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Se recrudece la interna más caliente de Juntos por el Cambio en una provincia clave

La alianza opositora al gobierno del Frente de Todos llega fragmentada a las elecciones del domingo en Tucumán. La disputa Macri-Rodríguez Larreta se coló en el armado de las boletas.
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La interna de Juntos por el Cambio está que arde en Tucumán. Lejos del consenso, la alianza opositora al gobierno del Frente de Todos presentará el próximo domingo tres listas de precandidatos a senadores y a diputados nacionales. Y, con el correr de las horas, el clima de tensión entre los colegas –y rivales- va en escalada.

Si se trata de recursos, la lista de “Juntos para Construir” aparece como el espacio que cuenta con mayor despliegue de “estructura”. Este armado es encabezado por Germán Alfaro, intendente de San Miguel de Tucumán y aspirante al Senado de la Nación. Tras los comicios nacionales de 2019, una vez confirmado el triunfo de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, este peronista disidente había roto sus lazos políticos con el macrismo. Y, cuando parecía que iba a participar de las PASO como un contrincante más de Juntos por el Cambio, Alfaro selló un sorpresivo acuerdo con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y se sumó a la interna del frente opositor.

A partir de este acercamiento, el presidente del PRO-Tucumán, Ramiro Beti, quedó como primer precandidato a diputado nacional de “Juntos para Construir”. En estos días, Alfaro recibió además la visita –y la “bendición”- de la jefa del PRO a nivel nacional, Patricia Bullrich, y del ex ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich.

Sin embargo, el apoyo de Mauricio Macri fue para la lista de “Cambiemos Juntos”, que lideran los radicales José Cano, postulante al Senado, y Silvia Elías de Pérez, a Diputados. “Siempre estuvieron en el mismo lugar. Para mí eso tiene mucho valor”, afirmó el expresidente en una entrevista televisiva. El mensaje, claramente, estuvo dirigido a Alfaro. Además, la dupla Cano-Elías de Pérez cuenta con el respaldo público de la lideresa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, del gobernador jujeño, Gerardo Morales, y del neurocientífico Facundo Manes. Quizás los mayores obstáculos para los radicales sean la relativa falta de recursos para afrontar la interna y el posible desgaste que pueden arrastrar debido a las derrotas ante el gobernador peronista Juan Manzur en las provinciales de 2015 (Cano) y de 2019 (Elías de Pérez).

Mauricio Macri junto a José Cano y Silvia Elías de Pérez.

El escenario de fragmentación en Juntos por el Cambio es completado por la lista “Juntos por Tucumán”, que encabezan los intendentes de las ciudades de Yerba Buena, Mariano Campero (va para senador), y de Concepción, Roberto Sánchez (para diputado). En un primer momento, estos dirigentes de la UCR amagaron con conformar una alianza con Fuerza Republicana, el partido que lidera Ricardo Bussi, hijo del fallecido represor Antonio Domingo Bussi. Finalmente, no hubo acuerdo. Así, Campero y Sánchez decidieron lanzarse al Congreso, apoyados en sus administraciones municipales, además de ofrecer una imagen de “renovación” dentro del frente opositor.

Campero y Sánchez, en un recorrido de campaña por el interior de Tucumán.

La relación entre las tres listas está lejos de ser cordial. A Alfaro, sus rivales en la interna le reprochan el supuesto uso irregular de los recursos municipales, dado que ordenó la afectación de un tráiler y de subsidios para vecinos de las afueras de la capital tucumana en plena campaña. También lo acusan de ser “testimonial”, ya que su esposa, la actual diputada Beatriz Ávila, lo secunda en la boleta. A Cano y a Elías de Pérez, en tanto, sus contrincantes les enrostran que ya tuvieron sus oportunidades de enfrentar a Manzur como líderes de la oposición, pero acabaron derrotados y a miles de votos de distancia. A Campero y a Sánchez, por último, les achacan que están abandonando sus municipios por sus aspiraciones electorales, ya que todavía tienen dos años de gestión por delante como intendentes. La interna promete sumar capítulos de tensión en esta semana clave, y parece difícil que pueda reinar la armonía una vez superadas las PASO.

¿Por qué tanta rivalidad entre los referentes de la oposición tucumana? Al margen del interés por llegar al Congreso de la Nación, lo que está en juego es una carrera por el posicionamiento hacia 2023. Quien se imponga el domingo se quedará con el sello de Juntos por el Cambio. Y, desde ese lugar, se ganará el atributo de enfrentar al PJ no sólo en las generales del 14 de noviembre, sino también en las próximas elecciones provinciales. El objetivo de fondo no es una banca, sino la Gobernación de Tucumán.