Estado de ausencia o la constante de la violencia en manos de los otros

Estado de ausencia o la constante de la violencia en manos de los otros

La etapa de nuestra historia conocida como el «Proceso de Reorganización Nacional» o, como se suele citar, la última dictadura militar, dejó un saldo negativo en lo cultural que hoy en día se paga en violencia.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

La etapa de nuestra historia conocida como el «Proceso de Reorganización Nacional» o, como se suele citar, la última dictadura militar, dejó un saldo negativo en lo cultural que hoy en día se paga en violencia: una significativa destrucción del concepto de autoridad que degrada la calidad democrática de la vida en nuestro país.

Pero no sucede sólo en Argentina, sino que hay un notable proceso de destrucción de la idea de autoridad en toda la cultura occidental. Sin embargo, lo que ocurre en nuestro país, agita la idea de la secesión de una parte de nuestro territorio nacional.

A las marchas constantes justificadas en cuanto reclamo que se politiza y pasa entonces a ser considerado un derecho supremacista, se suma la falta de criterio político para administrar la fuerza del Estado en el mantenimiento del orden, factor esencial de la construcción democrática. Hay un escenario de violencia en manos de grupos u organizaciones que toman cuanta bandera pueda ser mostrada como reivindicativa.

El fin de semana pasado, en un corte de ruta en Villa Mascardi, provincia de Río Negro, dos jóvenes turistas —de un grupo de nueve—, fueron agredidos a piedrazos y palazos, poniendo en riesgo su vida y sin que autoridad alguna intervenga. Marcos Galderisi, uno de los agredidos, subió imágenes de los golpes que recibió, a traición según su relato, y afirmó que no hizo la denuncia porque «no vale la pena».

Los grupos autoreferenciados como «mapuches» que cortan la ruta encapuchados ejercen el control de área a su antojo, ante la pasividad de las autoridades nacionales que, de hecho, los apañan. En un tweet Galderisi indica «Así me dejaron a mí y a un amigo cuando queríamos saber por qué estaban frenando el acceso a El Bolsón. La Gendarmería no podía hacer nada y los once “mapuches” haciendo lo que querían, tirando piedrazos y pegándonos con palos en la cabeza».

Este no es un hecho de violencia aislado, ni el primero que se hace público. Los vecinos del lugar sufren de estas situaciones a diario. Sin ir más lejos, un sufrido vecino de Villa Mascardi, Diego Frutos, citó en una entrevista con la FM 99.9 de Mar del Plata: «se presentó en la Justicia Federal una querella penal contra el Directorio de la Administración de Parques Nacional que depende del Ministro de Medio Ambiente Juan Cabandie que tuvo unas desafortunadas declaraciones  en Bariloche donde hizo referencia al co-manejo del Parque Nacional con este grupo de delincuentes encapuchados que padecemos hace 4 años en Mascardi».

La destrucción del criterio de autoridad es siempre un ejercicio de arriba hacia abajo, y la historia demuestra que sólo lleva a extremos nada deseables.

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