A qué le apunta el Gobierno para enfocar el cierre de campaña
Podrá parecer curioso, pero el oficialismo tiene sus argumentos. La principal defensa de la gestión de Alberto Fernández que la coalición gubernamental planteará en estos cuatro últimos días de campaña pre PASO serán los números de la economía. La recuperación de la industria y, fundamentalmente, los anabólicos que el Ejecutivo viene aplicando desde hace dos meses y que profundizará en estas horas; serán los argumentos más fuertes para convencer indecisos de clase media (baja y alta) en las próximas y claves horas de tinte electoral.
En especial será el objetivo de la presentación que el miércoles protagonizará el presidente Alberto Fernández en Mar del Plata; donde será el orador principal del cierre de la campaña del Poder Ejecutivo. Si nada cambia en las próximas horas, el cierre definitivo se dará 24 horas después en el estadio Único de La Plata, donde la oradora estrella será Cristina Fernández de Kirchner; y, si no ocurre ningún cambio, no habrá presencia del jefe de Estado. Y quizá tampoco de ningún representante fuerte del albertismo.
Así las cosas, la defensa de la gestión del Ejecutivo se concentrará entre hoy al miércoles, donde los candidatos cercanos al presidente harán presencia en medios y actos públicos y plantearán datos sobre la recuperación de la economía y acelerarán las ayudas oficiales.
¿Cuáles son esos datos que defiende el Gobierno y que le deberían servir de argumentos para recuperar algunos votos chúcaros que acompañaron a la fórmula oficial en el 2019, y que hoy están díscolos? Radicalmente díscolos. El dato clave que quiere mostrar el Gobierno, es la recuperación de la producción industrial, dato certificado medido tanto por el Indec como por los privados.
Según el organismo que maneja Marco Lavagna, de 15 sectores que mide el Índice de Producción Industrial Manufacturero 13 estarían hoy en recuperación; tanto en comparación contra el 2020 como en el acumulado anual. Los datos de julio mostrarían alzas de 20% contra el año pasado, una suma de crecimiento de casi 25% acumulado en este ejercicio y un incremento de entre 3 y 5% mensual.
La producción automotriz, los minerales no metálicos (cemento, cal) y los insumos básicos de la construcción, los textiles, los bienes de capital y el petróleo serían los principales rubros expansivos. Sólo el turismo y la fabricación de muebles estarían el baja; y los alimentos tendrían un crecimiento algo amarrete. Los analistas privados coinciden en los números y el diagnóstico. Todos auguran un tercer trimestre del año (julio, agosto y septiembre) positivos, recuperando incluso todo lo perdido en el segundo y rompiendo la amenaza de inicio de un nuevo período recesivo. Esto ocurriría si se sumaran dos trimestres consecutivos de caída en la producción industrial. Como el primero del año fue de crecimiento y el segundo de caída, resulta importante esperar al tercero para conocer el dato final. Si, como se supone, este período será de alza, se romperá el temor a la recesión.
Sin embargo, el panorama positivo advierte que el análisis merece una salvedad importante. El crecimiento del tercer trimestre contra el segundo se basará en que entre marzo y junio, el Gobierno aplicó nuevas restricciones a la producción industrial, lo que trabó la recuperación e hizo retroceder el ritmo de recuperación. En consecuencia, ante la reapertura de la actividad, se vivió desde junio un alza mensual de la industria al medirla con tiempos de obligatoria parada de actividad en las empresas manufactureras.
Lo mismo sucede en la comparación contra el 2020, donde el período junio- septiembre, también es de cierres de plantas y comparaciones de crecimiento artificial. El gran desafío del Gobierno no será así para las PASO del próximo domingo. El problema será que la economía siga dándole argumentos a los candidatos de la coalición gobernante hacia las legislativas de noviembre. Para ese mes, ya las comparaciones se harán contra meses de recuperación de la industria (tanto este año como el 2020), y los analistas temen que los datos de incrementos de dos dígitos interanuales y de casi 5% en la intermensual se reduzcan.
Para que esto no ocurra, se espera que el oficialismo acelere los anabólicos de incentivos para el consumo interno vía mejoras en los ingresos de los trabajadores en relación de dependencia con salarios de hasta 180.000 pesos, más ejecución de planes de cuotas para productos de consumo de todo nivel, alzas en la construcción con créditos mixtos, aplicación de mas mejoras para los monotributistas y algún que otro beneficio en estudio para los autónomos.
Por ahora, mencionar cuestiones sobre como bajar la inflación, reformas laborales para crear puestos de trabajo, como reducir el déficit fiscal y el futuro del acuerdo con el FMI, quedan para definición de los estrategas electorales de la coalición oficial.


