Deudas

El FMI, el 20 de marzo, el iceberg y la clase política irresponsable

Cada vez queda menos tiempo. Pronto vencen los US$4.080 millones del primer pago importante de capital e intereses del Stand By firmado en 2018; y la clase política sigue peleando en la cubierta del Titanic.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño martes, 18 de enero de 2022 · 11:00 hs
El FMI, el 20 de marzo, el iceberg y la clase política irresponsable
Foto: Télam

Aún hay algo de tiempo. Pero desde la cubierta ya se ve el Iceberg. Y el Titanic de la economía argentina embestirá el gran bloque de hielo, exactamente, el 20 de marzo del 2022. Ese día vencen los aproximadamente 4.080 millones de dólares que entre, capital e intereses, deben liquidarse al Fondo Monetario Internacional (FMI) por el primer pago importante del Stand By firmado en 2018 durante el Gobierno de Mauricio Macri. Si no se cumple en tiempo y forma, y sin excepciones, Argentina ingresará en un proceso de declaración de default; que durará seis meses. Hasta el 20 de septiembre el país tendría tiempo de pagar ese vencimiento, pero caería ya en la calificación de "paria financiero internacional". Pero no sólo el sector público. Ninguna empresa privada podrá conseguir financiamiento para grandes inversiones locales, y será difícil lograr prefinanciamiento para exportaciones.

La "buena" noticia del caso, es que todas las partes saben que ese día será la gran embestida contra el iceberg. Lo saben Alberto FernándezCristina Fernández de Kirchner, Martín Guzmán, Sergio Massa, Máximo Kirchner y el resto de la coalición gobernante. Lo sabe también Kristalina Georgieva y los negociadores del caso argentino Julie Kozac y Kuis Cubeddu. El presidente argentino, la vicepresidenta, el ministro de Economía, el tercer accionista de la coalición y el presidente del bloque del oficialismo de Diputados; conocen la fecha límite desde hace meses.

La directora gerente del FMI, la directora adjunta para el hemisferio occidental y el encargado del caso argentino, también saben que el día límite es el 20 de marzo. Y también saben que las partes están en un impasse técnico y político, del que sólo con decisiones de Estado de ambas partes podrán salir. Especialmente los argentinos. O son los conductores del Titanic que embestirá con exactitud cronológica el 20 de marzo contra el iceberg del default, o logran torcer el rumbo de la nave hacia otros horizontes. Nadie dice que este sea fructífero y que implique un inevitable crecimiento para la economía argentina. Pero al menos le dará la oportunidad. Las consecuencias del default siempre serán más negativas que las de cerrar un Facilidades Extendidas.

Por lo que se sabe y conoce, el oficialismo liberaría el acuerdo sólo con una concesión importante desde el FMIAlberto Fernández aspira a lograr en diciembre que el board del organismo apruebe la reducción de intereses del Facilidades Extendidas; para que, al menos, haya un logro mostrable en las negociaciones; dado que las otras alternativas que reclamó el kirchnerismo (acuerdo a 10 años, sin inspecciones de los técnicos del Fondo y sin reclamos de equilibrios fiscales) son ya imposibles de conseguir. Es la última bala que quiere negociar el canciller Santiago Cafiero con el secretario de Estado Antony Blinken de esta semana. Es difícil, pero aún lograble. No sería poco conseguir la reducción de las tasas. El ahorro que implicaría para el país en los 10 años (más es imposible) que duraría el acuerdo que se firme con el Fondo Monetario Internacional sería de unos US$1.000 millones anuales; o, lo que es lo mismo, unos 10.000 millones de dólares en el total del período establecido. Pero, como se trata de intereses y no de capital, ese dinero debería ser liquidado todos los años que dure el acuerdo; comenzando por el semestre posterior a la firma del Facilidades Extendidas. Por ejemplo, si Argentina lo firmara en el primer trimestre del 2022, el primer pago de esos 1.000 millones de dólares debería ejecutarse antes que termine el mismo año.

En términos porcentuales, la reducción de los intereses que reclama el Gobierno argentino implica que el costo del plan de pagos a 10 años que se cerraría con el FMI, pase del 4,05% que se le cobra a los países que no cumplen en tiempo y forma con las normas dispuestas; a un 1,05% máximo que es el costo para los estados que tienen buenas conductas. Como Argentina incumplió de manera doble (no logró completar el programa del Stand By vigente firmado en 2018 y tomó dinero por encima de lo que podía); para el staff del FMI no caben dudas: debe pagar el 4,05%.

Lo que reclaman Alberto FernándezMartín Guzmán y el resto de los negociadores argentinos, es que esos "sobrecargos" no se le apliquen al Facilidades Extendidas que se negocia; dado que fue el propio Fondo el que debe hacerse responsable en haber habilitado un préstamo por más de US$57.100 millones, de los que se hicieron efectivos unos 44.700 millones de dólares; sabiendo que Argentina era un Estado que no podría haber recibido semejante cantidad de dinero. La tesis que el presidente y su ministro de Economía están paseando por el mundo, es que la rebaja de la tasas de interés debe ser el precio conjunto que los dos actores de esta historia (Argentina y el organismo financiero), deben pagar por el muy irregular Stand By firmado en 2018.

El 1,05% es la la tasa mínima que aplica el FMI; y que, a según su mirada, muestran al mundo planes financieros, monetarios y macroeconómicos sustentables. Obviamente Argentina en su rol de moroso recurrente está excluida del beneficio, y la intención de Guzmán es lograr la masa crítica para que se apruebe aplicar al futuro acuerdo que negocia el país las tasa para los estados que tienen las cuentas en orden. El cálculo que deberá hacerse para mensurar lo importante que sería reducir las tasas de interés es el siguiente. 

Mientras se observa el iceberg, la clase política da una muestra histórica de irresponsabilidad. Gobierno y oposición, en lugar de encontrar una solución para los argentinos que los votaron (para eso) disputan internas inexplicables y se alejan cada vez más de algún acuerdo posible de mediano largo plazo; que le dé a la Argentina un panorama claro sobre que se debe esperar en la economía local para los próximos 10 años. La posibilidad de un Facilidades Extendidas es inigualable. Le daría a la Argentina algo que no tiene desde hace décadas, y que quizá nunca tuvo en los tiempos de la democracia moderna (del 83 en adelante).

Un plan de variables a largo plazo que cualquier Gobierno deba cumplir y que, de desviarse, sería sancionado. Sólo así, con este corset, la clase política argentina (el oficialismo y Juntos por el Cambio), serían creíbles ante un mundo para el que los dirigentes criollos son, algo parecido, a los más irresponsables del globo racional en cuanto a las promesas cumplidas. Para el Gobierno además se presenta una oportunidad de oro: pocas veces se verá en la democracia argentina a una oposición dispuesta, aunque con matices, a acompañar con el voto un acuerdo con el FMI que implique restricciones fiscales, macroeconómicas, monetarias y financieras. En general, las oposiciones, se dedican a lo contrario: a criticar las políticas de racionabilidad que implicaría la firma de un acuerdo de este tipo con el organismo  internacional.

Que JxC apoye en la cruzada a un Gobierno peronista/ kirchnerista/ massista; es todo una novedad que el oficialismo debería aprovechar. Evidentemente la suspensión de la reunión de esta semana entre el Gobierno y la oposición, va en sentido contrario. Absolutamente contrario. Y desde fuera del país, esto es observado con preocupación. Mucha.

Mientras tanto el iceberg ya se percibe. Por ahora a lo lejos. Pero su punta blanca y amenazante está clara en el horizonte; en una imagen que irá creciendo día a día.

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