dijo directamente a Sergio Massa.
Matías Tombolini, el secretario de Comercio Interior que reemplazó a Roberto Feletti, quien a su vez había sucedido a Paula Español. Ninguno de ellos, como tampoco en su momento Guillermo Moreno, pudieron frenar el alza de los precios. El más emblemático de los funcionarios del Gobierno kirchnerista en la gestiones de Néstor y Cristina Kirchner tuvo que inhabilitar y cercenar las mediciones del Indec para que no se conocieran los verdaderos movimientos de los valores de los productos y la inflación de aquellos años.
La idea de que "algo hay que hacer con los precios" es ya un pedido que cotidianamente recibe el ministro de Economía, como si a él no le importara el tema. "Piensan que de verdad deja correr a la inflación para bajar el costo de la deuda corriente. Es una locura. Él más que nadie sabe que sin corregir la canasta básica de alimentos todo lo demás es inocuo", aceptó uno de sus más importantes alfiles políticos y mediáticos.
Esta idea de que "hay que congelar los precios por noventa días" se escuchan en todas las reuniones. En eso no hay grieta interna entre los ultra kirchneristas y los peronistas que dicen no tener nada que ver con el Instituto Patria. Todavía subsiste en todo el mundo frentetodista la idea que por decretos y regulaciones se puede intervenir en la ley de gravedad y ante esa situación elaboran las más extrañas propuestas.
"No ven que somos nosotros como Gobierno el que dejamos abiertas todas las indexaciones. Habilitamos dólar para la soja, el turismo, las actividades culturales... Además no intervenimos en los costos de los alquileres, que se indexan de cualquier manera porque la mayoría de los contratos se hacen de manera privada y no registrada", le dijo a MDZ un importante asesor de la vicepresidenta de la Nación.
"¿A qué llamás el método Moreno?... Si es lo que hice durante siete años de equilibrios macro, por supuesto que se puede detener la inflación", le dijo el ex secretario de Comercio Interior de la Nación a MDZ.
Durante la gestión de Alberto Fernández se volvió a intentar paliar la suba de los precios en las góndolas de los supermercados de muchas maneras, pero nunca atacando el tema central. La emisión y el gasto público. Las experiencias de los movimientos sociales yendo a los puntos de expendio barriales para verificar que se cumplieran los sucesivamente anunciados "precios máximos" no fue más que un par de días de personas con pecheras paradas en las puertas de los comercios.
Mucho menos sirvió el compromiso de los intendentes, la mayoría del conurbano bonaerense, de ser parte de dicho control a través de sus inspectores municipales. Como todo lo que provoca el Gobierno, "que hace que hace", como lo graficó un secretario de Estado, es público y notorio que los supuestos "inspectores" son los que luego pasan a fin de mes o semanalmente, según la manera de recaudación asignada, para que los comerciantes le den la ayuda por las posibles infracciones, reales o inventadas, que se puedan encontrar.
Sin embargo, son esos mismos jefes comunales que saben cómo funciona el ecosistema económico local y regional los que ahora piden a gritos un estricto control. El temor por el desmadre se empieza a mezclar con la certeza de una difícil elección en 2023.


