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Funcionarios relajados en un contexto de pandemia que parece librado al azar

Tras la aprobación de la ley que permite una reelección más, tema que era de mucho interés para los funcionarios de la provincia de Buenos Aires, ahora parece que todos se sacaron un peso de encima y nada les preocupa. ¿Realmente no está pasando nada como para no aparecer?

Es como si se hubieran sacado un peso de encima. La política en general y los dirigentes de mayor peso territorial de la provincia de Buenos Aires pusieron en modo avión sus celulares y sólo ingresan a saber las novedades dos o tres veces al día.

Después de quince jornadas a toda furia, en las que consiguieron aprobar lo que más les quitaba el sueño, el tema de las reelecciones por un periodo más, la política bonaerense cerró hasta nuevo aviso. Y ni siquiera los alarmantes casos de contagios por covid generan preocupación ni alarmas o lo que sería más conveniente, precaución e iniciativas para administrar la nueva crisis que la pandemia empieza a provocar en comercios, empresas y familias, sin que afortunadamente esto se traduzca en un colapso sanitario, por el momento.

 

La Legislatura bonaerense aprobó la reelección por un período más para los intendentes en el cierre del 2021.

Más allá de algún anuncio sobre la obligatoriedad del pase sanitario en algún distrito de la provincia, no hay ni prevención, advertencia, una mínima presencia disuasiva o campaña oficial ante las aglomeraciones que se siguen produciendo en todos los centros comerciales, sean estos a cielo abierto o cerrados, o en los centros turísticos. En ningún caso hay un límite de aforo ni conciencia empresaria ni estatal que prevengan los contactos estrechos.

“Después de la cuarentena eterna, que en los primeros dos meses se podría convalidar por el desconocimiento mundial que teníamos sobre la enfermedad, quedamos sin ningún tipo de herramienta ante la sociedad. El Gobierno, que es mi gobierno, perdió todo tipo de credibilidad desde el vacunatorio VIP en adelante. Y nada de lo que diga siquiera es escuchado”, le dijo un intendente del noroeste del conurbano a MDZ.

Días atrás, un delegado municipal recibió el siguiente mensaje de parte de un dirigente que conduce una cámara gastronómica en la región norte: “Por favor, fíjate si nos podemos juntar con el intendente para diseñar algún tipo de protocolo y medidas que nos permitan seguir funcionando con cierta normalidad para que no termine pasando lo de los años pasados que nos cerraron abruptamente”.

La falta de información, coordinación y, fundamentalmente, de decisiones aplicables de manera rápida, sencilla y entendible por todos los sectores involucrados, es uno de los rasgos distintivos de este verano bonaerense. “Es como si no estuviera pasando nada”, se queja sin encontrar respuesta un funcionario del área de Salud nacional que nota la cantidad de centros de hisopado abiertos en las últimas dos semanas y la anarquía existente en la ciudadanía que elige aislarse ante el primer síntoma y evitar colas de mediodía.

“Ni siquiera tenemos la posibilidad de unificar criterio o tener una mirada común entre el Gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires con respecto a los testeos rápidos”, se quejó la misma fuente que aún no sale de su asombro porque, anteriormente con Daniel Gollán, enfrentado a Ginés González García y ahora con Nicolas Kreplack, descreído de las políticas asumidas por su contraparte nacional Carla Vizzotti, nunca pudo ejecutarse una coordinación real y concreta en el principal área geográfica del país.

“Desde el inicio mismo de la gestión de Alberto Fernández, la provincia, a través del gobernador Axel Kicillof, fue la que marcaba las pautas sobre qué hacer en temas claves. Antes de la pandemia, con respecto a la economía y, con la llegada del covid, sobre qué medidas adoptar, la cuarentena eterna y la manera de distribuir la vacuna que quedó para La Cámpora”, se sigue quejando un jefe comunal de los que menos se escucha en los medios de comunicación pero es más que considerado por sus pares.

En el Frente de Todos coinciden que esto fue posible por el apoyo que le brindaba la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a Kicillof antes de las PASO. “Así nos fue”, remata.

Esta y otras fuentes calificadas rescataron, sin embargo, que la distribución de las vacunas fuera homogénea y que no hubiera diferencias entre oficialistas y opositores. No obstante, la aplicación de las mismas tuvo notorias diferencias entre algunos municipios y otros, aunque estos fueran limítrofes entre sí, tal cual informó este medio el día sábado.

En estricto off, especialistas del Ministerio de Salud de la Nación admiten que “es imposible saber cuantos contagiados hay. Puede haber hasta cuatro veces más de los ya localizados. Pero si seguimos con este ritmo de vacunación, no creo que se vuelva a estresar el sistema de Salud. Lo que sí hay que concientizar es a que la gente se vacune porque los hospitalizados son, en un 90%, personas que no recibieron ni una dosis porque no creen en las vacunas”.