La Gestapo de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri también preocupa a oficialistas
"¿Sabés quién habrá puesto las cámaras ahí?", le preguntó un importante referente del Frente de Todos de la provincia de Buenos Aires a MDZ en una charla informal, amistosa, en el que también repasó diferentes situaciones que atraviesa el oficialismo pero que tenía un principal desvelo por las implicancias de las filmaciones y grabaciones en el salón donde María Eugenia Vidal y sus principales funcionarios recibían a todos los actores políticos, incluidos los entonces opositores.
La pregunta estaba centrada en que nadie puede precisar desde cuándo estaba la cámara apuntando y grabando todo lo que se discutía y hablaba ahí. Todos, oficialistas y opositores, pasaban para acordar, disentir y hablar de muchos temas, no siempre habilitados para la opinión pública.
El Gobierno de María Eugenia Vidal siempre necesitó de los apoyos externos para avanzar en varias medidas ejecutadas. No sólo Sergio Massa fue su principal aliado desde el peronismo, sino que también tuvieron altísima preponderancia el grupo de intendentes "dialoguistas" encabezados por el actual jefe de Gabinete provincial, Martín Insaurralde, quien a su vez era el vocero de las inquietudes y necesidades que tenía Máximo Kirchner.
"Ni idea... La verdad que nunca supimos de las grabaciones y de las cámaras o cámara que había ahí" le confesó a MDZ una de las personas de mayor confianza de Vidal, quien está más que preocupada por este tema. No quiere ni pensar en que el expresidente Mauricio Macri estuviera detrás de todo esto, tan amante de husmear en la intimidad de otros dirigentes para saber qué pensaban y cómo actuaban aliados y opositores.
El gobernador Axel Kicillof aprovechó la situación que provocó el video y la aparición de funcionarios bonaerenses con otros de la AFI para arremeter contra el procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, impulsado por Elisa Carrió en su siempre abierto apoyo a la gestión de Vidal, aunque le discutía por algunos funcionarios en particular, como los ministros de Seguridad, Cristian Ritondo y el de Justicia, Gustavo Ferrari.
En el oficialismo y en la oposición no hay una postura unificada en ninguno de los espacios. Para el Frente de Todos, Conte Gran debería dar un paso al costado y presentar su renuncia, tal cual lo hizo, oportunamente, María Del Carmen Falco. Pero también saben que no tienen demasiados elementos para avanzar en su destitución, a pesar que sólo le falta un voto en la Cámara de Diputados bonaerense para aprobar una comisión investigadora.
Esa comisión luego necesitará de los dos tercios de los legisladores para avanzar en el deseo principal de la destitución, algo que el oficialismo no tiene. En la oposición el debate está abierto, porque algunos creen que esta puede ser una "sana salida" para dos entuertos. La del Frente de Todos, que sigue marcando su deseo de destitución, y la oposición, que habilita la investigación pero luego mantiene al procurador en el cargo.
La oposición no tiene una única mirada sobre el futuro de Conte Grand. Varios creen que el procurador siempre se sintió "superior" al resto de la política territorial, inclusive de los intendentes, que suelen ser los procuradores de los fondos que sostienen las fiscalías descentralizadas. El funcionario no quiso brindar ninguna opinión sobre todo lo que se habla en su alrededor y las presiones que está recibiendo.
Para tranquilidad de Conte Grand, sus dirigidos, agrupados en la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires, brindó un fortísimo y poco habitual respaldo hacia su figura, con lo que la intención oficial de desplazarlo tendrá que seguir esperando.


